El último análisis de VisualPolitik pinta un panorama impensable meses atrás: Argentina se encamina a convertirse en una superpotencia minera. Con más de 20.000 millones de dólares en inversiones concentradas solo en San Juan y un aluvión de proyectos que movilizan casi 50.000 millones en todo el país, el país parece haber encontrado el segundo motor exportador que tanto necesitaba.
En su vídeo, el presentador Enrique desmenuza los tres cambios que han precipitado este boom. Tres giros que, según su lectura, han logrado lo que ni el peronismo ni el macrismo consiguieron: que el capital internacional se tome en serio el subsuelo argentino.
El RIGI, el seguro de estabilidad que venció la desconfianza
El Régimen de Incentivos a las Grandes Inversiones, conocido como RIGI, se ha convertido en la tabla de salvación para que el capital extranjero vuelva a mirar a Argentina sin temblar. VisualPolitik explica que el paquete incluye cuatro pilares: una rebaja del impuesto a las ganancias del 35% al 25%, la devolución inmediata del IVA, la eliminación de aranceles para maquinaria y la supresión de las retenciones a las exportaciones mineras. Y lo más valioso, un blindaje de 30 años contra cambios normativos.
Aunque el régimen no es exclusivo de la minería, el equipo de VisualPolitik destaca que el 68% de los montos aprobados bajo el RIGI corresponden a este sector. Un dato que confirma que la industria extractiva es la gran protagonista del giro liberal.
La reforma de la ley de glaciares: del bloqueo a la gestión provincial
El segundo episodio que está detrás del boom tiene poco de motosierra y mucho de ingeniería legislativa. La reforma de la ley de glaciares, aprobada en medio de una intensa polémica, no eliminó la protección ambiental sino que trasladó la potestad de decidir qué áreas periglaciares se explotan a los gobiernos provinciales. Enrique subraya que la intención no es arrasar los glaciares sino superar el bloqueo que suponía una definición genérica e imprecisa. La votación en el Congreso —137 a favor, 111 en contra— reflejó la fricción, pero la señal de deshacer un nudo regulatorio de más de una década fue suficiente para que muchas multinacionales abrieran carpeta.
Oro, plata y cobre: una cascada de precios que juega a favor
A la receta doméstica se le ha sumado un aliado externo: los precios del oro, la plata y el cobre. Según los datos que recoge VisualPolitik, el oro acumula un alza de casi el 600% en las últimas tres décadas y ha doblado su valor en los tres últimos ejercicios; la plata llegó a triplicar su cotización en ese mismo periodo. El cobre se ha convertido en el mineral estrella de la transición energética y la inteligencia artificial, justo cuando Chile y Australia, dos gigantes productores, atraviesan caídas en su producción. El resultado es una ventana de oportunidad perfecta: la demanda crece, la oferta se encoge y Argentina aparece con enormes yacimientos y, por primera vez, con un marco fiscal atractivo.
‘La minería se desplegará por toda la cordillera generando 100 miles de puestos de trabajo.’
— Javier Milei, presidente de Argentina
San Juan, el laboratorio donde las cifras se tocan
El lugar donde esa ventana se ha abierto de par en par es San Juan. Con solo 800.000 habitantes y un nivel de pobreza que ronda el 34%, la provincia ha acaparado seis de los nueve megaproyectos mineros aprobados por el RIGI, con inversiones que rebasan los 20.000 millones de dólares. El gobernador Marcelo Orrego, ajeno al mileísmo y enclavado en una ‘tercera vía’, se ha erigido como el mejor aliado del presidente en esta cruzada. «Hemos sabido aprovechar políticas nacionales que eran fundamentales», explicó Orrego en una reciente intervención recogida por el canal. Es impresionante como las inversiones están reconfigurando el tejido social de una provincia que hasta hace poco apenas rozaba la subsistencia.
Talento, el nuevo cuello de botella
Semejante aluvión de inversión ha disparado una fiebre académica que avisa de un nuevo dilema. La Universidad Nacional de San Juan, que hasta hace poco graduaba entre seis y diez ingenieros en minas al año, ha visto saltar sus inscripciones hasta más de 2.800 alumnos en 2026. El problema es que, si todos los proyectos se materializan, la Argentina necesitará 200.000 trabajadores especializados de aquí a una década. Como señala VisualPolitik, el principal límite al crecimiento ya no es el capital ni la geología: es el talento.
Vaca Muerta, el espejo que ya devuelve una imagen de éxito
Mientras las aulas se llenan, en el frente macroeconómico las buenas noticias ya se dejan sentir. El Banco Central argentino cerró el primer semestre de 2026 con más de 10.000 millones de dólares en reservas adicionales, gracias en parte al flujo que generan las exportaciones energéticas de Vaca Muerta. La minería aspira a reproducir ese esquema: inyección de capital, construcción de infraestructura y después una lluvia de divisas por exportaciones. De hecho, desde el canal recuerdan que las exportaciones mineras fueron de apenas 675 millones de dólares en 2025, pero podrían superar los 15.000 millones en 2030 y alcanzar los 36.000 millones en 2035. Si se suma ese caudal al petróleo y el gas, la previsión es que los dólares sobren: «los dólares nos van a salir hasta por las orejas», ironiza Enrique.
Claro que en Argentina nada es sencillo. Por muchas garantías que ofrezca el RIGI, invertir a 30 años vista sigue siendo una apuesta que depende de la estabilidad institucional. El país arrastra un historial de defaults, controles de capital y bandazos políticos que ninguna cláusula puede borrar. La nueva ley de glaciares, además, no ha acallado las voces críticas que temen un deterioro ambiental irreversible. Sin embargo, lo que transmite VisualPolitik es que, por primera vez en décadas, los incentivos están alineados: quien ponga dinero ve que se puede ganar, y el Estado necesita con urgencia los dólares para romper el estrangulamiento crónico.
El sueño de una Argentina que deja de mendigar divisas quizá esté más cerca que nunca. La minería puede ser el segundo escalón de una nueva matriz exportadora, siempre que el país sea capaz de formar a los 200.000 profesionales que exigirá y de sostener las reglas cuando la marea política cambie. La oportunidad está ahí, tan tangible como los yacimientos de San Juan. La pregunta es si esta vez no se va a dejar escapar.
Puedes ver el análisis completo en el vídeo original de VisualPolitik en YouTube.





