La demanda por copyright contra OpenAI y Microsoft supera las 550 publicaciones adheridas

El despacho Platkin LLP representa ya a más de 550 cabeceras en esta causa. La nueva adhesión refuerza el bloque de publicaciones locales y regionales frente a las tecnológicas.

Un nuevo grupo de 26 editores locales, regionales y especializados se ha adherido a la demanda por copyright contra OpenAI y Microsoft, una causa que ya supera las 550 publicaciones representadas en Estados Unidos.

La demanda por copyright contra OpenAI supera las 550 publicaciones

El grupo de 26 editores presentó su adhesión el miércoles y eleva el total de cabeceras y editoriales representadas por el despacho Platkin LLP por encima de las 550, según el texto de la acusación. La demanda sostiene que los demandados se apropiaron de forma sistemática y deliberada de artículos periodísticos protegidos por derechos de autor producidos por publicaciones locales.

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La acusación detalla que ese contenido se utilizó para entrenar y construir productos comerciales de inteligencia artificial. Añade que los artículos se reprodujeron o reutilizaron después sin permiso ni compensación para sus autores.

Los 26 editores que se suman ahora operan en el segmento local, regional, y de especialidad. Su incorporación refuerza un bloque de demandantes que comparte un mismo argumento: el uso de su producción periodística como materia prima de modelos de lenguaje sin un acuerdo previo de licencia.

La cifra es significativa.

La causa supera ya las 550 cabeceras y sitúa a los editores locales como base de uno de los mayores litigios por derechos de autor del sector.

El pulso entre editores y tecnológicas

La demanda se enmarca en el pulso abierto entre los editores y las grandes tecnológicas por el uso de contenido periodístico en el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. En este contexto, el sector se divide entre quienes negocian acuerdos de licencia con los proveedores de IA y quienes optan por la vía judicial.

El escenario es global.

Los elementos que sostienen la acusación pueden resumirse en los siguientes puntos:

  • Apropiación sistemática: uso de artículos protegidos por derechos de autor sin autorización de sus editores.
  • Entrenamiento de productos comerciales: el contenido sirvió para construir y alimentar modelos de inteligencia artificial con fines comerciales.
  • Reproducción sin compensación: los reportajes se reutilizaron sin permiso ni pago a las publicaciones.

La causa afecta a cabeceras de distinto tamaño y especialización, desde medios locales hasta publicaciones de nicho. Esa diversidad es relevante porque las publicaciones de menor tamaño suelen disponer de menos capacidad para negociar acuerdos individuales con las tecnológicas.

Los litigios de este tipo se articulan habitualmente como acciones colectivas en las que varios demandantes comparten representación legal. La adhesión de nuevos editores permite ampliar el alcance de la reclamación sin que cada uno deba asumir por separado el coste íntegro del procedimiento.

El formato es habitual.

El caso se tramita en Estados Unidos y no cuenta, por ahora, con una fecha de resolución fijada. Su desarrollo es seguido con atención por editores de otros mercados, que observan cómo se resuelve la tensión entre el derecho de autor y el entrenamiento de modelos.

Qué se juega el sector con este litigio

Con más de 550 publicaciones adheridas, la causa se sitúa como una de las acciones colectivas más numerosas impulsadas por editores contra proveedores de inteligencia artificial. La clave del asunto es doble: el valor del contenido periodístico como insumo de los modelos y la ausencia de un marco de compensación previamente acordado.

Para los editores locales, la vía judicial representa una alternativa a la negociación individual. Los grandes grupos disponen de más recursos para cerrar acuerdos de licencia con las tecnológicas, mientras que las cabeceras de menor tamaño encuentran en la acción colectiva una forma de defender su posición.

El equilibrio es delicado.

La resolución del litigio puede condicionar la relación futura entre medios y tecnológicas. Un pronunciamiento favorable a los demandantes reforzaría la posición negociadora de los editores en futuros acuerdos; un fallo contrario mantendría el marco vigente.

El caso sigue abierto.

Sigue abierto el marco que ha de regular el uso de contenido protegido en el entrenamiento de modelos. La causa avanza en paralelo a un debate empresarial que afecta tanto a los medios como a los proveedores de inteligencia artificial. Los demandantes sostienen que su producción informativa alimenta productos comerciales de inteligencia artificial sin compensación para las publicaciones.

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📡 El Radar del Sector

  • El vacío que llena: La causa canaliza la reclamación colectiva de los editores por el uso de su contenido en el entrenamiento de modelos de inteligencia artificial.
  • El reto por delante: El litigio afronta la dificultad de fijar un criterio de compensación aplicable a cientos de publicaciones de distinto tamaño.
  • El tablero competitivo: La demanda convive con la vía de los acuerdos de licencia que ya siguen otras cabeceras del sector.

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