El Congreso tumba la senda de déficit de los Presupuestos de 2027: prima de riesgo al alza

El rechazo en el Congreso, con 178 votos en contra, deja en el aire las cuentas públicas para 2027. La prima de riesgo repunta hasta los 85 puntos básicos y los inversores vigilan ya la revisión de rating de septiembre.

El Congreso ha tumbado la senda de déficit de los Presupuestos Generales del Estado de 2027, un revés que introduce una dosis extra de incertidumbre en la deuda soberana española. La prima de riesgo ha reaccionado al alza, tocando los 85 puntos básicos tras la votación, mientras los inversores recalibran el escenario fiscal para los próximos trimestres.

Una votación ajustada que bloquea el déficit público

La moción fue rechazada con 178 votos en contra frente a los 167 a favor y 5 abstenciones. PP, Vox, Junts y UPN sumaron sus votos para tumbar los objetivos de estabilidad presupuestaria, paso previo indispensable para la presentación del proyecto de Presupuestos.

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La senda propuesta por el Ejecutivo fijaba un déficit del 1,8% del PIB en 2027, que iría bajando al 1,6% en 2028 y al 1,5% en 2029. De ese margen, la Administración Central asumiría la mayor parte, con un déficit del 1,5% el próximo año, mientras que a las comunidades autónomas se les concedía un exiguo 0,1% de déficit, equivalente a unos 5.849 millones de euros.

La negativa de los partidos de la oposición y de los nacionalistas catalanes pivota sobre la distribución del margen fiscal. Junts denunció que Cataluña recibe una parte ínfima del pastel, mientras que el PP tachó la propuesta de “trile” y Vox sentenció: “No cuenten con nosotros”.

El Gobierno volverá a intentarlo el 23 de julio

El ministro de Hacienda, Arcadi España, ha anunciado que el Consejo de Ministros aprobará de nuevo la misma senda y la presentará al Congreso en una sesión plenaria extraordinaria el 23 de julio. El Ejecutivo confía en reconducir la situación, pero las cuentas no le salen: la aritmética parlamentaria apenas ha variado.

Si la senda vuelve a decaer, el Gobierno continuará la tramitación de los Presupuestos con una hoja de ruta fiscal más restrictiva con las autonomías, pero que cumpliría los márgenes comunitarios. La Abogacía del Estado ha respaldado esta argucia, lo que evita un choque frontal con Bruselas, aunque añade una capa de incertidumbre jurídica.

La negativa del Congreso a aprobar la senda de déficit no es un hecho aislado: es la cuarta vez en esta legislatura que el Parlamento bloquea el trámite, y el mercado comienza a descontar una parálisis estructural que eleva la prima de riesgo.

Análisis: Por qué la prima de riesgo se resiente y qué esperar

El diferencial del bono español a diez años con el alemán, el termómetro de la confianza inversora, ha repuntado desde los 80 puntos básicos previos a la votación hasta los 85 actuales. Un movimiento contenido, pero significativo: en solo unas horas se ha devorado la mejora acumulada durante todo el mes de julio.

Los inversores institucionales leen el bloqueo presupuestario como una señal de debilidad política. España lleva sin unos nuevos Presupuestos desde 2023, y la prórroga constante de las cuentas anteriores limita la capacidad de gasto inversor y envía un mensaje de inmovilismo a las agencias de calificación. La prima de riesgo española sigue lejos de los niveles de estrés de 2012 —cuando superó los 600 puntos—, pero el actual estancamiento puede erosionar la confianza de forma gradual, sobre todo si la política monetaria del BCE se endurece o si las reglas fiscales europeas aprietan las tuercas.

De fondo, la fragmentación parlamentaria se ha convertido en un riesgo sistémico. En otras economías europeas, la incapacidad de aprobar un presupuesto provocaría una crisis de gobierno. En España, sin embargo, el mercado descuenta una suerte de “parálisis aceptada”, con costes de financiación aún contenidos gracias al paraguas del BCE y a unas cuentas públicas que, pese a todo, han mejorado su ratio deuda/PIB en los últimos trimestres. Aún así, el margen es cada vez más estrecho: el déficit estructural sigue siendo elevado y cualquier shock externo podría disparar la prima de riesgo hasta los 100 puntos básicos en cuestión de semanas.

La próxima fecha clave es la revisión de rating de S&P prevista para septiembre. Con la deuda soberana en grado de inversión (A- con perspectiva estable), un cambio de tono de la agencia hacia un ‘credit watch’ negativo sería el primer aviso serio. El recuerdo de la rebaja de 2012, cuando España perdió la confianza de los mercados, está fresco en la memoria de los gestores de fondos.

Congreso votación

Veredicto Merca2

Cotización al cierre o apertura: La prima de riesgo española subió hasta los 85 puntos básicos en las primeras horas de la sesión del miércoles 15 de julio, un alza de 5 puntos frente al cierre de ayer. El bono español a diez años cotiza en el 3,38%.

Clave técnica: El diferencial se aproxima a la zona de resistencia de los 90 puntos básicos. Un cierre diario por encima de ese nivel, acompañado de un bono a diez años superando el 3,50%, activaría señales de venta en carteras automatizadas y podría provocar un repunte adicional de entre 10 y 15 puntos básicos en pocas sesiones.

Apunte macro: El rating soberano español se sitúa en A- por S&P con perspectiva estable. La agencia no revisará su calificación hasta septiembre de 2026; un bloqueo presupuestario prolongado podría modificar esa perspectiva a negativa en la próxima revisión, incrementando el coste de financiación del Tesoro en las subastas de otoño.


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