Repsol y Maersk suministran el primer bioetanol marítimo del mundo a un buque en Barcelona

El portacontenedores 'Antonio Maersk' recibe 2.800 toneladas de este combustible renovable en el Puerto de Barcelona. La operación refuerza la apuesta de la naviera danesa por la descarbonización y la capacidad del enclave catalán para ofrecer suministros multienergéticos.

Repsol y Maersk han completado en Barcelona el primer suministro mundial de bioetanol para uso marítimo. El portacontenedores ‘Antonio Maersk’, uno de los buques insignia de la naviera danesa, ha recibido 2.800 toneladas del combustible renovable en el Puerto de Barcelona, en una operación que marca un antes y un después en la descarbonización del transporte naval. El hito se produce apenas tres meses después de que la UE aprobara la directiva FuelEU Maritime, que obliga a reducir progresivamente la intensidad de gases de efecto invernadero de la energía utilizada a bordo.

La maniobra, realizada este jueves, se llevó a cabo desde la gabarra ‘Badia Candela’, fletada por Mureloil para Repsol y diseñada para suministrar tanto combustibles convencionales como productos energéticos de nueva generación. El Puerto de Barcelona ha destacado que la logística y la infraestructura necesaria ya estaban listas para atender una demanda creciente de soluciones bajas en carbono, y ha subrayado que la operación se completó en menos de seis horas, un tiempo similar al de un abastecimiento de fuel oil.

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José Alberto Carbonell, presidente del enclave catalán, ha subrayado que esta operación «demuestra que el Puerto de Barcelona está preparado para dar apoyo al despliegue a gran escala de nuevos combustibles» sostenibles. Las palabras de Carbonell se alinean con los planes de la Unión Europea, que aspira a reducir las emisiones del sector marítimo en un 80% para 2050 respecto a los niveles de 1990, según el Plan de Acción para la Descarbonización del Transporte Marítimo.

El sector naviero es responsable de cerca del 3% de las emisiones globales de CO₂, una cifra que podría duplicarse en las próximas décadas si no se adoptan combustibles alternativos. Los puertos europeos, encabezados por Róterdam, Amberes y ahora Barcelona, compiten por convertirse en hubs de suministro de metanol, bioetanol y amoniaco verde.

Una operación pionera con 2.800 toneladas de bioetanol

El bioetanol marítimo se suma a la oferta de combustibles renovables que ya utilizan algunas navieras, como el metanol verde. A diferencia de los biocombustibles de primera generación, el bioetanol de segunda generación que Repsol produce en su complejo de Cartagena evita la competencia con cultivos alimentarios, lo que rebaja su huella medioambiental. Se obtiene a partir de residuos agrícolas y forestales con una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero superior al 85% respecto a los combustibles fósiles.

Las 2.800 toneladas suministradas equivalen al consumo energético de varios días de navegación de un portacontenedores de gran calado como el ‘Antonio Maersk. La naviera danesa, pionera en la incorporación de buques propulsados por metanol verde, está ampliando su cartera de combustibles renovables y ha firmado acuerdos con proveedores energéticos de todo el mundo. El ‘Antonio Maersk’ es uno de los 25 portacontenedores duales encargados por Maersk que pueden operar con metanol, y su adaptación al bioetanol representa un ahorro de emisiones inmediato.

Fuentes del Puerto de Barcelona confirman que la operación se produjo sin incidencias y que la disponibilidad de la gabarra fue clave. La rapidez de la maniobra —menos de seis horas— es esencial para la competitividad de este tipo de combustibles frente a los derivados del petróleo, ya que el tiempo de escala de los buques en puerto es limitado.

Repsol refuerza su oferta multienergética y el Puerto de Barcelona se posiciona

Para Repsol, el suministro de bioetanol marítimo se enmarca en su estrategia de oferta multienergética anunciada en su último plan estratégico. La compañía que preside Antonio Brufau lleva años combinando combustibles convencionales, renovables y soluciones de bajas emisiones para todos los modos de transporte, desde el terrestre hasta el aéreo y ahora el naval. La producción de Cartagena, que alcanzará las 250.000 toneladas anuales de bioetanol en 2028, sitúa a Repsol como el mayor productor de este combustible en el sur de Europa.

El Puerto de Barcelona, por su parte, se consolida como un nodo clave para el abastecimiento de combustibles renovables en el Mediterráneo. Con una capacidad de almacenamiento de 300.000 metros cúbicos y concesiones como la de Mureloil, el enclave catalán aspira a convertirse en referencia para las grandes rutas marítimas que buscan alternativas al fuel oil. La apuesta se enmarca en el Plan de Transición Energética del Puerto, que prevé invertir 50 millones de euros hasta 2030 en infraestructuras para combustibles verdes.

El bioetanol marítimo se abre paso en Barcelona con una operación que demuestra que la infraestructura necesaria ya existe y que la demanda de navieras está emergiendo.

combustibles renovables marítimos

La operación con Maersk no es un hecho aislado. Desde principios de año, Repsol ha cerrado contratos de suministro con cinco navieras internacionales para abastecer metanol y bioetanol en los puertos de Barcelona y Valencia. La compañía ha invertido 200 millones de euros en la adaptación de sus terminales para manejar múltiples combustibles, una cifra que podría duplicarse si la demanda se consolida.

El bioetanol, ¿el combustible renovable marítimo del futuro?

La operación de Barcelona llega en un momento de creciente presión regulatoria. La Organización Marítima Internacional (OMI) endurecerá en 2027 los límites de azufre y exigirá una reducción progresiva de la intensidad de carbono. Las navieras que no avancen hacia soluciones renovables se exponen a sanciones y a una pérdida de competitividad. En ese tablero, el bioetanol ofrece una ventaja significativa: se puede mezclar con metanol verde y utilizar los mismos motores de combustión interna adaptados, lo que reduce el coste de transición para las flotas.

Sin embargo, el coste sigue siendo el principal escollo. El precio del bioetanol para uso marítimo ronda hoy los 800-900 dólares por tonelada, casi el doble que el fuel oil tradicional. Para que el salto comercial sea viable, los analistas del sector calculan que hará falta una combinación de exenciones fiscales, subvenciones al productor y precios del carbono suficientemente altos en el régimen ETS de la UE. Solo cuando el diferencial se reduzca a menos de un 30% se verá un despliegue masivo.

La apuesta de Maersk, que ya opera una flota de buques duales capaces de usar metanol, es una señal. La naviera ha encargado 25 nuevos portacontenedores con esta tecnología y ha asegurado contratos de suministro de metanol verde con proveedores en Asia, Europa y América. La operación con Repsol en Barcelona supone la primera prueba real del escalado europeo. Fuentes de la compañía danesa confirman que planean realizar al menos 10 suministros de bioetanol en puertos del Mediterráneo durante el segundo semestre de 2026.

La clave no está en si el bioetanol funciona técnicamente, sino en si el marco regulatorio y fiscal permitirá que compita en precio y se convierta en un estándar para el transporte marítimo.

Los próximos pasos incluyen la ampliación de la infraestructura de almacenamiento del Puerto de Barcelona, que prevé duplicar su capacidad de depósitos para productos de bajas emisiones antes de final de 2027. Repsol, mientras tanto, trabaja en la producción de bioetanol a partir de residuos agrícolas en Cartagena y negocia con otros puertos europeos la replicación del modelo de Barcelona. El éxito de esta primera operación coloca al enclave catalán en el mapa de la descarbonización marítima global. Ahora queda por ver si la demanda de las navieras se materializa al ritmo que anticipan los planes climáticos y si los costes se alinean con las expectativas.


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