Demanda contra Solmate Infrastructure hunde su acción un 78% en 2026 por autonegociación

RBCH, principal inversor externo, denuncia al consejo por incumplimiento fiduciario y la venta de acciones privilegiadas mientras otros accionistas no podían vender. La compañía custodia 2 millones de SOL y su caída dobla la del activo subyacente.

La empresa Solmate Infrastructure, una de las firmas que acumula solana (SOL) en su balance como tesorería corporativa, ha visto cómo su acción se desplomaba un 78 % en lo que va de 2026 tras la demanda presentada por su mayor inversor externo. RBCH, vinculado al fondo RockawayX, acusa al consejo de administración de incumplimiento del deber fiduciario y autonegociación, en un caso que ha sacudido al ecosistema de empresas cotizadas centradas en SOL.

La demanda: venta privilegiada de acciones y dilución del 20 %

La denuncia, presentada ante el Tribunal Supremo del Estado de Nueva York, detalla una serie de movimientos que, según RBCH, perjudicaron a los accionistas externos mientras los directivos se beneficiaban. El punto más grave: la venta de títulos por parte de los consejeros Ron Sade y Keren Maimon justo el mismo día en que se cerró una inversión privada (PIPE) en septiembre de 2025.

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Ese día, ambos directivos vendieron acciones a más de 33 dólares cada una, generando más de 1,6 millones de dólares, mientras los inversores del PIPE –entre ellos RBCH– permanecían bloqueados, sin posibilidad de vender. La demanda califica la operación como un claro conflicto de intereses.

Además, el consejo autorizó acuerdos de asesoría que beneficiaron a personas vinculadas a los propios directores. La emisión de nuevas acciones de clase B a 4,97 dólares por título diluyó a los accionistas preexistentes en aproximadamente un 20 %. RBCH considera esta transacción como una autonegociación ilegal.

Días después, Forward, otra firma de tesorería vinculada al ecosistema Solana, propuso comprar Brera Holdings –la matriz de Solmate– por 7,19 dólares por acción, una prima del 30 % sobre el precio de mercado de aquel momento. El consejo rechazó la oferta sin someterla a votación de los accionistas.

La paradoja de la tesorera: cae más que el activo que custodia

Solmate Infrastructure opera como una treasury company (compañía de tesorería) de Solana: su valor en bolsa debería reflejar, en buena medida, el precio de SOL. Sin embargo, el desplome de la acción ha sido mucho más pronunciado que la caída del criptoactivo.

Mientras SOL ha perdido alrededor del 50 % desde principios de 2026, las acciones de Solmate se han hundido un 78 %. La firma posee actualmente unos dos millones de SOL, una tenencia que no ha evitado que el castigo bursátil multiplique por 1,5 la corrección del activo subyacente. La gobernanza, y no el mercado de criptomonedas, explica la brecha.

El caso pone sobre la mesa un riesgo que los inversores en empresas cotizadas de este tipo a menudo subestiman: el valor del token no lo es todo. Cuando la estructura corporativa permite movimientos que diluyen a los minoritarios o benefician desproporcionadamente a los insiders, la cotización puede desacoplarse por completo del subyacente.

Lo que ocurre en Solmate es un aviso: poseer el activo correcto no protege de una gobernanza incorrecta.

Análisis: gobernanza, cripto y el eco de viejos traumas

El ecosistema Solana arrastra el recuerdo de la caída de FTX y Alameda Research en 2022, que golpeó con fuerza la confianza institucional. Aquella crisis tuvo un origen distinto –fraude en un exchange centralizado y una firma de trading vinculada– pero compartió un denominador común: conflictos de interés y decisiones opacas que aplastaron a los inversores externos.

Solmate es una entidad independiente y no está acusada de fraude masivo, pero la denuncia de RBCH describe prácticas que recuerdan por qué la gobernanza importa. La concentración de poder en un consejo que puede emitir acciones para sí mismo, rechazar ofertas de compra sin consultar a los accionistas y diseñar acuerdos de asesoría que benefician a personas afines es una receta para el deterioro de la confianza.

Desde el punto de vista del inversor en SOL, el caso también ilustra una paradoja: comprar una tesorería cotizada puede parecer una forma cómoda de ganar exposición al activo sin custodiarlo directamente, pero añade una capa de riesgo corporativo que no existe al tener los tokens en una billetera propia. La dilución del 20 % y la caída del 78 % son recordatorios prácticos de ese riesgo adicional.

El proceso judicial acaba de empezar. RBCH solicita medidas cautelares urgentes, la devolución de las compensaciones indebidas y que se impida a Sade y Maimon votar con sus nuevas acciones en la junta general anual prevista para el 26 de junio. Si el tribunal concede esas medidas, el equilibrio de poder en Solmate podría cambiar en cuestión de días. Ni la compañía ni los directores han respondido públicamente a la demanda.

Mientras tanto, el ecosistema Solana sigue mostrando fortaleza en otras áreas. A mediados de junio, la red lidera el número de titulares de activos tokenizados del mundo real (RWA) con cerca de 286.000 carteras, según datos de RWA.xyz. Pero esa pujanza técnica no ha servido para proteger a Solmate de sus propios conflictos de gobernanza. La discrepancia entre la salud de la red y la crisis de una de sus empresas más visibles es, probablemente, la lección más valiosa de este episodio.


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