EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? Renfe ha suspendido completamente el servicio ferroviario en A Coruña desde el 25 de junio hasta el 11 de julio por las obras de la futura estación intermodal.
- ¿Quién está detrás? La infraestructura la ejecuta Adif, mientras Renfe despliega un plan de transporte alternativo por carretera.
- ¿Qué impacto tiene? Los viajeros dispondrán de autobuses entre A Coruña y Santiago o Betanzos Infesta con el mismo billete y sin cambios en los precios. Los trayectos a Vigo requieren salir 45 minutos antes.
A Coruña amanece este viernes sin trenes. La ciudad gallega inicia hoy 15 días sin conexión ferroviaria mientras avanzan las obras de la nueva estación intermodal que ejecuta Adif. Renfe ha articulado un servicio de autobuses que los pasajeros podrán utilizar con el mismo billete y sin coste adicional, con el objetivo de minimizar el trastorno en plena temporada estival.
Fechas exactas y transporte alternativo
El corte total de circulación, que se extiende desde este 25 de junio hasta el próximo 11 de julio, afecta tanto a trenes de media distancia como a servicios Avant y de alta velocidad. Durante estas dos semanas no entrará ni saldrá ningún tren de la estación provisional situada en la avenida do Ferrocarril. La alternativa diseñada por Renfe conecta mediante autobuses A Coruña con Santiago de Compostela y Betanzos Infesta, en función del origen y destino de cada viajero.
La operativa ya se había entrenado parcialmente: desde el pasado 5 de junio los regionales Vigo-A Coruña y los trenes con destino Lugo y Ferrol ya realizaban transbordos por carretera en esos mismos nodos, como parte de la primera fase de las obras. La novedad de esta segunda fase es que todas las conexiones pasan ahora por autobús, incluidos los Avant y la larga distancia hacia Ourense y el resto de la península.
Cómo afecta a los viajeros: horarios y transbordos
El plan alternativo detallado por Renfe busca que el viaje mantenga su esencia a pesar del asfalto. El mismo billete de tren vale para el autobús y el tramo ferroviario posterior. Por ejemplo, un pasajero con destino a Ourense saldrá en bus desde A Coruña hacia Santiago y allí tomará el tren, sin necesidad de otro título de transporte. El operador mantiene invariables las tarifas durante este periodo excepcional.
Los ajustes de tiempos son inevitables. Quien desee ir a Vigo desde la estación provisional deberá salir 45 minutos antes de lo habitual respecto al horario original del tren. En sentido inverso, los viajeros que partan desde Vigo hacia A Coruña sufrirán un retraso de 40 minutos en la llegada a la ciudad herculina. Toda la información puede consultarse en los canales habituales: taquillas, máquinas autoventa, la App de Renfe, el teléfono 912 320 320 y la web renfe.com.
La intermodal de A Coruña se lleva por delante dos semanas de tren, pero el operador ha conseguido al menos que el billete único y la tarifa intacta suavicen el golpe.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto se concentra en el corredor atlántico gallego. Miles de viajeros diarios —especialmente los que utilizan el eje Vigo–A Coruña y las conexiones con Ourense y la Meseta— verán prolongados sus desplazamientos entre 40 y 45 minutos en cada punta. La decisión de no tocar precios y de integrar los transbordos en un único billete es, en opinión de esta redacción, una medida correcta aunque de obligada implementación para no agravar el deterioro comercial que ya sufre la red convencional y de alta velocidad en el noroeste peninsular.
La tercera fase de las obras comenzará el mismo 11 de julio, cuando los trenes regresen a la estación provisional. Entonces Adif impondrá restricciones entre Uxes y la terminal coruñesa, lo que obligará a Renfe a reajustar los horarios de diez servicios: el Avant Ourense–A Coruña de las 6.30 horas se adelantará diez minutos, al igual que el de las 7.45 horas, que ganará cinco minutos; tres trenes de media distancia entre Vigo y A Coruña modificarán su salida (los de las 10.40 y 13.45 horas la retrasarán cinco minutos, y el de las 14.35 horas se adelantará otros cinco). Esos cambios se mantendrán mientras duren los trabajos.
El precedente más cercano es la renovación de la estación de Santiago en 2011-2013, que también forzó transbordos por carretera y ajustes de horarios, aunque entonces la alta velocidad gallega aún no era una realidad comercial diaria. Ahora, con la demanda consolidada en el corredor, la afectación es mayor. La obra es necesaria para integrar el ferrocarril en un nodo intermodal que conecte con autobuses y futuras ampliaciones, pero el sudoku operativo de las próximas semanas pondrá a prueba la paciencia del viajero gallego. El 12 de julio, si todo va según lo previsto, los trenes volverán a entrar y salir de la estación provisional, y la ciudad recuperará el pulso ferroviario mientras las máquinas siguen bajo tierra.





