Bitmine compra Ethereum por 92 millones de dólares y ya controla el 4,7% del suministro total

La compañía de Tom Lee eleva su apuesta por Ethereum en pleno mercado bajista y se convierte en uno de los mayores poseedores institucionales. El movimiento refuerza la tesis de la 'primavera cripto' defendida por el inversor.

Bitmine Immersion Technologies, la empresa de inversión dirigida por el conocido gestor Tom Lee, ha comprado 92 millones de dólares en Ethereum, según confirmó la propia compañía este lunes. Con esta adquisición, su cartera de ether asciende ya a 5,67 millones de ETH, lo que equivale al 4,7% del suministro total de la criptomoneda.

La operación se ha cerrado pese a que el precio de Ethereum ronda los 1.600 dólares, lejos de los máximos de 4.800 que marcó en 2025, y en un momento en que muchos inversores minoristas han reducido su exposición a los activos digitales. La decisión de Bitmine, sin embargo, va en la dirección contraria.

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Bitmine Immersion: quién es y por qué compra tanto ether

Bitmine Immersion no es un recién llegado. La firma, que pilota Tom Lee —conocido por haber pronosticado con acierto varias tendencias del mercado cripto—, lleva años acumulando ether en silencio. Ya en 2024 se había convertido en uno de los mayores tenedores institucionales de la criptomoneda nativa de Ethereum, por delante incluso de algunas gestoras de ETFs.

Lee ha acuñado el término “primavera cripto” para describir su visión: un ciclo de acumulación institucional previo a la próxima gran ola alcista, que a su juicio llegará cuando los tipos de interés en Estados Unidos empiecen a bajar de forma decidida y el entorno regulatorio se aclare. “El dinero inteligente se está posicionando ahora”, ha repetido en varias entrevistas.

Esa filosofía explica que Bitmine siga comprando incluso con el mercado en rojo. No es una apuesta cortoplacista, sino una acumulación estratégica que Lee defiende con datos: cada vez hay menos ether disponible en los exchanges —plataformas de compraventa— porque los grandes inversores lo retiran a carteras frías, y la red Ethereum quema parte de las comisiones con cada transacción, reduciendo la oferta circulante.

Bitmine ya controla casi uno de cada veinte ether que existen, una concentración que no se veía desde los primeros días de la red.

El impacto en el mercado y la concentración de ETH

tom lee ethereum

Que una sola empresa controle el 4,7% del suministro de Ethereum plantea preguntas inevitables sobre la descentralización de la red. Ethereum se diseñó como un sistema abierto, sin autoridad central, y una acumulación tan grande en una entidad privada —aunque no sea un validador, sino un vehículo de inversión— puede inquietar a los puristas.

Sin embargo, hay que contextualizar la cifra. Según datos de la plataforma beaconcha.in, el 28% de todo el ether en circulación está ya bloqueado en el staking —el mecanismo de la red por el que los validadores ponen 32 ETH como garantía para asegurar la cadena y cobran recompensas. Ese stake está muy repartido entre cientos de miles de validadores y protocolos como Lido, Rocket Pool y otros. La tenencia de Bitmine, aunque enorme, es pasiva: la empresa guarda sus ether en custodia cualificada, sin participar en la validación ni influir en la gobernanza de la red.

En términos de precio, una compra de 92 millones de dólares puede mover el mercado en un día de poco volumen, pero el efecto real sobre las cotizaciones suele diluirse rápido. Lo relevante no es la cifra aislada, sino la señal de confianza que envía a otros inversores profesionales. Cuando un gestor como Tom Lee con un historial de aciertos duplica su apuesta por Ethereum, los comités de inversión toman nota.

El mapa de las tenencias corporativas de Ethereum: un fenómeno en auge

Bitmine no está sola. Empresas cotizadas como SharpLink Gaming —que compró 25.000 ETH el año pasado—, Bit Digital o la propia BTCS Inc. llevan trimestres acumulando ether como activo de reserva en sus balances. Es un fenómeno que recuerda a lo que MicroStrategy hizo con bitcoin a partir de 2020, pero con una diferencia clave: el ether no solo se atesora, también se puede poner a trabajar en el staking para generar un rendimiento anual del entorno del 3-4%.

De hecho, parte del atractivo para estos inversores es que Ethereum combina dos propiedades que escasean en renta fija y bolsa: escasez digital —la quema de comisiones mantiene la oferta neta estable o incluso negativa en periodos de alta actividad— y un yield nativo procedente del staking. “Es como un bono corporativo, pero descentralizado y sin riesgo de contraparte”, me comentó un gestor de fondos familiar en una conversación reciente.

Eso sí, no todo es color de rosa. La regulación sigue siendo una espada de Damocles, sobre todo en Estados Unidos, donde la SEC aún no ha dejado claro qué estatus jurídico tiene el ether cuando se pone en staking. Y en la propia red Ethereum existe el riesgo de que la concentración del staking en unos pocos proveedores —Lido, Coinbase, Binance— acabe centralizando el poder de validación. El propio Vitalik Buterin lleva meses advirtiendo de este peligro.

Con esta compra, Bitmine Immersion refuerza la narrativa de que las manos fuertes siguen entrando en Ethereum, incluso cuando los titulares hablan de mercado bajista. La pregunta que queda en el aire es si otros grandes patrimonios seguirán sus pasos antes de que el precio del ether recupere los niveles de 2025.


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