Tribunal Supremo EE.UU. amplía poder presidencial y desafía regulaciones clave

El último periodo del Tribunal Supremo de EE.UU. consolidó prioridades conservadoras de larga data —herencia de Reagan— mientras dejó fuera las banderas más personales de Trump, como la ciudadanía por nacimiento o los aranceles. Bloomberg Television analiza las claves del mandato

El último periodo del Tribunal Supremo de Estados Unidos ha terminado con un mensaje nítido: las prioridades conservadoras forjadas durante la era Reagan han prevalecido sobre las banderas más recientes del presidente Trump. Así lo sostiene el periodista Greg Stohr, que cubre el alto tribunal para Bloomberg Television, en un análisis de los fallos que acaba de cerrar el curso judicial 2025-2026.

Stohr destaca que, a pesar del ruido político y las amenazas de la Casa Blanca de ignorar a los jueces, no ha habido un desafío abierto a la autoridad del Supremo. «En estos momentos tan difíciles y divididos, podemos decir que es una buena señal», comenta. Sin embargo, el trasfondo es de un poder judicial que ha movido la aguja del orden constitucional en varios frentes clave.

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El poder presidencial se ensancha, pero con límites en la Reserva Federal

Dos casos paralelos han acotado la capacidad del presidente para despedir a altos cargos de agencias independientes. Según explica Stohr, el tribunal falló en el caso Slaughter que el mandatario puede cesar al director de la Comisión Federal de Comercio (FTC) sin necesidad de causa justificada, una ampliación significativa del poder ejecutivo. Pero en el asunto Lisa Cook, la decisión fue la contraria: la Reserva Federal es distinta.

La razón central —apunta el corresponsal de Bloomberg— radica en la función de la Fed como responsable de la política monetaria y en su historia institucional. «El tribunal dijo que la Reserva Federal no es un lugar donde el presidente pueda despedir a alguien por cualquier motivo», señala Stohr. Aun así, deja abiertas preguntas espinosas sobre qué tipo de proceso tendría derecho una gobernadora como Cook y qué nivel de falta constituye una «causa» suficiente para apartarla.

La revolución de Reagan, no la de Trump

Aunque Donald Trump construyó una supermayoría conservadora en el alto tribunal, este termine no ha sido el de sus obsesiones personales. Stohr remarca que las grandes transformaciones —como la reinterpretación de la ley de derechos electorales o el socavamiento del estado administrativo moderno— son el fruto maduro de un movimiento legal que arrancó en los años ochenta. «John Roberts y Samuel Alito llevaban décadas trabajando en esas ideas cuando estaban en la administración Reagan», recuerda.

En contraste, las derrotas del Ejecutivo llegaron en terrenos que Trump había convertido en emblemas de su agenda: la ciudadanía por nacimiento y los aranceles masivos basados en poderes de emergencia. El tribunal tumbó la pretensión de imponer cientos de miles de millones de dólares en tarifas aduaneras sin el respaldo claro del Congreso.

«La mayoría de estos cambios son prioridades conservadoras de larga data. En cambio, donde el presidente perdió fue en aquellos asuntos que eran específicamente suyos, no del movimiento legal conservador.»

— Greg Stohr, Bloomberg Television

Nacionalidad por nacimiento: una victoria robusta con matices

El fallo sobre la ciudadanía por nacimiento —apoyado por seis jueces frente a tres— reafirmó que la 14ª Enmienda blinda el derecho de cualquier persona nacida en suelo estadounidense. Sin embargo, Stohr subraya una concurrencia del juez Brett Kavanaugh que siembra dudas estratégicas: para Kavanaugh, el derecho es de base legal (estatutaria), no constitucional, y bastaría con que el Congreso modificara la ley para que el presidente pudiera restringirlo.

La mayoría, en cambio, fue «bastante clara» al considerarlo un valor constitucional. Trump ya ha insinuado que podría trabajar a través del Legislativo, lo que abre un nuevo frente para el curso 2026-2027. El equilibrio de fuerzas en la cámara será decisivo.

Armas de asalto: el próximo gran debate

De cara al nuevo término judicial, Bloomberg Television avanza que el Supremo ha aceptado dos casos —Vermontes contra County y Grant contra Higgins— que pondrán a prueba la capacidad de estados y municipios para prohibir los llamados rifles de asalto. Stohr explica que los tribunales inferiores han tendido a respaldar esas restricciones, pero al menos cuatro jueces conservadores (Thomas, Alito, Kavanaugh y probablemente Gorsuch) han mostrado escepticismo suficiente como para que el alto tribunal haya decidido pronunciarse.

El voto decisivo recaerá en el presidente del tribunal, John Roberts, y en la jueza Amy Coney Barrett. Su postura se antoja crucial en un país donde las armas semiautomáticas están presentes en multitud de tiroteos masivos. «Va a ser un caso enormemente importante y muy seguido», anticipa el periodista.

¿Jubilación estratégica? El rumor sobre Alito

La recta final del periodo dejó un bulo contraproducente: la supuesta jubilación de Samuel Alito. Stohr confirma que «no se está retirando ahora, ni en los próximos días», pero admite que en un año de elecciones legislativas la especulación es inevitable. Históricamente, los magistrados no abandonan el cargo solo por el resultado de unas urnas, sino al final de un ciclo, pensando en quién ocupa la Casa Blanca.

Si los demócratas recuperaran el Senado, la confirmación de un sustituto conservador se demoraría años. Aun así, Stohr insiste en que una dimisión táctica por el simple temor a una derrota electoral sería «algo muy nuevo» en la era moderna del tribunal.

La corte se enfrenta a un curso que promete tanto consolidar doctrinas conservadoras como encender debates sociales. Con la composición actual, las próximas sentencias podrían redefinir derechos que muchos dan por sentados. La única certeza es que el eco de las decisiones de este periodo resonará durante décadas.

Puedes ver el análisis completo en el vídeo de Bloomberg Television:

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