Ripple Payments obtiene licencia MiCA en Europa y allana el camino para la stablecoin RLUSD

La firma se incorpora al registro de la ESMA junto a otras 14 entidades, entre ellas bancos portugueses, croatas y alemanes. El permiso de Luxemburgo, que eleva a más de 75 las licencias globales de Ripple, sitúa a la compañía en el reducido grupo de empresas que pueden emitir st

Ripple Payments Europe ha entrado en el registro oficial de proveedores de criptoactivos de la Unión Europea, el listado que la ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados) mantiene bajo el paraguas de MiCA. La incorporación, comunicada este 17 de julio, coloca a la filial luxemburguesa de la compañía estadounidense entre las entidades autorizadas para operar con criptoactivos en los 30 países del Espacio Económico Europeo.

El mercado apenas se ha inmutado. XRP cotiza cerca de 1,07 dólares, con una caída del 3,4% en las últimas 24 horas. Pero la noticia tiene más calado del que sugiere la cotización: la licencia obtenida ante el regulador luxemburgués, la CSSF, es de las que construyen infraestructura, no precio inmediato.

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Catorce nuevas entidades, diez países y un ritmo que se enfría

La actualización del registro MiCA añade 14 nuevos proveedores repartidos por diez países europeos. Junto a Ripple Payments Europe aparecen nombres que dejan claro que la regulación cripto ya no es territorio exclusivo de empresas nativas del sector. El Bison Bank portugués, el banco estatal croata Hrvatska poštanska banka, el Kaiser Partner Privatbank de Liechtenstein y dos bancos cooperativos alemanes figuran en la misma hornada.

Con estas incorporaciones, el registro de la ESMA alcanza ya 294 proveedores autorizados en todo el bloque. BBVA, CaixaBank, Commerzbank y Standard Chartered Luxembourg ya estaban dentro. La banca tradicional europea lleva meses construyendo de forma silenciosa su capacidad cripto regulada, y esta nueva remesa lo confirma.

Eso sí, el ritmo de concesión de licencias se está enfriando de forma notoria. El pasado 3 de julio, justo después del cierre del periodo transitorio, la ESMA añadió 37 proveedores de golpe. Dos semanas después, la cifra ha bajado a 14. No es un frenazo, pero sí una señal de que la primera gran criba ya pasó y el regulador afina ahora con menos prisa.

Europa ha autorizado a 294 proveedores cripto bajo MiCA y la banca tradicional ya está dentro. Ahora toca construir sobre esa base.

La doble llave de Luxemburgo: pagos y stablecoins

El verdadero valor de la autorización para Ripple no está solo en poder operar, sino en la combinación de permisos que ha conseguido en Luxemburgo. La compañía ya contaba con una licencia de institución de dinero electrónico concedida por la CSSF. La nueva licencia CASP —proveedor de servicios de criptoactivos— se suma a la anterior y crea un encaje poco frecuente en el sector.

Con ambas autorizaciones, Ripple puede gestionar la parte cripto de una operación (mover tokens, custodiar activos digitales, ejecutar intercambios) y la parte fiat (recibir euros, procesar pagos, liquidar en moneda tradicional) dentro del mismo marco regulado. Para un banco o una fintech europea que quiera integrar pagos transfronterizos con criptoactivos, el atractivo es evidente: una sola integración cubre las dos patas.

Aquí es donde entra RLUSD, la stablecoin vinculada al dólar que Ripple lanzó fuera de Europa y que aún no se comercializa de forma regulada dentro de la Unión. MiCA establece que solo las entidades de crédito y las instituciones de dinero electrónico pueden emitir stablecoins en territorio europeo. Ripple ya tiene el segundo permiso. La pieza que faltaba —el registro CASP— acaba de encajar.

La compañía no ha confirmado plazos para la emisión europea de RLUSD, pero la estructura regulatoria ya está montada. Es cuestión de meses, no de años, salvo que surja algún obstáculo técnico o supervisor imprevisto.

¿Por qué no se mueve XRP si la noticia es buena?

La pregunta la llevan haciendo inversores y analistas desde hace años. Ripple acumula más de 75 licencias regulatorias en todo el mundo —incluida la aprobación de la FCA británica obtenida en enero— y, sin embargo, XRP sigue un 70% por debajo de su máximo histórico de 3,65 dólares. Cada avance legal se celebra con un encogimiento de hombros en el gráfico.

Conviene recordar que las licencias no generan demanda por sí solas. Lo que generan es la posibilidad de que esa demanda llegue. La utilidad de XRP como activo puente en pagos transfronterizos depende de que bancos y empresas usen de forma efectiva la infraestructura de Ripple, y eso es un proceso que se mide en años, no en ruedas de prensa.

Con RLUSD la lógica es distinta. Una stablecoin regulada en euros o dólares dentro de la Unión Europea compite en un mercado aún poco poblado, dominado por USDC y, en menor medida, por el euro digital que prepara el BCE. Si Ripple ejecuta bien el lanzamiento, RLUSD puede hacerse un hueco como alternativa regulada y con respaldo institucional. Pero ejecutar bien significa convencer a exchanges, wallets y pasarelas de pago para que la integren. Y eso todavía está por ver.

Mientras tanto, el avance regulador sigue su curso. La lista de la ESMA crece, la banca tradicional se posiciona y el ecosistema cripto europeo se ordena bajo reglas comunes. Que Ripple esté en ese registro importa más por lo que habilita que por lo que anuncia. Y lo que habilita —pagos, stablecoins, integración bancaria— tiene pinta de definir la conversación durante el próximo año.


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