Faro Santander abre en septiembre con la Colección Gelman Santander: arte mexicano como inversión patrimonial

La adquisición de 160 obras de la mítica colección por parte de la Fundación Santander, rodeada de controversia por las restricciones de exportación, subraya la escasez de piezas clave de Kahlo y Rivera. Para los inversores, la exposición es un escaparate de activos con baja liqu

El próximo 8 de septiembre de 2026, el Faro Santander abrirá sus puertas tras la rehabilitación del antiguo edificio del banco a cargo de David Chipperfield. Pero no será su arquitectura lo que acapare los titulares, sino la presentación pública de la Colección Gelman Santander, adquirida en enero por la Fundación Banco Santander. He estado siguiendo la controversia que ha rodeado la operación y, más allá del ruido institucional, lo que tenemos delante es un movimiento estratégico que refuerza el arte mexicano como clase de activo patrimonial para grandes patrimonios.

La colección, formada por Jacques y Natasha Gelman entre 1941 y 1998, está considerada uno de los fondos privados más importantes de arte moderno mexicano. Incluye obras de Frida Kahlo, Diego Rivera, Rufino Tamayo, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros. Muchas de ellas están catalogadas como monumentos artísticos por la legislación mexicana, lo que impide su exportación permanente. Santander ha logrado la cesión temporal de 160 piezas —de un total de 300— para la exposición inaugural, después de que el Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura reconociera que la adquisición por parte del Estado habría sido inviable: «es una colección extremadamente cara y los recursos públicos no serían suficientes».

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La polémica saltó en enero, cuando más de 200 artistas y profesionales del sector firmaron una carta abierta calificando la salida de las obras como un «desliz institucional». En respuesta, Santander organizó una muestra relámpago en el Museo de Arte Moderno de Ciudad de México en febrero y aseguró que las piezas no permanecerán en España para siempre. Sin embargo, para cualquier inversor que analice la dinámica de oferta y demanda, esta fricción legal es precisamente lo que dota de escasez a un mercado que ya era reducido. Las obras de Kahlo, cuyos autorretratos escasean fuera de México, llevan una década revalorizándose a doble dígito, con récords como los 34,9 millones de dólares alcanzados por Diego y yo en Sotheby’s Nueva York en 2021.

La Colección Gelman: un tesoro mexicano que traspasa fronteras

La exposición «Modern Mexico in the Gelman Santander Collection», comisariada por Marisol Argüelles, reunirá autorretratos de Kahlo como Diego en mi pensamiento y Autorretrato con monos, además de importantes Riveras —entre ellos el Retrato de Natasha Gelman y Vendedora de alcatraces— y el icónico Retrato de Cantinflas de Tamayo. Se sumará un fondo extraordinario de fotografía y obras sobre papel. La muestra permanecerá abierta hasta el 10 de enero de 2027, acompañada de un programa público que incluye proyecciones, música y charlas, con especial énfasis en el Día de Muertos.

Aunque la atención se centra en el arte mexicano, el Faro Santander inaugura simultáneamente otras dos propuestas: una retrospectiva de Leonora Carrington y una rotación de las obras maestras de la colección del propio banco —con piezas de El Greco, Velázquez o Miró—, subrayando que la entidad lleva 160 años acumulando activos artísticos con una visión que trasciende lo decorativo.

El Faro Santander como motor del real estate prime en el Cantábrico

No solo las paredes contendrán valor. El edificio, una antigua sede bancaria de más de 9.000 metros cuadrados, se ha transformado en un espacio con seis plantas expositivas, auditorio, restaurante y una terraza mirador sobre la bahía. Este tipo de intervención, firmada por un Pritzker, suele actuar como catalizador inmobiliario. En lugares como Bilbao, el efecto Guggenheim elevó el precio del metro cuadrado residencial en el entorno un 30% en la primera década. Santander, con un mercado de vivienda de lujo aún asequible en comparación con Marbella o Mallorca, podría beneficiarse de un flujo de visitantes internacionales con alta capacidad de gasto. Para family offices con cartera inmobiliaria, la apertura de un polo cultural de este calibre es un indicador anticipado de revalorización a largo plazo.

La combinación de escasez legal, demanda institucional y reconocimiento global convierte estas obras en activos con un techo de valor aún inexplorado por los inversores europeos.

Por qué el arte mexicano de primer orden es un refugio patrimonial en 2026

He analizado los movimientos de los grandes índices de arte (Art Market Research, Knight Frank Luxury Investment Index) y el patrón se repite: cuando las rentabilidades de los mercados cotizados se estrechan, el arte de regiones emergentes —y México lo es dentro del mercado de blue chip— atrae capital que busca descorrelación. La peculiaridad de la Colección Gelman Santander radica en la conjunción de tres factores que todo asesor de patrimonios valora: oferta férreamente limitada por barreras legales, una demanda institucional que actúa de suelo de precio (la apuesta del Santander es la constatación) y un reconocimiento curatorial que sostiene la liquidez en subasta. No es casualidad que las ventas de arte latinoamericano en Christie’s y Sotheby’s hayan pasado de representar un 5% del total de arte moderno y contemporáneo en 2015 a casi un 12% en 2025.

A diferencia de otros segmentos del coleccionismo, donde el riesgo de falsificación o de sobreproducción puede erosionar la confianza, las obras catalogadas como monumento artístico mexicano llevan implícita una trazabilidad y una autenticidad difícilmente replicables. Eso sí, el inversor debe asumir que se trata de un activo con un horizonte de mantenimiento mínimo de siete a diez años, dado que los costes de transacción —comisiones de subasta, seguros, transporte de obras con restricciones— penalizan las rotaciones cortas. Para quienes buscan diversificar carteras con un 5%-8% en tangible, la visibilidad mediática de la inauguración del Faro y la itinerancia prevista de la exposición pueden actuar como catalizador de plusvalías en el corto plazo si alguna de las piezas de la colección llega al mercado secundario.

El inversor en arte mexicano no compra un lienzo, compra una posición en un mercado de oferta estrangulada por la ley.

El calendario hay que seguirlo de cerca: la exposición de Santander culmina en enero de 2027, coincidiendo con el inicio de la temporada de subastas de primavera. Será entonces cuando comprobemos si el interés suscitado se traduce en cotizaciones al alza para los artistas de esta escuela. Mientras tanto, el mensaje para las carteras patrimoniales es nítido: cuando una entidad financiera con la capacidad de due diligence del Banco Santander adquiere un bloque de 160 obras, está fijando un precio de referencia para el sector. Ignorarlo sería un error de asignación.

💎 Veredicto Wealth

Para inversores con horizonte superior a diez años, las obras de Kahlo y Rivera ofrecen una combinación de preservación de capital y potencial alcista por escasez legal. El riesgo principal es la liquidez, que exige asesoramiento especializado para la entrada y la salida.


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