EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La presidenta de la Comisión Europea ha admitido por primera vez que el sistema biométrico de control de fronteras del espacio Schengen presenta fallos técnicos que están provocando colapsos en los aeropuertos europeos.
- ¿Quién está detrás? Von der Leyen y la propia Comisión, que hasta ahora había minimizado el problema. Las aerolíneas llevaban meses denunciando la situación.
- ¿Qué impacto tiene? Miles de viajeros extracomunitarios se enfrentan a largas esperas en los puntos de entrada. El caos coincide con la temporada alta de verano y puede prolongarse si no se aplican soluciones técnicas urgentes.
Ursula von der Leyen ha dado este viernes un giro inesperado al reconocer, desde Cork (Irlanda), que el sistema biométrico de control de fronteras del espacio Schengen tiene problemas técnicos. Hasta ahora, la Comisión Europea había rechazado que existieran fallos graves pese a las continuas quejas de las aerolíneas y los gestores aeroportuarios.
Un sistema que acumula casi una década de retrasos
El denominado Entry/Exit System (EES) registra las huellas dactilares y la imagen facial de los viajeros procedentes de terceros países. Su entrada en vigor estaba prevista para 2017, pero sucesivos aplazamientos —motivados por falta de preparación técnica en los Estados miembros— han ido posponiendo la fecha hasta este 2026.
Durante una comparecencia en Cork, von der Leyen ha admitido que “aún queda mucho trabajo por hacer con estos problemas técnicos” y ha asegurado que la Comisión está colaborando con los países para solventarlos. Es la primera vez que la presidenta comunitaria habla públicamente de las fallas que los pasajeros llevan meses sufriendo en forma de largas colas y retrasos en puertas de embarque.
El impacto en los aeropuertos españoles: colas y protestas de las aerolíneas
El caos se ha sentido con especial intensidad en los los aeropuertos de Madrid y Barcelona, los dos principales puntos de entrada al espacio Schengen desde América Latina, Asia y África. Fuentes del sector consultadas por MERCA2.ES apuntan a que los tiempos de espera en los filtros biométricos se han duplicado en las últimas semanas, superando con frecuencia los 90 minutos en horas punta.
Las aerolíneas, encabezadas por la Asociación de Líneas Aéreas (ALA), han vuelto a insistir esta semana en la necesidad de “parar el caos fronterizo”. Iberia, Ryanair y Vueling han transmitido su máxima preocupación por los meses de julio y agosto, cuando el tráfico de pasajeros no comunitarios se dispara. A pesar de las denuncias recurrentes, Aena no ha detallado públicamente los tiempos exactos de espera ni las medidas de refuerzo previstas.
La Comisión Europea ha tardado casi una década en aplicar un sistema que las aerolíneas consideran imprescindible; ahora que funciona mal, la falta de soluciones inmediatas amenaza con convertir este verano en el peor para los viajeros aéreos desde la pandemia.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El reconocimiento explícito de von der Leyen supone un punto de inflexión para un problema que ya era innegable en las terminales. El impacto directo sobre los viajeros se traduce en pérdidas de conexiones, desvíos a otras escalas y un desgaste operativo que las aerolíneas cifran en millones de euros. La zona cero no es un aeropuerto único, sino todo el arco mediterráneo y atlántico europeo; en España, Barajas y El Prat concentran la mayor presión por su elevado volumen de tráfico extracomunitario.
El dato que mejor resume esta crisis es el desfase de nueve años entre la fecha original de implantación (2017) y la realidad disfuncional de 2026. Como precedente, la industria recuerda el fiasco de la puesta en marcha del sistema biométrico estadounidense US-VISIT en 2004, que también generó colas interminables hasta que se depuraron los algoritmos. Ahora, el pulso entre las aerolíneas y la Comisión se centra en la urgencia de una solución técnica coordinada; von der Leyen no ha fijado plazos concretos, y los Estados miembros —entre ellos España— arrastran distintos grados de preparación.
A corto plazo, el riesgo es que las esperas sigan deteriorando la experiencia del pasajero en plena temporada alta. A medio plazo, la credibilidad del sistema Schengen queda en entredicho si no se demuestra capacidad para gestionar la tecnología que se aprueba en Bruselas. La próxima reunión del grupo de trabajo fronterizo europeo, prevista para septiembre, será el primer test de compromiso real con los arreglos.




