Grayscale va a transformar su ETF de Solana (GSOL) en un producto que paga en efectivo cada tres meses. La gestora ha presentado una enmienda ante la SEC para que, a partir del 7 de agosto de 2026, las recompensas del staking —que actualmente rondan el 6,1% anual— se liquiden en dólares y se repartan directamente a los accionistas.
Hasta ahora, esos rendimientos se acumulaban en el valor liquidativo del fondo, una ganancia teórica que solo se materializaba si el inversor vendía sus participaciones. Con el nuevo esquema, los titulares de GSOL recibirán un ingreso periódico tangible, aunque variable, porque la cantidad dependerá del rendimiento de los validadores y de las comisiones de la red Solana.
El staking en Solana es el proceso por el que los usuarios delegan sus SOL a los validadores, los nodos encargados de producir y verificar bloques, a cambio de una parte de las recompensas que genera la red por cada bloque. Este mecanismo se apoya en el Proof of History (PoH), un sistema de marcas de tiempo criptográficas que permite a Solana ordenar las transacciones de manera eficiente sin necesidad de que los validadores se pongan de acuerdo sobre el orden, algo esencial para que el staking funcione a gran escala sin ralentizar la red. Grayscale ya venía haciendo staking de todos sus SOL, pero antes el rendimiento se reflejaba solo en el precio; ahora el flujo de caja se hará visible cada trimestre.
La enmienda también rebaja la comisión de gestión del fondo del 0,35% al 0,19% y reduce drásticamente la parte que Grayscale retiene de las recompensas: del 23% al 7%. Estas mejoras hacen que la práctica totalidad del 6,1% bruto llegue al inversor, convirtiendo a GSOL en uno de los ETF de staking de Solana más baratos y eficientes.
Cómo se repartirán los ingresos del staking a partir de agosto
El nuevo acuerdo de fideicomiso establece un procedimiento sencillo: cada trimestre, Grayscale totalizará las recompensas de staking acumuladas en SOL, las venderá por dólares, restará los gastos operativos y su comisión, y abonará el importe neto a los accionistas. La cuantía exacta no puede predecirse con certeza, pues depende de la tasa de staking de la red, el rendimiento de los validadores elegidos por el fondo y las tarifas de prioridad que se generen en cada periodo.
La gestora ya aplicó un modelo idéntico en su ETF de Ethereum a principios de 2025, por lo que la implantación en Solana es más una réplica probada que un experimento. La diferencia es que en Solana la tasa de staking ronda el 6,1%, muy por encima del 3,5% aproximado que suele ofrecer Ethereum, lo que hace que los pagos sean más atractivos en términos relativos.
Conviene tener en cuenta que Grayscale advierte de posibles implicaciones fiscales diferentes. En función de la jurisdicción, los ingresos por distribución podrían tributar como rendimientos del capital mobiliario y no como plusvalías, un matiz que cada inversor debería revisar con su asesor.
Convertir el staking en pagos trimestrales transforma a GSOL en un activo que genera ingresos periódicos, un formato que acerca los ETF cripto a la dinámica de los dividendos tradicionales.
Lo que revela este paso sobre la confianza institucional en Solana
Que Grayscale estructure un ETF que reparte rendimientos de staking en dólares es una señal de madurez del ecosistema. Para que la SEC diera luz verde a este cambio, el regulador ha tenido que aceptar que el staking de SOL no convierte automáticamente el activo en un valor y confiar en que la red es lo bastante estable como para generar rendimientos predecibles. Solana ha mejorado notablemente su fiabilidad en los últimos años: la coexistencia de varios clientes validadores —Agave, Firedancer y otros— ha reducido el riesgo de paradas únicas que tanto dañaron su reputación en el pasado.
Además, el movimiento intensifica la competencia entre los emisores de ETF de Solana. VanEck y 21Shares, que también tienen productos al contado, tendrán que responder con esquemas similares o bajadas de comisiones si no quieren quedarse atrás. Para el inversor, esta presión competitiva se traduce en mejores condiciones y en el acceso a la rentabilidad nativa de la red sin necesidad de hacer staking por cuenta propia.
Lo que sí conviene tener presente es que los pagos no están garantizados. Si en algún trimestre las recompensas de staking fueran insuficientes —por una caída de las tarifas de prioridad o por una penalización a algún validador— la distribución podría ser mínima o incluso nula. El primer reparto está previsto para el cuarto trimestre de 2026, y será entonces cuando se compruebe si este modelo de ingresos recurrentes convence al capital institucional que busca exposición a Solana con un extra de rentabilidad periódica.





