El Ibex 35 ha cerrado la sesión del lunes en un nuevo máximo histórico al superar los 19.500 puntos por primera vez, con un avance del 1,01% hasta los 19.542,30 puntos. La jornada ha estado marcada por un alivio geopolítico tras los avances en las conversaciones entre Irán y Estados Unidos, lo que ha despejado una de las principales incertidumbres que pesaban sobre los mercados.
El selectivo español ha vivido una sesión de firmeza creciente. A medida que la la noticia procedente de Suiza se confirmaba —mediadores de Pakistán y Catar calificaron el ambiente de «positivo y constructivo»—, las compras se aceleraron. El índice encadenó su tercer máximo consecutivo y superó con holgura la barrera psicológica de los 19.500 puntos.
Los estrategas de Bankinter no tardaron en poner cifra a este optimismo: «Deberíamos disfrutar de una etapa de relajación inercial y suavemente alcista gracias a la ausencia de obstáculos y a un flujo de indicadores macro que debería aportar autoconfianza al mercado», señalaron en su comentario diario.
En la renta fija, el bono español a diez años bajaba al 3,415%, lo que estrechó la prima de riesgo hasta los 46,5 puntos básicos frente al bund alemán, el nivel más bajo en más de una década. Un entorno de tipos estables y una prima de riesgo comprimida siguen siendo el combustible de la renta variable española.
En el plano empresarial, Sacyr lideró las subidas con un 3,01%, seguida de ACS (+2,91%), IAG (+2,71%), Acciona Energía (+2,64%) y Solaria (+2,23%). En cambio, Indra (-2,65%), Telefónica (-2,60%) y Inditex (-1,04%) cerraron en rojo, lastradas por la recogida de beneficios tras sus fuertes revalorizaciones previas.
Un mercado tranquilo y sin sobresaltos ha permitido al Ibex 35 conquistar los 19.500 puntos por primera vez en su historia, con la prima de riesgo en mínimos de 14 años.
Los motores de la sesión: Irán, SpaceX y la política británica
La gran noticia del día llegó de Burgenstock, Suiza. Pakistán y Catar emitieron un comunicado conjunto en el que confirmaban «avances alentadores» en la primera ronda de negociaciones de alto nivel entre Estados Unidos e Irán. El texto destacaba la creación de un mecanismo para futuras conversaciones técnicas y, horas después, el Tesoro estadounidense emitió una licencia que permite la venta de petróleo iraní durante 60 días. El barril de Brent, sensible a la geopolítica del Golfo, reaccionó con una caída del 3,88% hasta los 77,44 dólares, aliviando también los temores inflacionistas.
En el Reino Unido, la dimisión del primer ministro laborista Keir Starmer añadió algo de ruido político, pero los mercados europeos lo digirieron sin sobresaltos. El diputado Andy Burnham confirmó su candidatura a suceder a Starmer, aunque la Bolsa de Londres (FTSE 100) cerró con un alza del 0,72%, lo que indica que los inversores no perciben un riesgo inminente en la estabilidad británica.
Al otro lado del Atlántico, la salida a Bolsa de SpaceX lastró al Nasdaq, que caía un 1,08% al cierre europeo. Las acciones de la compañía de Elon Musk se desplomaban un 9,26%, arrastrando al conjunto del sector tecnológico. En las materias primas, el oro bajaba un 0,91% hasta los 4.207 dólares, mientras que el bitcoin repuntaba un 1,26% hasta los 65.024 dólares.
Análisis: Más de 19.500 puntos: ¿hay recorrido hasta los 20.000?

El Ibex 35 acumula una subida cercana al 18% en lo que va de 2026, muy por encima de sus homólogos europeos. Detrás de este rally hay una combinación de factores que van más allá del alivio puntual de Irán. La estructura sectorial del índice, con un fuerte peso de la banca y las energéticas, ha sido clave en un año en el que los márgenes financieros siguen siendo sólidos y los precios del crudo, pese a la reciente caída, se mantienen en niveles cómodos para las petroleras. A mi juicio, la clave no es tanto si el Ibex llegará a los 20.000 puntos, sino si será capaz de sostener estas valoraciones cuando el ciclo de tipos empiece a girar de verdad.
En mi experiencia cubriendo este índice, los máximos históricos suelen llegar acompañados de una dosis de escepticismo. El mercado descuenta un escenario de «aterrizaje suave» global, pero aún quedan cabos sueltos: la inflación subyacente en la eurozona no termina de perforar el 3%, y un repunte de las tensiones comerciales con China podría aguar la fiesta. No obstante, la prima de riesgo española en 46,5 puntos básicos es una señal de fortaleza que no veíamos desde antes de la crisis de deuda soberana de 2012. Es el reflejo de un cambio estructural en la percepción de solvencia de España, y eso es un colchón para el selectivo.
La sesión de hoy también deja una lección sobre el comportamiento de los inversores: las noticias positivas sobre Irán se tradujeron de inmediato en compras en valores cíclicos como Sacyr (+3,01%), ACS (+2,91%) e IAG (+2,71%), mientras que Telefónica (-2,60%) e Indra (-2,65%) sufrían recogida de beneficios. Ese baile sectorial es saludable y muestra que el rally no se sustenta únicamente en unos pocos blue chips. La pregunta que queda en el aire es si los resultados empresariales del segundo trimestre, que empezarán a publicarse en julio, validarán las nuevas cotas.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El Ibex 35 cerró en 19.542,30 puntos, con un alza del 1,01%. El volumen negociado fue moderado, en línea con la media del último mes.
Clave técnica: La superación de los 19.500 puntos confirma la ruptura de una resistencia que llevaba dos meses frenando al índice. El siguiente objetivo natural se sitúa en los 20.000 puntos, aunque el RSI diario entra en zona de sobrecompra ligera (por encima de 67), lo que podría provocar una pausa en el corto plazo.
Apunte macro: La prima de riesgo española se ha comprimido hasta los 46,5 puntos básicos, su nivel más bajo desde 2010. Es un dato que refleja la mejora de la calificación crediticia del Reino y que seguirá sosteniendo la demanda de renta variable española por parte de inversores institucionales europeos.





