El gas natural se ha vuelto una herramienta clave para el negocio petrolero, a pesar de estar marcado por dos crisis simultáneas. Por un lado, el quiebre de las relaciones de Europa con Rusia por la invasión a Ucrania y, por otro, el efecto que está teniendo sobre la industria energética la guerra en Irán y el cierre del Estrecho de Ormuz. Pero, según Arturo Gonzalo, consejero delegado de Enagás, en el caso de España el gas natural ha sido un escudo que ha protegido al país de algunas de las crisis clave del sector.
«El sistema gasístico en España ha respondido en Filomena, el día del apagón, y ha respondido frente al cierre del Estrecho de Ormuz», ha asegurado el directivo. Son tres crisis que han marcado la vida de los españoles en el día a día, ante las cuales el directivo ha señalado que la capacidad de almacenamiento del país ha servido para evitar que estos problemas lleguen a generar una crisis mayor.
Por otro lado, ha llamado la atención sobre el coste que ha tenido a nivel global el cierre del Estrecho de Ormuz, una crisis en la que recuerda que «Europa nada tiene que ver». Pero, a pesar de que el Viejo Continente no participa en este conflicto, ha tenido un efecto directo, aunque no necesariamente en cuanto a capacidad o recepción.

«Europa no depende tanto del gas del golfo Pérsico. Podemos traer GNL a España de una veintena de orígenes diferentes», ha sentenciado. Además, se ha mostrado optimista con el futuro: «la tranquilidad con la que ha reaccionado el sistema de gas natural a nivel internacional se alargará en los próximos años», ha insistido, señalando que esto podría generar una sobreoferta que sirviera para que los países mejoraran su capacidad de almacenamiento.
Pero el hecho de que no se haya perdido la capacidad de almacenamiento o la cantidad de gas natural que España ha recibido desde el inicio de la crisis no quiere decir que no haya habido un efecto en los precios. Según Gonzalo, la guerra ha tenido un efecto directo: la factura del gas en España ha estado por encima de los 1.000 millones de euros y en Europa alcanza los 8.500 millones de euros.
Se espera un acuerdo de paz, pero no es una solución inmediata
Por otro lado, el directivo de Enagás ha señalado que el mercado está apostando por que se confirme el alto el fuego en el conflicto iraní. «Si se confirma el acuerdo de paz y se confirma la apertura del Estrecho de Ormuz, pensamos que desde el punto de vista logístico la plena normalidad se restablecerá en un plazo de entre dos y cuatro meses una vez terminen los procesos de desminado y se restauren las rutas y los sistemas logísticos habituales».
Al mismo tiempo, ha señalado que hay daños que pueden tardar mucho más en arreglarse. «Hay una parte de la capacidad de producción del Golfo que tardará bastante más tiempo en llegar porque Qatar ha sufrido un daño de aproximadamente el 17 % en su capacidad total de producción de gas y se estima entre 22 y 24 meses el tiempo de reparación. Esto significa que la plena normalidad de precios en el mercado de futuros de gas se situará a finales del año que viene o comienzos del año 2028».
Los cambios en el negocio de Enagás
Pero, además de señalar los retos actuales de la empresa y el sector, ha insistido en los cambios que debe hacer la compañía en el futuro inmediato. Con la política de cero emisiones de la Unión Europea, entienden que su negocio debe seguir cambiando en los próximos años, apuntando a los nuevos combustibles.
«Aunque nuestra infraestructura gasista va a seguir siendo enormemente importante, tenemos que seguir avanzando hacia la descarbonización y una parte fundamental de la descarbonización va a ser el hidrógeno verde, entre otras moléculas verdes, como también son el biometano o los biocombustibles», ha insistido.
«Según el horizonte de emisiones netas de la Agencia Internacional de la Energía en 2050, en el caso más optimista de electrificación del sistema energético global, la electricidad va a representar un 55 % de la energía final consumida, pero las moléculas van a ser el 45 % y para descarbonizar ese 45 % los bios van a tomar un papel, pero sobre todo el hidrógeno verde», ha señalado.
El Estrecho de Ormuz y el queroseno de la aviación
Además del gas natural, el directivo ha querido señalar el efecto que ha tenido la guerra en Irán en otros sectores, en particular en la aviación comercial. Asimismo, ha destacado la importancia del hidrógeno verde para no depender de combustibles fósiles provenientes de zonas de conflicto.

«Hemos visto cómo en el conflicto del Estrecho de Ormuz uno de los elementos de preocupación ha sido la disponibilidad de queroseno en Europa, lógicamente para aviación civil y eventualmente también para uso militar. Creemos que también el hidrógeno verde puede tener un papel importantísimo en incrementar la resiliencia y la autonomía de Europa en el sector de la defensa», ha sentenciado el directivo.





