Iberdrola es una de las compañías con mejor posicionamiento para una nueva etapa dentro del escenario energético internacional. Esto se debe a que según los analistas hace falta empresas que desarrollen un nuevo ecosistema energético basado en la seguridad, el auge de la inteligencia artificial y las infraestructuras críticas de larga duración (o HALO en sus siglas en inglés). Un terreno donde, a ojos del Morgan Stanley, la energética no solo podría aportar mucho, sino beneficiarse de esta «nueva era de crecimiento» que acuñan los analistas, ya que tiene exposición en la generación de renovales y el desarrollo de redes.
¿Qué esta «nueva era de crecimiento»?
La «nueva era de crecimiento» descrita por los analistas de la firma financiera se basa en el principio de que la transición energética ya no se basa en solo en la descarbonización, sino en una transformación profunda del sistema económico que exige reforzar redes eléctricas, incrementar la capacidad de generación y modernizar infraestructuras esenciales. En este contexto, Morgan Stanley estima que sólo en Reino Unido serán necesarias inversiones de aproximadamente 260.000 millones de libras entre 2026 y 2030 en electricidad y agua, incluyendo más de 110.000 millones de libras destinados exclusivamente a redes de transporte y distribución eléctrica.

Esta etapa de crecimiento se está dando debido a que el crecimiento de los centros de datos asociados a la inteligencia artificial ha acelerado la demanda de energía, factor que si se suma con las necesidades de seguridad energética propiciadas por la incertidumbre geopolítica, convierte a las redes en el centro de todas las inversiones, debido a que la red actual no puede soportar tanto tráfico de energía. Es decir, los analistas apuntan a que las compañías con exposición a estas infraestructuras críticas adquieren un valor estratégico superior al que le ha otorgado tradicionalmente el mercado, dejando de ser activos con una remuneración baja y predecible, a ser el corazón de la transición energética.
Iberdrola y Acciona Energía podrían liderar la carrera europea por los minerales críticos
Debido a esto, desde Morgan Stanley citan a Iberdrola como una compañía con potencial dentro de esta nueva oleada inversora, ya que combina tres características clave a ojos de los analistas: una amplia base de activos regulados en redes eléctricas, una posición sólida en la generación de renovables y una elevada exposición a mercados con tendencias de crecimiento tanto en la electrificación como en la demanda eléctrica; es decir: España, Reino Unido, Estados Unidos y Brasil.
Iberdrola combina todos los factores que la podrían poner en cabeza de la transición energética
En este contexto, Morgan Stanley considera que Iberdrola cuenta con una de las combinaciones de crecimiento y estabilidad más atractivas dentro del sector utility europeo. Los analistas de la firma americana prevén que el beneficio por acción de la compañía pase de 0,92 euros en 2025 a 1,13 euros en 2028, lo que supone un crecimiento anual compuesto cercano al 7% durante el periodo. Es decir, el posicionamiento de la energética vasca le daría un crecimiento que supera la media de muchas utilities integradas europeas, gracias a su cartera de redes reguladas y a su capacidad para seguir aumentando su base de activos en mercados estratégicos.
Este gran crecimiento que prevé Morgan Stanley se debe esencialmente al funcionamiento del negocio regulado, ya que a diferencia de otros segmentos energéticos más dependientes de los precios de mercado, las redes eléctricas generan ingresos regulados y relativamente predecibles. Por lo que, a medida que los reguladores autorizan nuevas inversiones para reforzar la infraestructura eléctrica, aumenta la denominada base de activos regulados y, con ella, la rentabilidad que pueden obtener compañías como Iberdrola. De esta forma, la energética puede transformar grandes inversiones como la que necesita el mercado británico en beneficios a través de su filial ScottishPower.

Además, los analistas destacan que la compañía está especialmente bien posicionada para aprovechar el incremento de la demanda eléctrica derivado de la inteligencia artificial y los centros de datos, ya que la compañía selló una alianza con Echelon Data Centres para desarrollar una cartera potencial de hasta 5.000 MW en España, con una inversión prevista superior a los 2.000 millones de euros y un primer proyecto en Madrid que contará con 144 MW de capacidad de procesamiento.
Más allá de la construcción de los propios centros, el papel de Iberdrola consiste en aportar conexiones a red, suministro renovable e infraestructura eléctrica, precisamente los activos que Morgan Stanley identifica como críticos dentro de la nueva etapa de crecimiento del sector.
Por lo que, a pesar de este buen posicionamiento, Morgan Stanley mantiene una recomendación de Neutral sobre la compañía y fija un precio objetivo de 20 euros por acción. Una valoración, que si bien parece más baja de la esperada, no implica que la compañía esté mal posicionada, sino que su potencial de crecimiento ya han sido reconocidos por el mercado. Sin embargo, las previsiones de crecimiento de beneficios que muestra la entidad, apunta a que sigue considerando a la compañía como uno de los principales exponentes de la nueva infraestructura energética global.





