Algeciras y Huelva: los puertos que impulsan la transición energética con tráfico de combustibles e hidrógeno

Algeciras movió 28,5 millones de toneladas de graneles líquidos en 2025 y Huelva 22,5 millones. Ambas dársenas preparan inversiones millonarias para hidrógeno verde y bunkering de GNL.

El tráfico de graneles líquidos sigue marcando el pulso del sistema portuario español, pero la verdadera partida se juega en los muelles de Algeciras y Huelva. Los dos puertos andaluces no solo lideran los volúmenes de combustibles en España: están colocando las primeras piedras de la transición energética que llevará hidrógeno verde, metanol y GNL a los grandes buques y a la industria pesada. Con inversiones que suman miles de millones y una complementariedad logística que pocos conocen, las dársenas del sur se preparan para un futuro que ya está en construcción.

El pulmón energético del sistema portuario español

Los datos de 2025 hablan por sí solos. La Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras (APBA) movió 28,5 millones de toneladas de graneles líquidos, liderando el ranking nacional por delante de Cartagena (26 millones) y del Puerto de Huelva (22,5 millones). Para Algeciras, ese tráfico supuso casi el 30% de su volumen total; para Huelva, el 74%, lo que refleja una dependencia casi absoluta de los combustibles en su actividad portuaria.

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En lo que va de 2026, el panorama es similar pero con matices. Hasta mayo, Algeciras mantuvo la primera posición con 11,2 millones de toneladas, seguida de Cartagena (10,9 millones) y la sorpresa de Bilbao (9,3 millones). Huelva, con 8,8 millones, cayó a la cuarta plaza. El leve retroceso en ambas dársenas andaluzas se explica en parte por las borrascas que azotaron la península entre enero y marzo, aunque la estructura industrial que sostiene estos números apenas ha variado.

La apuesta por los combustibles limpios: GNL, metanol e hidrógeno

El futuro energético se decide en los muelles, y Algeciras ha tomado la delantera en avituallamiento sostenible. En 2025 suministró 330.000 metros cúbicos de gas natural licuado (GNL) a buques, una cifra que la coloca en el top 5 europeo y que, según Gerardo Landaluce, presidente de la APBA, responde a una demanda real de los armadores: “El producto bajo en carbono va a necesitar su tiempo, pero ya están apostando fuerte por el GNL”. Además, la dársena está ampliando con Evos las instalaciones para almacenar y suministrar metanol y amoníaco, los derivados del hidrógeno verde que Moeve producirá en el Valle Andaluz del Hidrógeno.

En Huelva, la transición se acelera con inversión pública y privada. El plan estratégico de la autoridad portuaria prevé cerca de 250 millones de euros en los próximos cuatro años, incluyendo la ampliación del Muelle Ingeniero Juan Gonzalo y un dragado para ganar calado hasta 16 metros. En paralelo, Moeve y Exolum destinan 300 millones a un nuevo pantalán y un poliducto de 3,5 kilómetros dentro del recinto. Iberdrola, por su parte, ha adquirido terrenos para levantar una planta de hidrógeno verde con una inversión de 500 millones de euros. Alberto Santana, presidente de la Autoridad Portuaria de Huelva (APH), lo resume con claridad: “Lo importante es que se construyan estas plantas, que harán que el combustible sea limpio y nos generará mucho empleo”.

La transición energética se juega en los muelles: quien no tenga puerto preparado para el hidrógeno y el metanol en 2030 habrá perdido el tren.

Análisis: puertos que compiten y cooperan en la transición energética

Conviene no dejarse llevar solo por los rankings. La relación entre Algeciras y Huelva trasciende la competencia y se asienta sobre una lógica de complementariedad pocas veces vista. Buena parte del GNL que Algeciras suministra a los megabuques que cruzan el Estrecho llega, precisamente, desde Huelva. Ambas dársenas son eslabones de una misma cadena logística que el Valle Andaluz del Hidrógeno Verde de Moeve —con arranque en Huelva y producción de amoníaco en San Roque— terminará de unir.

Esa complementariedad es también una red de seguridad. Si el tráfico de Algeciras se desborda, Huelva está en posición de absorber el excedente. Y al revés. Pero, a mi juicio, el verdadero valor no está en las toneladas que se mueven hoy, sino en la capacidad de estas infraestructuras para anclar un tejido industrial limpio que genere empleo estable en la Andalucía periférica. Los propios presidentes portuarios lo admiten: el ranking importa menos que las inversiones reales que se materialicen en los próximos tres o cuatro años.

Sin embargo, conviene no precipitarse. Landaluce advierte que los combustibles de bajas emisiones “van a necesitar su tiempo”, y los volúmenes actuales de GNL y biocombustibles, aunque crecientes, son todavía marginales frente a los 28 millones de toneladas de derivados del petróleo que mueve Algeciras en un año. La transición será gradual, y el riesgo de que algunas plantas se queden en anuncios sin ejecución o con retrasos es real. La clave estará en vigilar si los cientos de millones comprometidos se convierten en hormigón y acero. Con el hidrógeno verde aún esperando su despegue comercial de verdad, los puertos andaluces tienen la oportunidad —y la responsabilidad— de demostrar que el músculo logístico del petróleo puede, efectivamente, reconvertirse en el motor de una nueva era energética.


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