La NASA completa el repostaje del telescopio espacial Roman para su lanzamiento a finales de agosto a 1,6 millones de km

La carga de 290 galones de hidracina garantiza al telescopio maniobrabilidad para alcanzar el punto L2 y operar una década. El lanzamiento a bordo de un Falcon Heavy está fijado para no antes del 30 de agosto desde Cabo Cañaveral.

El telescopio espacial Roman ya tiene el depósito lleno. La NASA completó el 25 de julio la carga de 290 galones de hidracina en el observatorio, un paso imprescindible antes de que el cohete Falcon Heavy lo lance rumbo al punto L2, a 1,6 millones de kilómetros de la Tierra, no antes del 30 de agosto. El combustible permitirá a la nave maniobrar durante el viaje y, una vez en destino, mantenerse en la órbita precisa durante al menos cinco años de misión principal.

290 galones de hidracina: una carga precisa para un viaje de un millón de millas

Las operaciones de repostaje, llevadas a cabo en el Payload Hazardous Servicing Facility del Centro Espacial Kennedy en Florida, fueron especialmente delicadas. Los técnicos emplearon trajes de protección atmosférica autónomos (SCAPE) mientras manipulaban la hidracina, un propelente tóxico pero de gran eficacia para los pequeños ajustes orbitales que Roman necesitará durante su vida útil. La carga se completó en la madrugada del 25 de julio, bajo la supervisión de los equipos de seguridad y calidad de la NASA.

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Una vez separado del cohete, Roman encenderá sus propios propulsores para recorrer el millón de millas —unos 1,6 millones de kilómetros— que le separan del punto de Lagrange L2. Allí, a una distancia cuatro veces mayor que la que nos separa de la Luna, el telescopio encontrará un entorno gravitatorio estable que le permitirá ahorrar combustible y mantener una temperatura uniforme. La hidracina alimentará dos tipos de propulsores: unos para la inyección en la órbita de halo alrededor de L2 y otros, más pequeños, para mantener los paneles solares orientados hacia el Sol.

El destino: un punto de equilibrio gravitatorio perfecto para la astronomía

El punto L2 del sistema Sol-Tierra es un lugar privilegiado. Situado en la línea que une ambos cuerpos, siempre en el lado opuesto al Sol, ofrece un cielo oscuro y frío, ideal para la observación en infrarrojo. Roman compartirá vecindario con otros observatorios legendarios como Gaia o el James Webb. Allí, nuestro planeta y la Luna quedan alineados y reducen las interferencias de luz, mientras que la ausencia de atmósfera elimina la turbulencia. La elección no es casual: L2 permite que los paneles solares reciban luz constante y que la comunicación con la Tierra sea eficiente con una sola antena.

Los seis paneles solares de Roman, recién limpiados y verificados, proporcionarán la energía necesaria para alimentar su instrumento principal: el Wide Field Instrument, una cámara de 300 megapíxeles que capturará imágenes con una nitidez comparable a la del Hubble pero cubriendo un área cien veces mayor. Con esa potencia, el telescopio podrá cartografiar miles de exoplanetas y medir la distribución de la materia oscura a una escala sin precedentes.

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Roman buscará planetas del tamaño de la Tierra flotando libremente en la galaxia, un censo que ningún otro observatorio ha podido hacer hasta ahora.

Un lanzamiento adelantado y una misión de al menos una década

El lanzamiento está previsto para no antes de las 7:26 a.m. EDT del domingo 30 de agosto, a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX desde la plataforma 39A del Centro Espacial Kennedy. La fecha supone un adelanto de nueve meses sobre el calendario original, fruto de la buena marcha de la integración. Una vez encapsulado en la cofia protectora, el telescopio quedará resguardado de las fuerzas aerodinámicas durante el ascenso. Tras la separación, la etapa superior del Falcon Heavy soltará a Roman en una trayectoria directa hacia L2.

La misión principal durará cinco años, pero la NASA confirma que la cantidad de combustible cargada podría estirar las operaciones hasta una década completa. Ese margen extra es bienvenido, porque los objetivos científicos son ambiciosos. Roman abordará dos de los mayores enigmas de la cosmología moderna: la naturaleza de la energía oscura, esa fuerza que acelera la expansión del universo, y el censo de exoplanetas en la Vía Láctea, incluyendo mundos errantes que no orbitan ninguna estrella.

La astrofísica lleva años esperando un instrumento que combine gran campo de visión con sensibilidad en el infrarrojo cercano. Roman lo consigue con un espejo de 2,4 metros —el mismo diámetro que el Hubble— pero con detectores diseñados para una nueva era. Los investigadores esperan que sus datos permitan distinguir entre las distintas teorías que compiten para explicar la energía oscura: quizás una propiedad del espacio, quizás una modificación de la relatividad general. Por ahora, el combustible está listo, y el reloj corre hacia el 30 de agosto.

El siguiente hito, el encapsulamiento, ocurrirá en los próximos días, según el blog oficial de la misión.

🔬 Ficha del Descubrimiento

  • Qué se ha descubierto: El telescopio espacial Nancy Grace Roman ha sido cargado con 290 galones de hidracina, completando la fase de repostaje previa al lanzamiento.
  • Dónde: Instalaciones de carga peligrosa del Centro Espacial Kennedy, Florida, EE. UU.
  • Institución responsable: NASA, en colaboración con SpaceX para el vehículo de lanzamiento (Falcon Heavy).
  • Cuándo: Carga de combustible completada el 25 de julio de 2026; lanzamiento previsto no antes del 30 de agosto de 2026.
  • Impacto a futuro: Roman estudiará la energía oscura y censará miles de exoplanetas durante al menos cinco años, ampliables a diez, desde el punto L2.

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