El dato que nadie esperaba: la compraventa de viviendas en España ha conseguido su mejor junio en 19 años, según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). La sorpresa no borra, sin embargo, el tono gris del primer semestre, que se cierra con un retroceso del 2,6% respecto al mismo periodo de 2025.
Junio reactiva el mercado: la mejor cifra de operaciones desde el boom inmobiliario
En concreto, junio ha roto una racha de cinco meses consecutivos de descensos. La mejora intermensual —la más intensa para ese mes desde 2007— mete presión a un mercado que llevaba semanas coqueteando con la recesión técnica. A nivel estatal, el acumulado de los seis primeros meses refleja esa contracción. Los datos del INE, avanzados por Expansión, sitúan el volumen semestral por debajo de las cifras del año pasado, lastrado sobre todo por las caídas de abril y mayo.
La mejora intermensual, no obstante, no compensa el enfriamiento general. Las operaciones se mantienen un 2,6% por debajo de las registradas en el mismo periodo del ejercicio anterior, lo que supone devolver al contador a niveles de 2022.
El mapa de provincias: Galicia como termómetro del enfriamiento

El caso gallego es el más paradigmático. La comunidad del noroeste encadena ya tres meses consecutivos de caídas en la compraventa de viviendas. Y los promotores han lanzado una advertencia clara: «El mercado ya no tolera más subidas de precio». La frase, recogida por la prensa local, resume el dilema que viven las zonas del interior y el Cantábrico.
El mercado da señales contradictorias: mientras el comprador busca precios, los promotores advierten que el suelo ya está tocando techo.
Por contra, las compras se concentran en en las islas y en la franja mediterránea, donde la demanda turística y de segunda residencia mantiene precios más altos. La dualidad regional, lejos de corregirse, se ha agudizado en 2026. Mientras que la costa y las capitales tiran del mercado, amplias zonas del interior sufren el encarecimiento de la financiación y el agotamiento de la demanda solvente.
¿Qué esperar del mercado en la segunda mitad de 2026?
La gran pregunta a partir de septiembre es si la tendencia alcista de junio se consolida o si, por el contrario, el semestre acaba por imponer su ritmo de enfriamiento. Con el euríbor en fase descendente pero aún en cotas elevadas, la capacidad de compra de los hogares sigue limitada. Y mientras los precios nominales apenas ceden, el ajuste en el número de operaciones parece la válvula de escape natural.
En mi lectura, el mercado inmobiliario español atraviesa una fase de reequilibrio forzoso. El auge de 2024 y 2025 dejó una resaca de precios que ahora las rentas medias no pueden absorber. Las caídas en provincias como Ourense, Lugo o Zamora —que probablemente figuren entre las más afectadas— son la otra cara de la moneda de los récords puntuales de julio o agosto en la costa. La cuestión no es ya si se compran o se venden menos casas, sino qué tipología de vivienda y en qué ubicación concentrará la escasa demanda que quede.
De hecho, si las promotoras empiezan a frenar lanzamientos en las zonas de menor demanda, como ya insinúan los avisos gallegos, el ajuste podría ser más rápido en precios de lo que muchos analistas descuentan. La segunda mitad de 2026 pondrá a prueba esa hipótesis.




