La compañía alemana de ropa y calzado deportivo Puma se encuentra en un momento crítico de su hoja de ruta estratégica. Concretamente, tras una reciente actualización de calificación emitida por Citi, que mantiene su recomendación de Comprar con un precio objetivo de 35 euros, los expertos creen que, con el precio de la acción rondando los 27,63 euros, hay una oportunidad de retorno total cercana al 27%.
En este sentido, Puma se encuentra navegando en una etapa de transición donde la disciplina en la gestión del inventario y la apuesta por el mercado asiático parecen ser realmente los pilares de la recuperación de la compañía deportiva alemana. Asimismo, el informe al que ha tenido acceso MERCA2 posiciona a Puma no como un valor de crecimiento explosivo, sino como una apuesta táctica de calidad para quienes confían en la capacidad de la directiva para ejecutar su reestructuración.
«Algunos inversores destacaron los aumentos de capital emprendidos en Amer después de su adquisición por Anta, y cuestionaron si realmente la firma alemana Puma podría tratar de hacer lo mismo. Después de la OPI en febrero de 2024, Amer ha emprendido dos aumentos de capital acumulado, uno el 24 de diciembre y el segundo el 26 de marzo», afirman los expertos de Citi.

Los factores decisivos dentro de la ‘reestructuración’ de Puma
En este contexto, las conversaciones con los directivos de Puma se centraron en tres ejes fundamentales que definen el futuro inmediato de la marca: la viabilidad del crecimiento en el mercado chino, el riesgo asociado a los márgenes brutos debido a las actividades de liquidación y, finalmente, el temor de algunos accionistas a una posible dilución de capital. Uno de los ajustes más significativos en los modelos de Citi ha sido la mejora en el pronóstico del margen bruto para el año fiscal 2026, elevándolo al 48,0%, frente al 46,7% proyectado anteriormente.
Siguiendo esta línea, Citi estima que la gestión estratégica de las devoluciones y la limpieza de inventarios no deseados generará un efecto de «viento de cola» que impulsará la rentabilidad en un año marcado por la necesidad de consolidación de la compañía deportiva alemana. «Mientras que los inversores europeos y estadounidenses muestran una cautela prudente, la base de inversores de APAC, particularmente aquellos familiarizados con el historial de ejecución operativa de Anta en China con marcas como Arc’teryx y Fila, se muestra considerablemente más optimista», añaden desde Citi.
«El potencial de Puma en China es cuestión de tiempo»
Citi
Los expertos confían en que, a medida que la ejecución operativa se alinee con los estándares que han hecho triunfar a otras marcas bajo el ecosistema de Anta, los inversores occidentales comenzarán a valorar positivamente el crecimiento de Puma en esta región. Ante este escenario, Citi mantiene sus previsiones de crecimiento de ventas para APAC muy por encima del consenso del mercado, proyectando un sólido desempeño impulsado por una mayor mezcla de ventas directas al consumidor.
No obstante, la estructura organizativa es clara. Este punto lleva a que los expertos sean positivos y asuman un retorno al crecimiento rentable de Puma en el ejercicio fiscal de 2027, en línea con la guía. Asimismo, se observa una importante oportunidad de crecimiento a medio plazo para el grupo en China, tras el anuncio de Anta de que tiene la intención de adquirir una participación del 29% en el grupo.

La realidad operativa de Puma
Hay que tener en cuenta que, en el ámbito financiero, el miedo a la dilución es un fantasma persistente. La comparación inevitable ha sido Amer Sports, que tras su salida a bolsa realizó dos aumentos de capital. Algunos inversores preguntaron si Puma podría seguir un camino similar. No obstante, hay que aclarar que los datos actuales de Puma parecen ofrecer un refugio de seguridad.
Con una deuda neta, excluyendo arrendamientos, de 1.400 millones de euros y acceso a líneas de crédito no utilizadas por valor de 1.100 millones de euros, la compañía cuenta con suficiente «colchón financiero». En este momento, Citi no prevé ninguna necesidad de capital diluyente, desestimando las preocupaciones que han surgido en los foros de inversores.

Fuente: Agencias
A pesar del optimismo en los márgenes, Citi ha recortado su previsión de crecimiento para el segundo trimestre de 2026 al -7,8% frente al -4,7% previo. Este ajuste refleja una decisión estratégica consciente: la reducción del negocio considerado «indeseable» en Norteamérica (NAM). Aunque esto impacta en el corto plazo, los analistas lo interpretan como una limpieza necesaria para mejorar la salud operativa de la marca a largo plazo.
En cuanto a la rentabilidad, los cambios son sutiles pero significativos. El EBIT ajustado para el ejercicio 2026 se sitúa ahora en un rango de -37 millones de euros frente a los -58 millones anteriormente proyectados. Aunque las variaciones en las cifras nominales parecen moderadas, el impacto en el beneficio por acción (EPS) es material: un ajuste del 5% para 2026 y un ambicioso 39% para 2027.





