Zaragoza licitará una planta de 200 millones para convertir 150.000 toneladas de residuos en metanol verde

La instalación procesará la fracción no recuperable de los residuos urbanos y ahorrará 4,5 millones de euros al año en costes de vertido. El proyecto exige una reducción mínima del 70 % de las emisiones de gases de efecto invernadero y refuerza el objetivo de la ciudad de convert

El Ayuntamiento de Zaragoza acaba de sacar a licitación una planta de valorización energética que transformará 150.000 toneladas anuales de residuos urbanos en metanol e hidrógeno de baja huella de carbono, con una inversión privada cercana a los 200 millones de euros. La instalación, la primera de este tipo en España, se levantará junto al Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ) y permitirá ahorrar al menos 4,5 millones de euros al año en costes de vertido, según los datos municipales.

¿Cómo se convierte la basura en combustible sin incinerar?

La gran diferencia de esta planta frente a las incineradoras tradicionales es que no quema los residuos. En su lugar, emplea procesos termoquímicos —ya probados en instalaciones industriales similares— que convierten la fracción no reciclable en gas de síntesis (syngas). A partir de ese gas se fabrica metanol verde, hidrógeno y otros compuestos de alto valor para la industria química, sustituyendo materias primas de origen fósil.

Publicidad

La Consejería de Medio Ambiente del Ayuntamiento detalla en los pliegos que la tecnología debe ser madura y estar avalada por años de funcionamiento en condiciones reales. Además, se exige que al menos el 70 % del carbono contenido en los residuos se recupere en los productos finales, una métrica clave para medir la eficiencia del sistema y evitar que la solución se limite a un simple desplazamiento de la contaminación.

200 millones de inversión privada y un canon anual para las arcas municipales

El modelo económico de la planta descansa íntegramente sobre el adjudicatario. Los pliegos fijan una inversión mínima de 176,5 millones de euros (más IVA) que, sumados los costes de puesta en marcha, sitúan el desembolso total en el entorno de los 200 millones. A cambio, la empresa explotará la instalación durante al menos 25 años y comercializará el metanol, el hidrógeno y demás coproductos.

Para el consistorio, la operación no supone desembolso alguno y genera un ingreso anual mediante un canon fijo más uno variable ligado al volumen de residuos tratado. «: 150.000 toneladas anuales de la fracción no recuperable que hoy acaba en vertedero.

  • Reducción de emisiones: Mínimo del 70 % de gases de efecto invernadero respecto al depósito en vertedero.
  • Ahorro económico directo: 4,5 millones de euros al año en costes de eliminación de residuos.
  • Equivalencia tangible: El metanol producido podría descarbonizar parcialmente flotas de transporte pesado y procesos industriales que hoy dependen del gas natural.
  • El ahorro anual en vertido, que supera los 4,5 millones de euros, es sólo la punta del iceberg. «La verdadera rentabilidad está en reducir la dependencia de materias primas fósiles y en generar un combustible limpio que ya tiene mercado», explican fuentes municipales. De hecho, el metanol verde cotiza con prima en la industria química y en el transporte marítimo, dos sectores que buscan alternativas para cumplir con los objetivos de descarbonización de la UE.

    economía circular Zaragoza

    La conversión de residuos en metanol representa un salto de escala: pasa de gestionar un problema —los vertederos— a crear un activo energético con demanda creciente.

    Ese gas servirá posteriormente para fabricar metanol e hidrógeno en en un proceso que ya opera a escala industrial en otros países europeos. La clave del proyecto zaragozano es que no se limita a extraer energía, sino que recupera el carbono de los residuos para devolverlo al ciclo productivo, un enfoque alineado con la Taxonomía Verde de la UE y con el nuevo reglamento europeo de envases que prima el contenido reciclado.

    Análisis: El laboratorio circular que empuja la descarbonización industrial

    Zaragoza no parte de cero. La futura planta se suma a otras iniciativas del CTRUZ, como Circular Biocarbon y la nueva línea de tratamiento de materia orgánica, respaldadas con fondos europeos. La ciudad lleva años invirtiendo en innovación ambiental y, con esta licitación, completa un ecosistema en el que prácticamente ningún residuo acaba bajo tierra.

    La apuesta tiene lógica económica y climática. La Taxonomía Verde y los objetivos de reducción de emisiones de la UE obligan a los municipios a desviar los biorresiduos del vertedero, y el coste de eliminación no deja de subir. En ese contexto, los 4,5 millones de ahorro anual y la venta de metanol convierten un gasto en un ingreso, un cálculo que otros ayuntamientos mirarán con atención. Eso sí, el éxito depende de que la tecnología —que los pliegos exigen probada— opere con la eficiencia prometida y de que exista un contrato de compraventa a largo plazo para el metanol, un punto que el consistorio deja en manos del adjudicatario.

    La letra pequeña de los pliegos es rigurosa: la reducción del 70 % de emisiones no es una estimación, es un requisito contractual. Si se cumple, Zaragoza se convertirá en el primer gran municipio español con una planta de valorización de residuos a metanol a escala comercial, un modelo exportable a ciudades medias que buscan soluciones para su fracción no reciclable sin recurrir a la incineración.

    🌍 El Impacto Real para el Futuro

    • Beneficio medible: 150.000 toneladas de residuos dejan de enterrarse cada año y se convierten en combustible limpio, con una reducción garantizada del 70 % de las emisiones de efecto invernadero.
    • Modelo que cambia: La gestión de residuos deja de ser un coste neto para convertirse en una fuente de ingresos y de combustibles renovables, replicable en otras ciudades españolas.
    • Para las próximas generaciones: El proyecto sienta las bases de una industria circular que cierra el ciclo de los materiales sin depender del vertedero, alineando la rentabilidad económica con la responsabilidad climática.

    Publicidad