José Luis Rodríguez Zapatero apenas tiene quien le escriba. El expresidente del Gobierno afronta uno de los momentos más delicados de su trayectoria pública mientras la investigación judicial que le afecta continúa avanzando y estrechando el cerco sobre su figura. En la izquierda mediática, únicamente algunos medios como eldiario.es o El Plural intentan aprovechar determinadas grietas de la investigación para relativizar el impacto político del caso. Sin embargo, la sensación dominante es que el antiguo líder socialista se encuentra cada vez más aislado.
La Audiencia ha reafirmado la existencia de indicios relacionados con cuatro presuntos delitos: tráfico de influencias, blanqueo de capitales, delitos fiscales y contrabando. Más allá del recorrido judicial que finalmente tenga el procedimiento, el daño reputacional ya es evidente. Y lo más llamativo es que ni siquiera algunas de las figuras mediáticas y empresariales que durante años mantuvieron una estrecha relación con Zapatero parecen dispuestas ahora a salir en su defensa.
El caso resulta especialmente significativo en el ámbito de la derecha mediática, donde el expresidente llegó a cultivar amistades y alianzas que desafiaban los esquemas tradicionales de la política española. Uno de los ejemplos más conocidos fue su relación con Pedro J. Ramírez.
Entre 2004 y 2011, Zapatero y el entonces director de El Mundo mantuvieron una relación sorprendentemente cercana. El presidente socialista buscaba proyectar una imagen de apertura y talante, al tiempo que intentaba marcar distancias con el felipismo. Durante aquellos años, el Grupo Prisa era percibido como el principal aliado mediático de Felipe González, mientras que Pedro J. Ramírez se había convertido en uno de sus grandes adversarios. En ese contexto, Zapatero encontró en el periodista riojano un interlocutor privilegiado.
La sintonía fue tan evidente que la productora televisiva de El Mundo vendía programas a RTVE mientras Pedro J. ejercía como tertuliano estrella de 59 segundos, uno de los formatos políticos de referencia de la televisión pública. Además, el periodista departía semanalmente con el presidente del Gobierno, tal y como el propio Ramírez ha reconocido en diversos libros y testimonios posteriores.

Sin embargo, aquellos tiempos pertenecen ya al pasado. El Español, el diario que actualmente dirige Pedro J. Ramírez, se ha convertido en uno de los medios más incisivos en la cobertura de las informaciones que afectan al expresidente socialista. Quien fue aliado circunstancial de Zapatero aparece hoy como uno de sus principales críticos en el panorama mediático.
Tampoco ha acudido en su auxilio Mauricio Casals, una de las figuras más influyentes de la comunicación española durante las últimas décadas. El histórico directivo de Planeta mantuvo durante años una relación cordial con Zapatero y desempeñó un papel fundamental en la aproximación entre el Gobierno socialista y el grupo editorial.
Casals trabajó intensamente para fortalecer los puentes entre el Ejecutivo y la entonces vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega. El objetivo era evitar que el PSOE percibiera al Grupo Planeta como un adversario político y mediático. La estrategia dio resultado. Las relaciones entre ambas partes mejoraron notablemente y se abrió una etapa de entendimiento que benefició a todos los actores implicados.
Durante aquellos años, Zapatero impulsó una de las decisiones más trascendentales para el sector audiovisual: la retirada de la publicidad de RTVE. La medida transformó el mercado televisivo y fue recibida con satisfacción por los grandes grupos privados. Posteriormente, Planeta acabaría contratando al expresidente para la publicación de sus memorias.
Incluso las hijas de Zapatero encontraron acomodo profesional en empresas vinculadas al grupo como La Razón. Sin embargo, nada de eso parece suficiente para movilizar hoy una defensa pública del antiguo líder socialista. La Razón tampoco se ha convertido en refugio para quien durante años mantuvo una excelente relación con algunos de sus principales responsables.
Carlos Herrera también ‘dispara’ contra Zapatero
Otro de los nombres que ayudan a entender la red de relaciones tejida por Zapatero es Carlos Herrera. El comunicador andaluz mantuvo una relación cordial con el expresidente durante años y llegó a brindarle uno de los micrófonos más influyentes de España en plena campaña electoral de 2023.
Aquella entrevista tuvo un enorme impacto político. La intervención de Zapatero reivindicando el final de ETA frente a las críticas formuladas por Paco Rosell fue interpretada dentro del PSOE como un punto de inflexión. En Ferraz muchos consideraron que aquella aparición mediática ayudó a movilizar al electorado progresista y contribuyó al cambio de tendencia que permitió a Pedro Sánchez resistir electoralmente cuando pocos lo esperaban.
De hecho, desde entonces Sánchez convirtió a Zapatero en una de las grandes estrellas de numerosos mítines y actos de campaña. El expresidente pasó a desempeñar un papel protagonista en la estrategia socialista, ejerciendo como una suerte de embajador político del sanchismo tanto dentro como fuera de España
Pero tampoco Herrera parece dispuesto ahora a ofrecer una protección especial a su antiguo invitado. El periodista ha abordado el caso con dureza y sin concesiones, reflejando una actitud que se repite en buena parte del ecosistema mediático español.
El resultado es una imagen inédita para quien durante años destacó precisamente por su capacidad para construir puentes con interlocutores ideológicamente muy diversos. Zapatero cultivó relaciones en la izquierda, en la derecha mediática, en los grandes grupos empresariales y en buena parte del establishment político y mediático español.




