BBVA defiende su política hipotecaria ante la CNMC: ‘No depende de las ruedas de prensa’

El consejero delegado de BBVA, Carlos Torres, niega cualquier coordinación con la competencia y subraya que las hipotecas se fijan en función del mercado y el coste mayorista. La CNMC mantiene abierta la investigación sobre posibles prácticas concertadas en el sector.

Carlos Torres, consejero delegado de BBVA, ha salido al paso de la investigación abierta por la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) sobre posibles prácticas coordinadas en el mercado hipotecario. En un encuentro con medios, el ejecutivo rechazó cualquier injerencia externa en la política de préstamos del banco y aseguró que las decisiones comerciales no se toman escuchando declaraciones de la competencia.

Las pesquisas del supervisor, que se extienden a los grandes jugadores del sector, arrancaron tras detectar movimientos de tipos sospechosamente paralelos desde el verano de 2025. La CNMC sospecha que las entidades intercambiaron información sensible para alinear sus ofertas, un comportamiento que, de confirmarse, supondría una infracción grave de la Ley de Defensa de la Competencia.

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Torres fue tajante: ‘Nuestra política hipotecaria no depende de las ruedas de prensa‘. Añadió que los precios que aplica BBVA responden exclusivamente al coste mayorista de financiación a largo plazo y al perfil de riesgo de cada cliente. ‘No hemos cambiado nuestra oferta por lo que hayamos oído decir a un rival. Sería absurdo’, subrayó.

La declaración supone un desafío en toda regla al argumentario que maneja Competencia, que ve indicios de que las entidades utilizan los canales públicos —entrevistas, foros, conferencias con analistas— como altavoz para enviar señales de precios al resto del mercado. La CNMC no acusa a BBVA en solitario; la investigación alcanza también a Santander, CaixaBank, Sabadell y Bankinter, aunque ninguna ha sido formalmente sancionada.

La política hipotecaria no cambia porque un rival hable en un desayuno informativo; se mueve por el euríbor y la prima de riesgo que cada banco asigna a su balance.

A preguntas de los periodistas, Torres también se posicionó en contra de cualquier tipo de intervención administrativa en el mercado hipotecario, como los topes a los diferenciales que reclaman algunas asociaciones de consumidores. ‘El mercado funciona perfectamente. No necesita precios máximos; necesita más educación financiera para que las familias comparen ofertas’, afirmó.

Este pulso llega en un momento delicado. La cartera hipotecaria de los grandes bancos españoles supera los 450.000 millones de euros, y cualquier decisión de la CNMC que obligara a modificar las condiciones comerciales a mitad de ciclo tendría un impacto considerable en sus márgenes. BBVA, que ganó 3.200 millones de euros en el primer trimestre de 2026, obtiene una tercera parte de ese resultado de la actividad hipotecaria en España y México.

La investigación de la CNMC: un año de pesquisas

El expediente se abrió en octubre de 2025, después de que el equipo de Análisis Económico de la CNMC cruzara las series de diferenciales ofertados por las seis mayores entidades. El patrón reveló un estrechamiento casi simultáneo de los márgenes en las hipotecas fijas justo antes de la primera bajada de tipos del BCE, en abril de 2026, lo que levantó las sospechas de una concertación informativa.

Según fuentes cercanas al organismo, los inspectores han solicitado los calendarios de comités de precios y los correos electrónicos de los equipos de tesorería para determinar si hubo un intercambio deliberado de previsiones. Una conclusión en ese sentido podría acarrear multas de hasta el 10% de la facturación anual consolidada del grupo infractor.

Hasta ahora, la defensa común de las entidades se basa en la estandarización del sector: todas emplean modelos similares de valoración de riesgo, se financian en los mismos mercados mayoristas y reaccionan ante los mismos indicadores macro. La diferencia entre coordinación y mero comportamiento paralelo es, a menudo, difusa.

El regulador, sin embargo, ya ha demostrado en otros sectores que no necesita un documento escrito para demostrar una práctica concertada. Basta con acreditar que los movimientos solo se explican si hubo un intercambio de información estratégica.

El factor humano: cuando la banca habla, el mercado escucha

El argumento de Torres —que las ruedas de prensa no dictan la política hipotecaria— choca con una realidad que la propia CNMC ha documentado en informes previos: las palabras de los directivos mueven las cotizaciones y, en ocasiones, las expectativas de los competidores. No es ilegal que un banco comente sus planes, pero sí lo es que ese comentario sea la pieza que cierra un acuerdo tácito entre rivales.

En su momento, el mercado valoró al alza el anuncio de un gran banco sobre su intención de endurecer las condiciones. Poco después, tres entidades hicieron lo mismo. ¿Hubo pacto o simple mimetismo? La CNMC quiere responder a esa pregunta con datos, no con intuiciones.

Mientras tanto, el sector respira con la tranquilidad de quien sabe que, en España, las grandes multas a la banca por competencia no han llegado a los niveles de otros países. El caso más sonado, el cártel de los derivados de tipos de interés, se saldó con acuerdos extrajudiciales y sanciones que apenas arañaban los beneficios anuales.

¿Es posible probar un cártel hipotecario sin pruebas escritas?

La experiencia internacional dice que sí, pero el listón es alto. En 2024, la Autoridad de la Competencia francesa sancionó a tres bancos por alinear sus comisiones en préstamos al consumo basándose en el análisis estadístico de las ofertas. En España, sin embargo, los tribunales han sido más reticentes a condenar sin un rastro documental.

BBVA y el resto de investigados confían en que la CNMC acabe archivando el expediente o, en el peor de los casos, imponga sanciones modestas. Pero el daño reputacional ya está hecho, y la banca se enfrenta a un escrutinio público que no ayuda precisamente a retener clientes en un año en el que la guerra hipotecaria ha sido la estrategia dominante para captar pasivo.

La pelota está ahora en el tejado del regulador. Si consigue demostrar que los grandes bancos usaron sus encuentros con la prensa como una suerte de teléfono estropeado para fijar precios, el caso sentará jurisprudencia para todo el sector financiero europeo. Si no, quedará como un aviso a navegantes: la cortesía de no pisarse el precio tiene un límite.


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