En su última intervención en Negocios TV, el experto en geopolítica Fernando Moragón ha lanzado una advertencia que pocos se atreven a formular en los medios occidentales: el verdadero dique de contención que impide un ataque ruso de gran envergadura contra Europa no es la OTAN ni las sanciones, sino el propio Vladimir Putin. El análisis coincide con un aviso de los servicios de inteligencia de Estados Unidos sobre una supuesta preparación rusa para golpear a la Alianza y se produce en vísperas de la cumbre de la OTAN, en un contexto de escalada con drones que ha vuelto a sacudir Kiev y territorio ucraniano.
Una alerta que suena a maniobra política
Durante el debate en el canal económico, Moragón no ocultó su escepticismo ante la filtración de inteligencia estadounidense. Sostuvo que, en su opinión, la predicción de un ataque ruso inminente podría encajar en un esquema de profecías autocumplidas o, incluso, de preparación para una operación de falsa bandera. Rodrigo de Castro, profesor de relaciones internacionales, matizó que tal escenario implicaría activar la cláusula de defensa colectiva y abrir una caja de Pandora que ni Washington ni Moscú parecen dispuestos a destapar. Sin embargo, añadió que no se puede descartar el uso electoralista del mensaje: la política estadounidense se mueve por calendarios de voto y una Cámara de Representantes con mayorías muy ajustadas convierte cualquier amenaza externa en munición para movilizar bases.
Putin, el moderado que frena a los halcones del Kremlin
La tesis central de Moragón es que Rusia se está autolimitando deliberadamente en Ucrania –«lucha con una mano atada a la espalda», parafraseó– por decisión directa de un Putin al que describió como «el más moderado de los moderados». Según el analista, tanto la opinión pública rusa como las élites político-económicas llevan tiempo exigiendo un golpe de fuerza que traslade el conflicto a suelo europeo. Los debates en televisiones rusas, aseguró, ya no discuten si conviene dar un escarmiento a Europa, sino cómo y cuándo hacerlo. En ese clima, la ausencia de Putin desencadenaría un relevo mucho más beligerante, lo que convierte al mandatario en un factor de contención paradójico pero real.
El plan que ya se discute en Moscú: atacar fábricas de drones en Europa
El experto detalló que la opción que gana peso en los círculos de poder rusos no es una ofensiva generalizada, sino un ataque convencional contra las empresas europeas que producen drones para Ucrania. Mencionó la lista publicada por el Ministerio de Exteriores ruso con compañías implicadas en el suministro de estos aparatos, cuyo flujo de componentes –enteros o desmontados– cruza las fronteras con relativa facilidad. Para Moscú, golpear esas instalaciones sería una forma de enviar un mensaje contundente sin cruzar de inmediato el umbral nuclear, aunque con la advertencia de que, si Europa no entra en razón, un ataque nuclear táctico podría acabar sobre la mesa.
Una Europa sin diplomacia y con líderes «que se mueren de miedo»
Moragón fue especialmente crítico con la dirigencia europea, a la que acusó de haber renunciado a la diplomacia y de alimentar una escalada que, en su opinión, puede resultar suicida. Citó el rearme anunciado por Polonia y las declaraciones de su ministro sugiriendo que están preparados para una guerra con Rusia como ejemplo de irresponsabilidad. También recordó que, mientras desde Alemania una portavoz de Alternativa para Alemania pedía sentido común –«la política exterior está para hacerla con los enemigos»–, París y Berlín continúan inmersos en crisis internas que convierten la política exterior en un refugio electoral. Para el analista, el panorama es demoledor: unas fuerzas nucleares francesas y británicas ridículas, unos Estados Unidos que probablemente dejarán colgados a los europeos llegado el momento crítico, y un continente que parece ignorar que se enfrenta a la primera potencia nuclear del mundo.
‘Lo que separa a Rusia de un ataque duro contra Europa es fundamentalmente Vladimir Putin. Él es el que está reteniendo a las élites del Kremlin.’
— Fernando Moragón, experto en geopolítica, en Negocios TV
El dilema de la OTAN y el riesgo de un error de cálculo
Más allá de las opiniones de Moragón, el panel coincidió en que tanto Estados Unidos como Rusia manejan un cálculo de disuasión que hasta ahora ha evitado la confrontación directa. Sin embargo, la retórica cada vez más encendida –con ministros europeos hablando abiertamente de guerra y canales rusos debatiendo ataques en territorio OTAN– estrecha el margen de maniobra. La diferencia, apuntó el experto, es que en Moscú ese debate es público y está grabado en las hemerotecas, mientras que en Occidente se filtra como si fuera un hallazgo de inteligencia. La cuestión, dejó caer, es si el próximo error de cálculo no será ya un misil sobre una fábrica en Rzeszów o en cualquier polígono industrial del Báltico.
Lo que nos jugamos más allá de los titulares
En el fondo, el mensaje que Negocios TV puso sobre la mesa trasciende el ruido de los partes de guerra diarios. Si el análisis de Moragón se acerca a la realidad, la estabilidad del continente depende hoy de la longevidad política de un solo hombre y de que las provocaciones mutuas no desboquen una maquinaria que nadie desea poner en marcha. Mientras la diplomacia sigue ausente y cada bando acumula argumentos para el siguiente movimiento, el reloj sigue corriendo hacia una cumbre de la OTAN que podría ser mucho más que una foto de familia. Lo que ocurra en los próximos meses no se decidirá necesariamente en los despachos, sino en la capacidad de los líderes europeos para entender que, a veces, el más temido es el que está apagando el fuego.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de Negocios TV:





