Japón instalará 10 millones de robots para 2040 y destina 5.400 millones a cubrir la falta de mano de obra

Con 5.400 millones en cinco años, el programa Noetra aspira a cubrir la escasez laboral japonesa mediante la automatización masiva en 18 sectores, con el objetivo de liderar la IA física. El proyecto reúne a 40 grandes corporaciones y lanza un espejo para las economías envejecida

El Gobierno japonés ha anunciado hoy el lanzamiento de Noetra, un programa que inyectará 5.400 millones de euros (un billón de yenes) en cinco años para integrar 10 millones de robots en su economía antes de 2040. Lo que me ha llamado la atención no es solo la cifra récord, sino que Tokio haya apostado por la physical AI como instrumento de política industrial para sortear una crisis demográfica sin precedentes. La edad media de los japoneses supera ya los 48 años y el país necesitaría 6,5 millones de trabajadores extranjeros para mantener el ritmo de crecimiento, según estimaciones de The Guardian. Ante ese agujero laboral, Japón ha optado por la automatización masiva.

Noetra: 10 millones de robots para 18 sectores estratégicos

El plan cubre desde la producción de alimentos y la logística hasta la industria manufacturera y los servicios sanitarios básicos, abarcando un total de 18 actividades. El ministro de Economía, Comercio e Industria, Ryosei Akazawa, ha detallado que la inversión también financiará un centro nacional de robótica e inteligencia artificial concebido como referencia mundial.

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Los gigantes tecnológicos e industriales que ya han dado el paso son la columna vertebral del proyecto. Sony, Honda, SoftBank y NEC lideran un grupo de unas 40 empresas, entre las que podrían incorporarse compañías como Rakuten o Fujitsu. Japón, que según la Federación Internacional de Robótica ya dispone de 390 robots por cada 10.000 trabajadores en la industria manufacturera —la tercera mayor densidad del planeta—, quiere dar ahora el salto cualitativo con robots autónomos capaces de tomar decisiones en tiempo real.

“El camino de Japón hacia el éxito radica en aprovechar los datos acumulados en áreas como la atención médica a las personas mayores, la respuesta ante desastres, las plantas de fabricación y el desmantelamiento de la central nuclear de Fukushima n. 1. Competiremos en áreas donde contamos con grandes volúmenes de datos”.

— Ryosei Akazawa, Ministro de Economía, Comercio e Industria de Japón, declaraciones recogidas por La Razón.

IA física: la ventaja competitiva que Tokio quiere explotar

A diferencia de la inteligencia artificial generativa que ha copado los titulares, la apuesta japonesa se centra en la denominada ‘IA física’: algoritmos capaces de desenvolverse en entornos reales mediante robots. La ventaja comparativa que esgrime el Gobierno nipón es el enorme volumen de datos procedentes de la atención a mayores, la gestión de catástrofes y el desmantelamiento nuclear. “Esos datos no los tiene nadie más”, parece decir Tokio. El objetivo confeso es monetizarlos y posicionar a Japón como líder mundial de un sector que, según Goldman Sachs, moverá más de 300.000 millones de euros en 2030.

Análisis: un envite generacional con la deuda como sombra

Lo que veo en Noetra trasciende la mera respuesta a la escasez de mano de obra. Es un envite estratégico con un trasfondo fiscal ineludible. Japón arrastra una deuda pública superior al 250% del PIB, y la inversión de 5.400 millones de euros —un 0,1% del PIB anual— parece modesta, pero el retorno solo llegará si los robots logran elevar la productividad por encima del coste del programa. El otro riesgo es la polarización laboral: los trabajadores menos cualificados podrían quedar atrapados en empleos precarios si la reconversión profesional no acompaña. Sin embargo, el mensaje que Tokio lanza al mundo es inequívoco: la demografía marca la agenda y la automatización, bien ejecutada, puede ser la única salida para sostener el estado del bienestar. Si el modelo triunfa, Europa deberá replantearse su hoja de ruta en inteligencia artificial y robótica si no quiere perder un tren que ya está en marcha.

🌍 El impacto en España y Europa

Para España, que comparte con Japón un envejecimiento acelerado —la edad media alcanza ya los 44 años—, Noetra es un espejo con pocos filtros. Aunque el impacto directo sobre el Euríbor o las hipotecas variables es inexistente, la aceleración de la IA física en la gran potencia tecnológica asiática puede redefinir la competitividad industrial global. Si los costes de producción en sectores como el automóvil o la logística caen de manera estructural, la presión deflacionista resultante podría moderar las expectativas de inflación a largo plazo. Eso es algo que el BCE ya está monitorizando. Mientras, las pymes españolas, que apenas han dado los primeros pasos en la digitalización, harían bien en leer Noetra como un aviso: la escasez de camareros, peones agrícolas y personal de servicios no va a desaparecer. La respuesta que ya está dando Tokio es tecnológica, y en unos años la pregunta no será si robotizar, sino cuándo.


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