Un cráneo de Homo sapiens con 145.000 años de antigüedad ha entregado a la ciencia el que ya es el apuñalamiento documentado más antiguo de la historia. El fósil, conocido como Qafzeh 25, conserva una marca facial que un equipo del CENIEH y la Universidad de Tel Aviv ha identificado como una herida por objeto cortante que cicatrizó. La víctima sobrevivió. Así lo recoge el estudio esta semana en Scientific Reports.
La lesión que delata un trauma intencionado
La lesión, en el lado izquierdo de la mandíbula, afecta tanto al hueso como a la raíz de un premolar. Tras aplicar microtomografía computarizada y análisis tafonómico, los investigadores concluyen que la marca tiene las características de un traumatismo intencionado. El patrón es compatible con el ataque de un agresor diestro en un enfrentamiento cara a cara, algo habitual en contextos forenses actuales.
“No es una simple rozadura”, explican. Herramientas líticas como puntas de sílex encontradas en la cueva de Qafzeh habrían podido causar una lesión así. Sin embargo, los autores admiten que un accidente con un objeto punzante o una caída no pueden descartarse del todo. Aun así, el historial tafonómico y la localización apuntan a una agresión. Sin embargo, la hipótesis de una pelea interpersonal es la que cobra más fuerza.
Sobrevivir a una navaja de sílex hace 145.000 años
Lo más revelador es que el hueso muestra tejido cicatrizado. Qafzeh 25 no murió en el momento del ataque; vivió varios días o semanas después. En una herida tan dolorosa y vascularizada, la masticación y la alimentación habrían sido casi imposibles sin ayuda. El hallazgo, por tanto, abre una ventana a los cuidados sociales entre aquellos primeros Homo sapiens.
Junto a la herida, el equipo detectó una caries y defectos en el esmalte dental que revelan episodios de estrés nutricional durante la infancia. Esta combinación de violencia, enfermedad y supervivencia desdibuja la imagen idealizada de los cazadores‑recolectores prehistóricos. Para un individuo que vivió hace más de 140 milenios, el día a día estaba lejos de ser plácido.
No solo fue herido: vivió lo suficiente para que la herida empezara a cerrarse. Eso implica cuidados, compañía y un enterramiento posterior.
¿Qué implica realmente para la historia de nuestra especie?
El yacimiento de Qafzeh, en el actual Israel, alberga los restos de al menos 27 individuos enterrados hace entre 145.000 y 92.000 años. Muchos de ellos son los Homo sapiens más antiguos hallados fuera de África. Qafzeh 25 ya destacaba por su asociación a rituales funerarios tempranos; ahora suma la evidencia más antigua de violencia con arma cortante.
La confirmación de que el cuerpo fue enterrado de forma deliberada —sin señales de carroñeo ni exposición prolongada— refuerza la imagen de un grupo que enterraba a sus muertos y cuidaba de sus heridos. “En el mismo lugar donde alguien empuñó un arma, alguien recogió el cuerpo, alimentó al superviviente y le dio sepultura”, resume uno de los investigadores. Esta dualidad entre agresión y compasión pinta un retrato complejo de la humanidad temprana.
Con todo, los autores insisten en que la causa del traumatismo no es definitiva. Un accidente doméstico o una caída sobre una roca afilada no pueden excluirse por completo, y faltan casos similares en otros yacimientos de la misma antigüedad para hablar de violencia estructurada. Por eso el debate sigue abierto. Lo cierto es que Qafzeh 25, con su rostro marcado y su hueso soldado, nos dice que hace 145.000 años nuestra especie ya tenía la habilidad —y quizá la voluntad— de infligir y sobrevivir a una herida por arma blanca.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Una lesión por objeto cortante en la mandíbula izquierda de un Homo sapiens que cicatrizó, la evidencia de apuñalamiento más antigua documentada.
- Dónde: Cueva de Qafzeh, cerca de Nazaret, Israel.
- Institución responsable: Centro Nacional de Investigación sobre la Evolución Humana (CENIEH) y Universidad de Tel Aviv. Estudio publicado en Scientific Reports.
- Cuándo: El fósil data de hace 145.000 años; el análisis se ha hecho público en julio de 2026.
- Impacto a futuro: Adelanta el conocimiento sobre la violencia interpersonal en los primeros sapiens y su capacidad para cuidar a los heridos, justo en el momento en que nuestra especie empezaba a salir de África.




