Bybit demanda a Corea del Norte y Lazarus por el hackeo de 1.500 millones y congela activos

El exchange logra una orden judicial que prohíbe transferir los fondos vinculados al ataque de Lazarus en febrero de 2025. Hasta ahora ha recuperado 48,4 millones y congelado otros 30,5 millones en exchanges.

Bybit demanda a Corea del Norte y al grupo Lazarus por el robo de 1.500 millones de dólares y consigue congelar los activos robados. La demanda civil, presentada ante un tribunal de Columbia, es la primera de un gran exchange contra un estado por un ciberataque de esta magnitud. Acompañada de una orden judicial que prohíbe transferir o disipar los fondos mientras dura el litigio, marca un antes y un después en la respuesta del sector a los robos masivos.

Una demanda civil que marca un punto de inflexión

Bybit ha presentado una demanda civil ante el tribunal federal del Distrito de Columbia contra la República Popular Democrática de Corea (Corea del Norte), su Oficina General de Reconocimiento y el grupo Lazarus, al que las autoridades estadounidenses vinculan directamente con el régimen de Pyongyang. La denuncia, que también incluye a personas no identificadas a las que se acusa de mover o custodiar los fondos robados, ha conseguido que el juez emita una orden de alejamiento preliminar: los activos digitales rastreados hasta ahora no pueden transferirse ni disiparse mientras avanza el proceso.

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El tribunal, según el comunicado de Bybit, ha señalado que la compañía “ha demostrado probabilidades de éxito” en su reclamación. No es un detalle menor: los jueces estadounidenses son muy cautelosos a la hora de conceder este tipo de congelaciones preventivas sin un análisis de fondo, lo que apunta a que la documentación presentada por el exchange es sólida. En la práctica, la orden congela al menos 30,5 millones de dólares que estaban repartidos en más de 28 plataformas y custodios, según los datos compartidos por la empresa.

Ben Zhou, consejero delegado de Bybit, lo resumió con claridad: “El ataque de Lazarus no fue solo contra Bybit. Fue un ataque contra la confianza en nuestra industria”. La frase refleja el cansancio de un sector que en 2025 vio cómo el grupo norcoreano se llevaba 1.500 millones de dólares en una sola madrugada de febrero, aprovechando vulnerabilidades en la gestión de claves de un monedero frío. Desde entonces, el intercambio ha trabajado con analistas de blockchain, fuerzas de seguridad y otros exchanges para seguir el rastro de cada céntimo.

Recuperación en marcha: 80 millones bloqueados o devueltos

A día de hoy, los esfuerzos de rastreo han permitido recuperar 48,4 millones de dólares y congelar otros 30,5 millones. La cifra conjunta roza los 80 millones, apenas un 5,3% del total robado, pero cada dólar que se bloquea entorpece la red de blanqueo que Lazarus ha tejido durante años. Las autoridades alemanas desmantelaron el pasado año el exchange eXch, y más tarde, en colaboración con Suiza, interrumpieron Cryptomixer.io, dos servicios que solían aparecer en el camino que seguían los fondos ilícitos hacia monederos opacos.

La cooperación internacional ha sido clave. Bybit colabora activamente con el FBI y ha compartido inteligencia de blockchain que podría derivar en acciones penales, aunque la demanda civil es independiente de cualquier investigación criminal. La estrategia es pragmática: mientras los fiscales construyen casos que pueden tardar años, una orden judicial puede preservar activos de inmediato y dificultar que los ciberdelincuentes los muevan.

La demanda civil contra Corea del Norte rompe el molde de la inacción y convierte a los tribunales en un nuevo campo de batalla contra el cibercrimen patrocinado por estados.

El modus operandi de Lazarus es bien conocido: ataques de ingeniería social, malware sofisticado y una paciencia infinita para infiltrarse en sistemas financieros. Corea del Norte financia buena parte de su programa de misiles con ciberrobos, y el golpe a Bybit fue el mayor de la historia en términos absolutos. Que un exchange lleve a un país ante un tribunal civil estadounidense sienta un precedente, aunque la recuperación total siga siendo una quimera.

Lazarus, Corea del Norte y el desafío de una industria más segura

Desde esta redacción llevamos meses insistiendo en que la seguridad de la industria cripto no puede depender solo de mejores contratos inteligentes o auditorías de código. Los ataques a plataformas centralizadas, como el que sufrió Bybit, afectan a la confianza de todo el ecosistema, incluido el de Solana, donde los usuarios necesitan saber que sus fondos, incluso en exchanges, no están a merced de un phishing bien diseñado. La respuesta judicial abre una vía complementaria a la puramente técnica.

Bybit, por su parte, refuerza su inversión en inteligencia de blockchain y colaboración con reguladores. Zhou ha prometido que “la confianza no se declama, se gana con acciones cada día”. La demanda es una de esas acciones, pero el camino es largo. De los 1.500 millones, la mayoría siguen sin aparecer, probablemente ya convertidos en efectivo o en activos difíciles de rastrear.

Lo que queda claro es que la industria está dispuesta a usar todas las herramientas legales disponibles para disuadir a actores estatales. Si esta estrategia funciona, otros exchanges podrían seguir el mismo camino, y eso cambiaría la forma en que los ciberdelincuentes calculan el riesgo de sus operaciones. Por ahora, la pelota está en el tejado de la justicia estadounidense y de los socios internacionales que colaboran con Bybit.


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