Macro centro de datos en Toledo: 3.000M de inversión y 6.000 empleos

El proyecto se ubicará en Mora, un municipio toledano de 10.000 habitantes, y aspira a convertirse en el segundo mayor de Europa con autonomía energética. La fase de construcción movilizará a 5.500 trabajadores.

Un municipio toledano de apenas 10.000 habitantes se ha convertido en la última parada de la fiebre inversora por la infraestructura de la inteligencia artificial en Europa. Las estadounidenses Edge Mode y Bloom Energy acaban de firmar un acuerdo con el Ayuntamiento de Mora para levantar un macrocentro de datos de 3.000 millones de euros que aspira a ser el segundo o tercero más grande del continente.

Claves de la operación

  • Inversión de 3.000 millones de euros. El proyecto DC Malpica AI se sitúa entre los mayores centros de datos europeos, por detrás de los grandes complejos de Fráncfort, Londres o Dublín.
  • Autosuficiencia energética y consumo cero de agua. El centro funcionará con gas natural y dos enormes plantas solares en cubierta, sin depender de la red eléctrica, y ha sido diseñado para un gasto de agua prácticamente nulo.
  • Impacto laboral masivo. La fase de construcción movilizará hasta 5.500 empleos directos e indirectos. Una vez operativo, mantendrá 1.000 puestos de trabajo estables en una comarca necesitada de oportunidades.

España se disputa el trono de los centros de datos europeos

La inversión de 3.000 millones de euros de Edge Mode y Bloom Energy coloca a Castilla – La Mancha en el radar de la infraestructura cloud global. El complejo, bautizado como DC Malpica AI, se incorpora a una ola que ya incluye los 17.000 millones que AWS destina a Aragón o los nuevos centros de Google Cloud en Madrid. La región compite ahora con los bastiones tradicionales del sector en Fráncfort, Londres, París y Dublín.

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Con este desembolso, el proyecto de Mora pasa a ser el mayor centro de datos anunciado en España después del de Amazon. Su ubicación, en el corazón peninsular, ofrece ventajas de conectividad y menor riesgo sísmico, dos factores que los hyperscalers valoran cada vez más.

No es un proyecto aislado. En los últimos dos años, la Península Ibérica ha multiplicado las solicitudes de licencias para grandes centros de datos, atraídas por el precio de la energía renovable y la posición estratégica como puerta de entrada de cables submarinos. El desembarco de Edge Mode y Bloom Energy confirma que la España vaciada puede convertirse en un nodo esencial de la economía digital.

Autosuficiencia energética y empleo masivo: las dos caras del proyecto

Una de las claves del proyecto es su modelo de autosuficiencia. A diferencia de grandes centros de datos que disparan el consumo eléctrico y la presión hídrica, el DC Malpica AI ha sido diseñado para operar con total autonomía. El centro prescindirá de la red eléctrica convencional y se apoyará en dos gigantescas plantas solares en los tejados y en gas natural, lo que elimina el riesgo de saturar la línea en una zona rural.

Con 3.000 millones sobre la mesa, la España vaciada vuelve a ser cartografiada, esta vez como nodo crítico del nuevo mapa digital.

«Será prácticamente de cero», han asegurado los promotores sobre el consumo de agua. Esa declaración es relevante en un entorno donde la sequía y las restricciones hídricas generan un rechazo creciente a los proyectos que compiten con el regadío.

El otro gran vector es el laboral. Solo durante la construcción se calcula que harán falta hasta 5.500 trabajadores, entre empleos directos e indirectos. Una vez que los servidores empiecen a funcionar, el centro mantendrá unos 1.000 puestos de trabajo permanentes, una cifra que triplica la población activa actual del municipio.

El alcalde de Mora, Emilio Bravo, ha calificado el acuerdo de «un antes y un después» y ha asegurado que «todo lo que sea atraer inversión, crear puestos de trabajo y dar futuro a nuestro pueblo, pues nos pusimos una alfombra». La euforia institucional es total.

La pregunta incómoda: ¿inversión transformadora o boom sin raíces?

El proyecto de Mora no tiene parangón en la historia reciente de la comarca. Sin embargo, la fiebre de los centros de datos plantea un interrogante que conviene no ignorar: ¿estamos ante un cambio estructural que fijará población y talento, o ante un nuevo episodio de dependencia del capital foráneo que apenas dejará poso en el tejido productivo local?

Ninguna empresa del IBEX 35 lidera este segmento de infraestructura digital. Los grandes proyectos en España los firman AWS, Microsoft, Google o, como en este caso, promotores estadounidenses especializados. España aporta suelo, permisos y energía barata, pero el grueso de la cadena de valor –desde los servidores hasta el software de gestión– queda fuera de nuestras fronteras.

Hay precedentes que invitan a la cautela. Castilla-La Mancha vivió hace quince años un auge de macroparques solares que prometían miles de empleos y acabaron generando un puñado de puestos de mantenimiento. La diferencia ahora es que la demanda de computación en la nube es estructural: la explosión de la IA generativa y la regulación europea de soberanía del dato obligan a procesar información dentro del continente, y España es un destino natural.

El reto, como ocurrió con la industria del automóvil en otras regiones, es que la inversión arrastre un ecosistema de proveedores, formación profesional y nuevas empresas locales. De momento, el Ayuntamiento de Mora solo puede «poner la alfombra», pero la calidad del suelo industrial y la agilidad administrativa definirán cuántos de esos 6.000 empleos se traducen en arraigo real.


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