SBI Holdings ha cerrado la compra de la plataforma singapurense Coinhako. El gigante financiero japonés recibió la aprobación del regulador de Singapur, la Autoridad Monetaria de Singapur (MAS), y completó la operación el pasado 16 de julio. Coinhako pasa a ser una filial consolidada del grupo, integrando sus más de diez años de actividad y su licencia de institución de pago en el ecosistema de SBI.
SBI Holdings, que atesora 14 millones de clientes y gestiona activos por valor de 308.000 millones de dólares, ejecuta con esta compra su enésimo movimiento en el sector de los activos digitales. La operación se canalizó a través de su filial SBI Ventures Asset Pte. Ltd., que inyectó capital en Holdbuild Pte. Ltd. —la matriz de Coinhako— y adquirió participaciones a los accionistas existentes.
Un exchange con licencia y una década de rodaje
Coinhako opera a través de Hako Technology Pte. Ltd., que posee una licencia de Institución de Pago de la MAS, y de Alpha Hako Ltd., registrada en las Islas Vírgenes Británicas. La plataforma ha construido durante diez años una base de usuarios fiel en el sudeste asiático, una región que SBI considera “crucial” por lo avanzado de su entorno regulatorio.
“Singapur es una región crucial porque la regulación de activos digitales va por delante del resto del mundo”, declaró Yoshitaka Kitao, presidente de SBI, en un comunicado. El directivo subraya que el objetivo del grupo es crear un corredor global de activos digitales conectando exchanges y permitiendo a los inversores operar sin las barreras de las divisas o las fronteras.
La stablecoin en yenes como pieza central
La compra de Coinhako encaja en una estrategia más amplia. En apenas un mes, SBI ha liderado la ronda Serie C de EDX Markets por 76 millones de dólares, ha respaldado a la firma de gestión de riesgos Gauntlet, ha lanzado su stablecoin vinculada al yen (JPYSC) y ha sellado una alianza con la Fundación Solana para levantar un mercado financiero on-chain en Japón.
Además, en junio cerró el acuerdo para adquirir el exchange tokiota Bitbank por unos 289 millones de dólares y esta misma semana se asoció con Ondo Finance para tokenizar acciones japonesas. Son movimientos que dibujan un grupo decidido a no perder el tren de la tokenización.
La compra de Coinhako no es una adquisición aislada, sino la pieza que faltaba para conectar Japón y el sudeste asiático en un único corredor digital.
El valor estratégico de la jugada
A primera vista, parece la compra de un exchange regional más. Pero vista en conjunto con las recientes inversiones de SBI —desde Bitbank hasta Ondo—, la operación dibuja la ambición de tejer un circuito financiero paralelo donde el yen digital circule sin pasar por un banco tradicional. La elección de Singapur no es casual: el país asiático ofrece uno de los marcos regulatorios más claros y predecibles para las cripto, algo que en Japón aún está en evolución.
La stablecoin JPYSC, que por ahora solo funciona dentro de la plataforma propia de SBI, podría encontrar en Coinhako la rampa de salida hacia una base de usuarios real. Eso sí, mientras no permita reintegros a carteras externas, su utilidad será limitada. La integración operativa entre ambos mundos será el verdadero test.
Merece la pena seguir de cerca cómo SBI aprovecha la red de Coinhako para distribuir su yen digital y si logra que los reguladores asiáticos permitan puentes entre jurisdicciones. De momento, la hoja de ruta está clara: construir un corredor de activos digitales que empiece en Tokio y termine en cualquier monedero del sudeste asiático.





