CNN Siete entra en guerra por el público progresista contra RTVE, La Sexta y Prisa

El próximo otoño podría arrancar en su versión digital y a finales de año en TDT el nuevo proyecto televisivo impulsado por el empresario Andrés Varela Entrecanales y dirigido por José Miguel Contreras: CNN Siete.

El nuevo canal afín al Gobierno irrumpe en un momento de máxima competencia por el espacio mediático progresista en España, especialmente en un año político marcado por la polarización y la creciente disputa por el relato entre medios de comunicación, con canales como Cuatro, Antena 3, Trece o Telemadrid afines a la derecha.

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A diferencia de lo que podría parecer en un primer vistazo, CNN Siete no nace como un rival directo de RTVE. La corporación pública juega en una liga distinta, con la ventaja estructural de su financiación estatal y una posición dominante en la programación informativa progresista gracias a espacios como La Hora de La 1, Mañaneros o Malas Lenguas, que han consolidado su influencia en el ecosistema audiovisual.

La verdadera batalla se libra en otro terreno: el del progresismo mediático privado, donde La Sexta y el Grupo Prisa llevan años disputándose la hegemonía del relato político dirigido a la izquierda.

RTVE, un actor protegido por el Gobierno

RTVE atraviesa un momento de fortaleza en términos de audiencia y presencia informativa, reforzada por su papel institucional. Sin embargo, su proximidad al Gobierno alimenta el debate sobre su independencia real, algo que la oposición cuestiona con frecuencia y que el Ejecutivo rechaza de plano.

Por su parte, La Sexta continúa siendo una referencia clave para el electorado progresista, pero también sufre tensiones crecientes con parte de su audiencia histórica. Bajo la dirección informativa de Antonio García Ferreras, la cadena ha intensificado la cobertura de casos sensibles para el PSOE, incluidos los asuntos relacionados con el entorno de José Luis Rodríguez Zapatero y otras controversias que afectan al partido en el Gobierno.

Para algunos sectores progresistas, esta línea responde al ejercicio del periodismo crítico. Para otros, supone un alejamiento del papel que La Sexta desempeñó hace una década como altavoz del espacio político de la izquierda.

CNN Siete
José Miguel Contreras dirigirá CNN Siete.

El caso del Grupo Prisa es más complejo. El conglomerado mediático intenta mantener su identidad histórica vinculada al centroizquierda, al mismo tiempo que gestiona la guerra abierta entre su presidente Joseph Oughourlian y el hombre al que le debe el cargo, Pedro Sánchez.

En los últimos meses han aumentado las interpretaciones sobre un posible reajuste editorial. La salida de Àngels Barceló de Hoy por hoy es leída por algunos sectores como un síntoma de cambio, aunque la compañía ha tratado de transmitir continuidad mediante el reparto de sus principales programas entre perfiles como Aimar Bretos o José Luis Sastre.

Sin embargo, la inquietud no desaparece. En parte de la audiencia progresista se percibe una creciente distancia entre Prisa y el electorado tradicional de izquierdas, especialmente en un contexto de polarización política.

La estrategia de Prisa contra Ayuso

Uno de los puntos más sensibles del debate se encuentra en el tratamiento informativo de las principales figuras políticas. En el caso de Isabel Díaz Ayuso, algunos análisis sostienen que su presencia constante en la agenda de Prisa —especialmente en lo relativo a las informaciones sobre su pareja Alberto González Amador y las controversias políticas en la Comunidad de Madrid— genera un efecto político indirecto: dejar ver que el multimedia no se aleja de la izquierda, tal y como intentó dejar ver ayer con unaa demoledora encuesta publicada por El País sobre el nulo tirón de Alberto Núñez Feijóo.

Al mismo tiempo, es evidente que determinadas informaciones en la SER y El País sobre figuras históricas del PSOE, como José Luis Rodríguez Zapatero, reciben un tratamiento más contenido.

Estas tensiones reflejan la dificultad de Prisa para equilibrar su papel como grupo mediático influyente con la necesidad de no perder su base de audiencia progresista.

CNN Siete contra Oughourlian

La presidencia de Joseph Oughourlian ha introducido un nuevo elemento en esta ecuación. El directivo ha impulsado una estrategia orientada a la estabilidad financiera del grupo, que arrastra una deuda cercana a los 800 millones de euros y depende en gran medida de la publicidad institucional y privada.

En este contexto, algunos observadores interpretan determinados editoriales de El País como un intento de situar al grupo en una posición de mayor centralidad institucional, incluso defendiendo en ocasiones fórmulas de entendimiento entre PSOE y PP para aislar a Vox de la ecuación de gobierno.

Estas posiciones recuerdan debates ya vividos en etapas anteriores del grupo, cuando se defendieron abstenciones o acuerdos que facilitaran la gobernabilidad en nombre de la estabilidad institucional a costa de dejar a España sin una izquierda que presente alternativa de Gobierno.

Es en este escenario donde aparece CNN Siete. El nuevo proyecto audiovisual busca competir en el universo del progresismo mediático privado. La iniciativa se presenta como una alternativa en un ecosistema donde La Sexta sufre el auge de La 1 y Cuatro, que le han llevado a marcar su peor mayo desde 2008, y Prisa atraviesa tensiones internas sobre su identidad editorial y su relación con el poder político.

José Miguel Contreras, enfrentado a Joseph Oughourlian y Antonio García Ferreras, cree que existe una parte del público progresista que ya no se siente plenamente representada por los medios tradicionales del sector. Y en otoño pretende demostrarlo.

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