El telescopio espacial Euclid, una misión de la Agencia Espacial Europea con importantes contribuciones de la NASA, ha capturado la imagen más nítida jamás obtenida del corazón de la Vía Láctea. La instantánea, tomada en marzo de 2025 y hecha pública esta semana, anticipa la campaña que el telescopio Nancy Grace Roman de la NASA —cuyo lanzamiento está previsto para agosto de 2026— llevará a cabo en el bulbo galáctico a partir de la primavera de 2027. La resolución es prácticamente idéntica a la que ofrecerá Roman, y los astrónomos ya la utilizan para preparar la búsqueda de los objetos más escurridizos del universo: agujeros negros aislados y planetas errantes.
La postal que Euclid envió desde el centro de la galaxia
La imagen cubre 5 grados cuadrados de cielo, una región equivalente a la superficie de 25 lunas llenas. A la derecha del encuadre, Euclid atraviesa el denso plano galáctico, donde las nubes moleculares aparecen como manchas oscuras que ocultan parte del bulbo. A la izquierda, la vista se eleva hacia latitudes galácticas más altas, y el resplandor amarillento de las estrellas viejas del núcleo se hace más claro. Esta composición en color se obtuvo combinando las nueve imágenes que Euclid tomó en un solo día de observación, en marzo de 2025.
Para los astrónomos, es un adelanto de lo que verá el Nancy Grace Roman Space Telescope. Su cámara infrarroja, prevista para comenzar a observar el bulbo en 2027, proporcionará una visión aún más profunda y en colores que Euclid no puede captar. Pero la similitud en resolución convierte a esta imagen en un ensayo general de primer orden.
Un adelanto que alarga la vigilancia en dos años
La encuesta del telescopio Roman, denominada Galactic Bulge Time-Domain Survey, se centrará en un área de 1,7 grados cuadrados (unas 8,5 lunas llenas), donde observará repetidamente cientos de millones de estrellas para detectar cambios mínimos en su brillo. Al añadir la imagen de Euclid al principio de esa secuencia, los científicos ganan dos años efectivos de monitorización, porque Roman no empezará su campaña del bulbo hasta la primavera de 2027.

«Es la única vez que Euclid ha detenido su cartografiado cosmológico habitual para mirar el bulbo», explica Jason Rhodes, científico principal en el JPL de la NASA y responsable de las contribuciones estadounidenses a la misión. «Incorporar esta instantánea al futuro sondeo de Roman nos ayudará a mapear mejor nuestra galaxia y a encontrar tesoros cósmicos como los agujeros negros solitarios».
Los detalles completos de la observación y los modelos de microlensing están disponibles en la página oficial de la NASA.
Cada vez que un telescopio nos regala tiempo extra, el universo se vuelve un poco menos invisible. Euclid ha añadido dos años a la caza de los objetos más oscuros de la galaxia.
A la caza de agujeros negros solitarios y planetas huérfanos
Roman empleará una técnica llamada microlensing (microlente gravitacional). Cuando un objeto masivo —una estrella, un planeta o un agujero negro— pasa por delante de una estrella de fondo, su gravedad curva el espacio-tiempo y actúa como una lupa cósmica, magnificando la luz de la estrella lejana. El telescopio buscará esos breves destellos de luz.
La mayoría de los planetas errantes y los agujeros negros no emiten luz, por lo que el microlensing es la única forma de detectarlos. «Los agujeros negros de masa estelar que vagan solos son casi invisibles, pero su enorme masa curva la luz durante mucho más tiempo —meses o años— que un planeta», señala Himanshu Verma, investigador de la Universidad Estatal de Luisiana. «Los dos años extra que Euclid nos da pueden marcar la diferencia entre detectar un agujero negro y perderlo».
Los planetas errantes, que flotan sin estrella, también dejarán su firma. Y gracias a la comparación con la imagen de Euclid, los astrónomos podrán confirmar si un planeta está realmente solo o simplemente orbita muy lejos de su estrella.
Lo que esta imagen dice sobre nuestro lugar en la galaxia
La colaboración entre Euclid y Roman trasciende la simple suma de datos. Euclid, diseñado para estudiar la energía oscura y la materia oscura, ha prestado un día de su misión a la astrofísica galáctica. Ese gesto demuestra una filosofía científica cada vez más extendida: las sinergias entre telescopios pueden multiplicar la ciencia que cada uno produciría por separado.
Sin embargo, la imagen de Euclid, aunque nítida, es más superficial que las observaciones infrarrojas que realizará Roman. La sonda de la NASA penetrará el denso polvo del centro galáctico, donde Euclid, limitado a la luz visible, apenas puede ver. Por eso, los astrónomos no esperan un censo inmediato de agujeros negros, sino una línea de base que, al combinarse con los datos futuros, les permitirá medir movimientos estelares y calcular masas.
«Uno de los aspectos más emocionantes es que las observaciones de Euclid nos permitirán probar y mejorar los modelos de la Vía Láctea», afirma Matthew Penny, profesor de la Universidad Estatal de Luisiana y colíder del grupo de exoplanetas de Euclid. «Al observar cómo las estrellas se mueven lentamente a lo largo del tiempo, podremos discernir en qué parte de la galaxia se encuentran».
El siguiente paso llegará en agosto de 2026, cuando el cohete Falcon Heavy de SpaceX lance a Roman rumbo al punto de Lagrange L2, el mismo vecindario orbital que ocupan Euclid y el James Webb. Si todo va bien, la primavera de 2027 nos traerá las primeras secuencias de microlensing del bulbo galáctico. Hasta entonces, la postal de Euclid será nuestra guía.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: Imagen de alta resolución del centro de la Vía Láctea que servirá como referencia para la búsqueda de agujeros negros aislados y planetas errantes mediante microlensing.
- Dónde: Región del bulbo galáctico, 5 grados cuadrados centrados en el núcleo de la Vía Láctea.
- Institución responsable: ESA (Euclid) con contribuciones de la NASA; NASA/JPL para el telescopio Nancy Grace Roman.
- Cuándo: Observación de Euclid en marzo de 2025; publicación de la imagen el 24 de junio de 2026.
- Impacto a futuro: Extiende la campaña de Roman en dos años y multiplica las posibilidades de detectar objetos oscuros en la galaxia.




