Seguridad en Phantom Wallet: falsos agentes de IA sustituyen las extensiones y roban cripto

HP Wolf Security detectó la campaña entre abril y junio, y la hizo pública el 17 de septiembre. Siete wallets del navegador, entre ellas MetaMask, Coinbase Wallet y Trust Wallet, fueron objetivo del reemplazo de archivos.

La seguridad de la Phantom wallet vuelve al primer plano. HP Wolf Security ha confirmado una campaña de malware que suplanta agentes de trading con inteligencia artificial para colar un programa firmado por Microsoft capaz de sustituir las extensiones legítimas de cartera del navegador —Phantom entre ellas— por copias maliciosas.

El aviso, hecho público el 17 de septiembre, no cifra víctimas ni pérdidas. Pero describe un método que debería preocupar a cualquiera que guarde cripto en una extensión: no se ataca a la red ni al wallet. Se engaña al usuario para que ejecute un archivo de Windows.

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El cebo: un agente de trading con IA que nunca duerme

La campaña se apoya en TradingClaw, un supuesto agente de trading con IA capaz de operar las 24 horas. El sitio tradingclaw[.]pro, activo entre abril y junio de 2026 según la investigación, invitaba al visitante a descargar una aplicación para Windows que prometía actividad continua en los mercados.

El detalle importante llega con el archivo. El ejecutable se presentaba como firmado por Microsoft, una etiqueta que a ojos del sistema operativo transmite confianza. Ese envoltorio servía para esquivar las comprobaciones de reputación de SmartScreen, el filtro de seguridad de Windows. La firma era parte de la cadena de entrega, no una prueba de que el programa fuera inocuo.

Los responsables del informe insisten en ese matiz: un instalador correctamente firmado puede seguir siendo malicioso si la firma procede de una herramienta legítima reutilizada con fines torticeros.

De la descarga al clon del wallet: así actúa Needle Stealer

El software recibió el nombre de Needle Stealer. Una vez que la víctima lo ejecuta, el programa utiliza un ejecutable legítimo de Microsoft llamado OLEView para cargar en su lugar una librería envenenada, una técnica conocida como DLL side-loading (el programa bueno carga, sin saberlo, un componente malicioso).

El atacante no necesita romper la blockchain de Solana; le basta con clonar la ventana en la que el usuario ya confía.

Con esa puerta abierta, el malware sustituye los archivos locales de las extensiones de cartera. El usuario ve una interfaz que parece la de siempre, pero cada contraseña que teclea viaja a un servidor controlado por el atacante. La operación apuntó a siete extensiones: MetaMask, Coinbase Wallet, Phantom, Trust Wallet, OKX Wallet, Atomic Wallet y Tonkeeper.

El denominador común no es la blockchain. Es el navegador. El ataque funciona igual con un wallet de Ethereum o de Solana porque manipula el archivo de la extensión en el ordenador, no la red.

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Por qué Phantom es uno de los objetivos favoritos

Phantom, el wallet de referencia del ecosistema Solana, es un blanco recurrente porque concentra a millones de usuarios activos. Su popularidad lo convierte en la puerta más probable por la que entra un recién llegado, y los atacantes lo saben. La extensión es gratuita, se instala en segundos y custodia claves privadas, la joya de la corona.

Solana ya ha vivido episodios parecidos. Entre 2022 y 2023, una oleada de drainers —programas que vacían fondos con una sola firma maliciosa— se cebó con miles de usuarios de wallets como Phantom y Solflare aprovechando enlaces fraudulentos y airdrops falsos. Aquellos ataques explotaban la firma de transacciones. Este va un paso más allá: ni siquiera necesita que la víctima apruebe nada. Basta con reemplazar la extensión.

Conviene separar dos planos que a menudo se confunden. La red Solana no está comprometida. Su consenso, sus validadores, y sus protocolos siguen operando con normalidad. El fallo vive en el ordenador del usuario y en la costumbre de descargar software desde enlaces promocionados. Es un problema de seguridad del dispositivo, no de blockchain.

Hay otro riesgo, más silencioso. El usuario no recibe ningún aviso: la interfaz se ve bien y las operaciones se firman con normalidad. Solo al revisar la dirección de destino o al detectar un movimiento inesperado se descubre el engaño.

La recomendación práctica es la de siempre, pero con urgencia renovada: instalar wallets solo desde webs oficiales, desconfiar de agentes de trading que prometen operar sin supervisión y revisar los permisos de las extensiones ya instaladas. Un gestor de IA que promete dinero automático casi nunca lo cumple. Y a veces cobra en silencio.

Para un holder de SOL, el mensaje es claro: la parte más frágil del ecosistema no es el protocolo, sino la puerta de entrada. Cualquier dispositivo que guarde claves debería tratarse como una caja fuerte, no como una aplicación cualquiera.

No hay cifras de afectados en el informe, lo que deja abierta la pregunta de cuánta gente cayó en la trampa. Tampoco hay confirmación de que la campaña haya terminado. Lo que sí está claro es el patrón: el eslabón humano sigue siendo el más fácil de romper, y los atacantes lo explotan cada vez con mejores herramientas.


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