La factura de la luz se ha disparado un 76% en plena ola de calor, con el precio del mercado mayorista rozando niveles históricos. La combinación del fin de las rebajas fiscales, la subida del IVA y las temperaturas extremas ha colocado a los hogares españoles ante la tormenta perfecta del recibo eléctrico.
El precio del ‘pool’ —el mercado diario de la electricidad— se situará en una media de 100 euros por megavatio hora (MWh) durante los meses de verano, según las previsiones de la consultora Tempos Energía. Una cifra que casi triplica los registros del mismo período en 2025, cuando aún estaban vigentes los recortes fiscales.
Las rebajas fiscales que el Gobierno puso en marcha en 2022 para amortiguar la crisis energética —con el IVA reducido al 5% y la suspensión del impuesto del 7% a la generación eléctrica— expiraron definitivamente al finalizar el primer trimestre de 2026. Desde entonces, los consumidores afrontan el tipo general del 21% de IVA y el impuesto de generación restaurado al completo. Y la llegada del calor ha sido el detonante que ha multiplicado el impacto.
La noche del lunes 23 de junio, a las 21:00 horas, se alcanzó el pico máximo de demanda y precio, con el pool rozando los 120 euros/MWh en varias horas puntas. El sistema eléctrico peninsular activó todas las fuentes de generación disponibles —incluidas las centrales de gas y las importaciones desde Francia— para evitar cortes.
El resultado en la factura mensual es demoledor: para un consumidor medio con tarifa regulada, el recibo de junio será un 76% más caro que el del mismo mes del año anterior, según estimaciones del sector. La mayoría de las familias españolas está sufriendo ya un encarecimiento que en muchos casos supera los 25 euros adicionales al mes.
El sistema eléctrico está lanzando señales de tensión que no se veían desde la crisis de precios de 2022, pero esta vez sin los colchones fiscales que amortiguaron el golpe a los consumidores.
Mientras tanto, el Gobierno prepara un paquete de ayudas directas que aún no ha visto la luz. Se espera que incluya un bono social ampliado y deducciones en el IRPF para rentas bajas, pero su tramitación parlamentaria se alargará como mínimo hasta finales de julio.
Ayudas pendientes y un verano que no da tregua
Las olas de calor no van a remitir en julio. La AEMET anticipa temperaturas anormalmente altas en toda la Península, lo que elevará el consumo de aire acondicionado y seguirá tensionando el mercado mayorista. Los analistas descartan que el pool baje de los 90 euros/MWh hasta bien entrado septiembre.
La paradoja es que España cuenta con una capacidad instalada de renovables récord, pero la intermitencia del viento y la falta de almacenamiento a gran escala convierten los picos de demanda en un caldo de cultivo para los precios al alza. El gas sigue marcando el precio marginal demasiadas horas al día.
El fin de los escudos fiscales: un giro sin red de seguridad
Retirar las rebajas fiscales de golpe, en un contexto de precios mayoristas al alza, era una decisión esperada pero, en mi opinión, mal sincronizada. Las arcas públicas necesitan recuperar ingresos —y los números del déficit lo justifican—, pero hacerlo en junio, con la primera ola de calor del verano, ha amplificado el malestar social y ha pillado a muchos hogares con la guardia baja.
El sector eléctrico respira, por su parte, con alivio. Las grandes eléctricas vieron caer sus márgenes durante los años de rebajas fiscales, cuando el Estado asumía buena parte del coste político. Ahora, con el IVA al 21% y el impuesto a la generación plenamente activo, las cuentas mejoran, pero el desgaste reputacional recae sobre ellas cada vez que un consumidor abre la factura.
La gran pregunta es si el Gobierno logrará compensar el golpe con las ayudas antes de que el malestar se convierta en una crisis de confianza. Septiembre traerá la vuelta al cole y nuevos gastos; la pelota está en el tejado del Ministerio para la Transición Ecológica. Y, como siempre, los termómetros no van a esperar a los decretos.




