Volkswagen Navarra formará a 1.050 personas sin contrato ni salario con un millón de euros públicos, según denuncia ELA.
La sección sindical de ELA en la factoría de Landaben ha desvelado este viernes las que califica como consecuencias ocultas del acuerdo entre la presidenta del Gobierno de Navarra, María Chivite, y la dirección de la planta. En una rueda de prensa celebrada en su local de Pamplona, el sindicato ha detallado los términos de un programa formativo que considera empleo encubierto sin derechos laborales.
En la comparecencia han participado Igor Peñalver, responsable de ELA en la fábrica y tercera fuerza del comité, e Ioritz Pérez de Mendiguren, de la Federación de Industria del sindicato. Ambos han insistido en que el pacto Chivite-Volkswagen compromete recursos forales para un esquema que no genera puestos de trabajo estables.
Un millón público para formación sin contrato
El programa afecta a 1.050 participantes y se financia con un millón de euros del Gobierno de Navarra. La cifra equivale a unos 952 euros por plaza, un coste reducido para una compañía que prepara dos lanzamientos industriales en Landaben. La denuncia de ELA no cuestiona la necesidad de cualificar mano de obra, sino las condiciones: durante el periodo formativo no hay contrato, ni salario, ni cotización a la Seguridad Social.
Fuentes del sindicato sostienen que este modelo puede consolidarse si no se fija un compromiso claro de contratación posterior. La plantilla de Landaben ronda los 4.500 trabajadores directos, según los datos que maneja la propia dirección; la formación masiva de 1.050 personas supone casi una cuarta parte de esa cifra. Ese volumen explica la reacción sindical y la decisión de llevar el caso a los medios antes de que el programa eche a rodar.
La formación sin contrato ni salario se parece más a una bolsa de horas gratuitas que a una política de empleo.
El lanzamiento eléctrico en Landaben
Volkswagen Navarra arranca este mes la producción en serie del VW ID.Cross eléctrico puro, que se unirá al Skoda Epiq fabricado desde junio. Ambos SUV son las dos apuestas del grupo Volkswagen para Landaben, y compartirán la misma cadena de montaje con los modelos de combustión T-Cross y Taigo.
La planta navarra concentra así cuatro vehículos sobre una única línea, un esquema que exige una alta flexibilidad de los procesos y una plantilla entrenada en ensamblaje eléctrico y de combustión. El programa formativo cuestionado por ELA se sitúa exactamente en ese punto: preparar mano de obra externa sin asumir, de momento, el coste laboral que implicaría una contratación directa.
Formación sin contrato y transición eléctrica: el coste laboral
El caso de Volkswagen Navarra no es aislado. La transición hacia el coche eléctrico está empujando a los fabricantes a rediseñar sus plantillas y sus esquemas de formación, a menudo con financiación pública como palanca. El Gobierno de Navarra defiende que el millón de euros servirá para mejorar la empleabilidad en un sector que cambia a gran velocidad. El problema es que la empleabilidad sin un vínculo laboral previo puede quedarse en una promesa.
La posición de ELA introduce una contradicción de fondo: se financia con dinero de todos un programa que no genera derechos de cotización inmediatos y que, en el peor de los casos, podría sustituir puestos de trabajo estables por periodos formativos encadenados. Si Landaben necesita 1.050 personas para arrancar dos coches eléctricos, lo razonable habría sido abrir procesos de selección con contratos formativos desde el primer día. El sindicato no lo dice así, pero esa es la cuestión que subyace a la denuncia.
Habrá que ver si el acuerdo incluye algún compromiso de conversión de esas plazas formativas en contratos reales. La fecha clave será el arranque comercial del ID.Cross y el ritmo de producción del Skoda Epiq. Si la demanda acompaña, la presión para contratar será inevitable. Si no, el programa habrá servido para engrasar una cadena de montaje con trabajo no remunerado. Esta redacción cree que la administración foral debería explicar qué control ejercerá sobre ese dinero.
La automoción representa una parte muy relevante del empleo industrial navarro. Por eso el Ejecutivo foral ha ligado su apoyo a Volkswagen a planes de formación. La cuestión es si esa la formación se traduce en contratos.





