La inflación en la eurozona se mantendrá por encima del objetivo del 2% mucho más tiempo del previsto inicialmente. Así lo ha advertido Boris Vujcic, el nuevo vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), que en su primera intervención pública relevante ha defendido el actual tipo de interés oficial del 2,25% como ‘robusto’ y adecuado para el momento. La noticia llega en un contexto de revisiones al alza de las previsiones de inflación subyacente, lo que aleja la posibilidad de nuevos recortes a corto plazo.
Los mensajes de Vujcic: inflación más alta y tipos ‘robustos’
Vujcic, que tomó posesión el pasado 1 de junio en sustitución del español Luis de Guindos, participó en el Foro de Política Monetaria Barclays CEPR celebrado en Londres. Allí fue tajante: ‘La inflación general y la subyacente estarán más altas durante más tiempo, en 2027’, y vinculó esa persistencia a la última decisión del BCE de mantener los tipos sin cambios.
Según las proyecciones del propio banco central, la inflación general se situará en el 3% este año, para bajar al 2,3% en 2027 y al 2% en 2028. Sin embargo, la subyacente —que excluye energía y alimentos frescos— se mantendrá en el 2,5% en 2026 y todavía en el 2,2% en 2028, con un escenario más optimista del 2,1%. El impacto de la energía en 2026 se trasladará en 2027 a alimentación y servicios, los denominados efectos de segunda ronda, lo que mantiene viva la presión sobre los precios.
En este contexto, Vujcic calificó de ‘robusto’ el actual tipo del 2,25% y defendió que la política monetaria no es restrictiva, ya que se sitúa por debajo del límite máximo del rango neutral que el BCE estima en el 2,5%. Una afirmación que refuerza la idea de que Fráncfort no tiene prisa por mover ficha.
Implicaciones para los mercados y los ahorradores
El mercado descuenta ahora menos probabilidades de bajadas de tipos en los próximos meses. Para los inversores en renta fija, esto supone que los bonos soberanos mantendrán rentabilidades atractivas, pero también que el coste de financiación de empresas y estados seguirá elevado. La euríbor, referencia para la mayoría de hipotecas en España, difícilmente bajará de forma significativa antes de 2027.
En la renta variable, la resistencia de los tipos altos suele penalizar a sectores más endeudados como utilities o inmobiliario, mientras que bancos y aseguradoras pueden verse beneficiados por mayores márgenes de intermediación. La bolsa española, con un peso notable de entidades financieras, podría resistir mejor que otros índices europeos.
Vujcic también reconoció que la economía europea, aunque débil, se muestra ‘relativamente resiliente’. Las previsiones de crecimiento del PIB son del 0,8% este año, 1,2% en 2027 y 1,5% en 2028. El mercado laboral, pese a un ‘debilitamiento cada trimestre’, mantiene los salarios al alza por encima de la inflación, lo que alimenta las tensiones inflacionistas desde el lado de la demanda.
El dilema del BCE: inflación pegajosa y crecimiento débil
La posición de Vujcic refleja el dilema central del BCE. Por un lado, la inflación subyacente no cede al ritmo deseado; por otro, el crecimiento es anémico y se enfrenta a shocks de oferta sucesivos —pandemia, guerras de Ucrania e Irán, y el riesgo de que el fenómeno de El Niño añada otro—. Mantener los tipos altos demasiado tiempo puede lastrar aún más la recuperación.
A diferencia de la Reserva Federal, el BCE no tiene un mandato dual que le obligue a preocuparse explícitamente por el empleo. Sin embargo, Vujcic admitió que el crecimiento importa, porque ‘tiene implicaciones para las previsiones de inflación’. Una concesión que deja entrever que el banco central sigue atento a que el escenario no derive en estanflación.
La mayoría de los analistas considera que el BCE mantendrá los tipos sin cambios, al menos, durante todo 2026. Cualquier relajación dependerá de datos que, por ahora, no invitan al optimismo. El propio Vujcic evitó ofrecer una guía clara sobre los próximos pasos: ‘las decisiones van a depender de los datos que recojamos’, zanjó. La incertidumbre sigue siendo la moneda de cambio del mercado.
El tipo del 2,25% está por debajo del techo neutral, pero la inflación subyacente no cede: un cóctel que mantendrá al BCE en modo ‘esperar y ver’ por más tiempo del que descuenta el consenso.
Para los ahorradores españoles, la noticia tiene una lectura clara: los depósitos a plazo seguirán ofreciendo rentabilidades superiores al 2% durante meses, mientras que las hipotecas indexadas al euríbor difícilmente verán alivios significativos. Un escenario que, si se confirma, pondrá a prueba la resiliencia del consumo en los próximos trimestres.




