La crisis de Ormuz dispara el precio del gas y la luz en España mientras el petróleo supera los 86 dólares

La escalada en el estrecho de Ormuz ha impulsado el crudo por encima de los 86 dólares y ha provocado un contagio inmediato al gas natural europeo. El mercado mayorista de la luz en España registra subidas de doble dígito que se trasladarán a la factura del consumidor en plena ol

La madrugada del martes 14 de julio ha traído una sacudida a los mercados energéticos globales que se propaga ya al bolsillo de los consumidores españoles. El ataque de Irán a dos petroleros de Emiratos Árabes Unidos en el estrecho de Ormuz ha disparado el precio del crudo Brent por encima de los 86 dólares por barril, una subida del 3% en las primeras horas de negociación, arrastrando consigo al gas natural europeo y al precio mayorista de la electricidad en España.

Los futuros del Brent para entrega en septiembre escalaban hasta los 86,06 dólares a las 9:00 hora peninsular, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) superaba los 80 dólares, su cota más alta en un mes. La escalada se produce apenas 72 horas después de que las conversaciones de alto el fuego entre Washington y Teherán colapsaran, abriendo una nueva fase de inestabilidad en la principal vía de tránsito de hidrocarburos del planeta.

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El ataque en Ormuz impulsa al Brent por encima de 86 dólares

Según los datos recogidos por Oilprice.com, la agresión contra los buques de bandera emiratí en el corredor sur del estrecho de Ormuz ha sido uno de los episodios más graves desde la reescalada del conflicto entre Irán y Estados Unidos en la primera mitad de 2026. El Brent cotizaba en torno a 83,5 dólares al cierre del lunes, superando los 86,06 dólares a las 9:00, una subida de más de 2,5 dólares.

El WTI, referencia para el mercado estadounidense, repuntó un 3,1% y rebasó la barrera psicológica de los 80 dólares, un nivel que no alcanzaba desde mediados de junio. El temor a una interrupción del tráfico marítimo en el Golfo Pérsico, por donde transita aproximadamente una quinta parte del suministro mundial de crudo, ha devuelto la prima de riesgo geopolítico a las cotizaciones.

La respuesta de los mercados de futuros ha sido inmediata, con las opciones de compra (call) de Brent a 90 dólares registrando el mayor volumen en tres meses. Los analistas consultados por esta redacción apuntan a que, si los ataques se repiten, el barril podría buscar los 90 dólares en cuestión de días, un escenario que el BCE y la Reserva Federal no descartan en sus últimos informes de estabilidad financiera.

La dependencia del gas natural como puente en la transición energética convierte cualquier tensión en Ormuz en un shock directo para el bolsillo del consumidor español.

El gas natural TTF se contagia y España ve subir el recibo

El epicentro del terremoto ha sido el petróleo, pero las réplicas han llegado de inmediato al mercado del gas natural. El Title Transfer Facility (TTF) neerlandés, referencia para el gas en Europa, se anotaba una subida superior al 8% en la apertura, coqueteando con los 35 euros por megavatio hora (€/MWh), un nivel que no se veía desde enero de 2025.

La razón es doble: por un lado, el encarecimiento del crudo arrastra al alza los contratos de gas indexados al petróleo que aún perviven en algunas carteras, y por otro, la amenaza sobre el tránsito en Ormuz tensa el suministro de gas natural licuado (GNL). España, que importa casi la totalidad del gas que consume en forma de GNL, es uno de los países más expuestos a cualquier disrupción en el golfo Pérsico.

El Operador del Mercado Ibérico de Energía (OMIE) reflejaba ya en la subasta de las 10:30 horas un incremento del precio mayorista de la electricidad que superaba el 12% respecto al día anterior, con picos horarios que rebasaban los 110 €/MWh en las horas centrales del día. La combinación de la escalada del gas, el repunte de los derechos de emisión de CO₂ por encima de los 50 euros y la ola de calor que azota la península dibujan una jornada de precios máximos en el ‘pool’.

petróleo 86 dólares

La factura de la luz en el PVPC, en el punto de mira

El impacto sobre el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC) será prácticamente instantáneo. Al estar indexado al precio horario del mercado mayorista, los consumidores acogidos a la tarifa regulada —unos 10 millones en España— notarán la subida en su próxima factura si el ‘pool’ mantiene la tensión durante varios días.

Para un hogar medio con 4,4 kW de potencia contratada y un consumo de 250 kWh mensuales, el encarecimiento del megavatio hora en 15-20 euros se traduce en un aumento del recibo de entre 7 y 10 euros al mes. En plena canícula, con los aires acondicionados funcionando a pleno rendimiento, el golpe puede ser mayor para las familias con consumos elevados.

La Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) ya había advertido en su último informe de supervisión que la elevada exposición del sistema eléctrico español al gas natural —responsable de fijar el precio marginal en más del 70% de las horas del año— hace que la tarifa regulada sea extremadamente sensible a crisis geopolíticas como la actual.

Ormuz y la fragilidad energética de Europa: más allá del petróleo

La crisis de Ormuz no es un fenómeno nuevo, pero su repetición cada pocos años pone de relieve la contradicción que arrastra la política energética europea. Mientras el bloque acelera la instalación de renovables, sigue necesitando el gas como respaldo firme y flexible, y ese gas llega por barco desde regiones cada vez más inestables.

España ha incrementado su capacidad de regasificación hasta los 46 bcm (miles de millones de metros cúbicos) anuales, la mayor de Europa, lo que le permite diversificar proveedores, pero no le inmuniza frente a una escalada de precios global. El episodio actual demuestra que un conflicto a más de 5.000 kilómetros puede traducirse en decenas de euros extra en la factura mensual de un pensionista en Badajoz o de una pyme en Toledo.

Los datos de Red Eléctrica muestran que la demanda eléctrica de esta semana ya está un 4% por encima de la del año pasado debido a las temperaturas extremas. Si el precio del gas se enquista, el Ministerio para la Transición Ecológica podría verse forzado a activar medidas de contención como la exención del impuesto a la generación o la ampliación del bono social.

Para los inversores, el episodio reaviva el atractivo de las utilities con generación renovable contratada a largo plazo (PPA), que quedan parcialmente aisladas de la volatilidad del mercado mayorista. Compañías como Iberdrola, Acciona Energía o EDP Renováveis podrían ver aumentar el interés de los fondos que buscan cobertura frente a la inflación energética.

La gran incógnita, no obstante, es si esta nueva escalada quedará en un susto pasajero o se convertirá en un conflicto prolongado. Los precedentes de 2019 y 2022 muestran que el mercado tiende a asumir un riesgo persistente durante semanas, pero también que las rutas alternativas —como el desvío por el cabo de Buena Esperanza— acaban aliviando parcialmente la presión. Por ahora, el Brent coquetea con los 86 dólares y el gas TTF con los 35 euros. Los consumidores españoles, mientras tanto, miran al termómetro y al recibo de la luz con la misma preocupación.


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