El Gobierno ha decidido retrasar al 29 de junio la presentación del cuadro macroeconómico para los Presupuestos Generales del Estado de 2027 y el nuevo decreto ley de medidas anticrisis por la guerra en Irán, según ha confirmado el Ministerio de Economía. La decisión aplaza el calendario fiscal en un momento de máxima tensión geopolítica y política interna.
Un cuadro macro condicionado por el conflicto en Oriente Medio
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, había anunciado la intención de llevar la revisión de previsiones al Consejo de Ministros del 23 de junio. Finalmente, el Ejecutivo ha optado por coordinar la publicación del cuadro macro —que incluirá previsiones de crecimiento, déficit e inflación— con la aprobación del real decreto ley de respuesta a la guerra, cuyas medidas en vigor decaen en buena parte el 30 de junio.
La sincronía no es casual. El impacto del conflicto en Oriente Medio, especialmente sobre los precios de de la energía y los alimentos, condiciona cualquier proyección fiscal. Las autoridades monetarias y los analistas ya han advertido de que una escalada bélica podría frenar la senda de desescalada del Banco Central Europeo (BCE) y mantener la inflación por encima del objetivo durante más trimestres.
El nuevo decreto anticrisis, que el Gobierno prevé aprobar el lunes 29 de junio, extenderá las ayudas y mecanismos para amortiguar el choque en hogares y empresas, aunque su contenido concreto no se ha detallado. Será, en todo caso, la carta de navegación fiscal para los próximos meses.
El calendario de los Presupuestos 2027, bajo presión política
Una vez presentado el cuadro macro y las medidas anticrisis, el siguiente paso será la convocatoria del Consejo de Política Fiscal y Financiera (CPFF) para fijar los objetivos de estabilidad presupuestaria y el reparto del déficit entre administraciones. Después, el Gobierno deberá aprobar el techo de gasto —límite de gasto no financiero— y los objetivos de estabilidad, previo informe del CPFF, y remitirlos a las Cortes para su tramitación parlamentaria.
Algunos socios del Ejecutivo, como el PNV, ya han trasladado un mensaje claro: si el Gobierno no es capaz de articular una mayoría suficiente para aprobar los Presupuestos, la legislatura debería dar paso a elecciones generales. La presión añade incertidumbre al proceso, aunque el presidente Pedro Sánchez ha reiterado que tiene intención de presentar las cuentas y buscar apoyos “hasta el último minuto”.
En declaraciones recogidas por Europa Press, Sánchez dejó abierta la posibilidad de un adelanto electoral si no logra las alianzas necesarias. “Si se tienen que tomar decisiones, pues las tomaremos cuando se produzcan estas hipótesis”, afirmó. La ambigüedad no despeja el horizonte para los inversores, que ven en el calendario presupuestario un posible detonante de volatilidad en los mercados de deuda española.
“La presión de los socios parlamentarios para que se aprueben los Presupuestos o se convoquen elecciones introduce un factor de incertidumbre política que los inversores no pasarán por alto en los próximos meses.”
Análisis: la prima de riesgo y la credibilidad fiscal, en juego
El retraso del cuadro macroeconómico en sí no tiene un impacto inmediato en los mercados, pero el trasfondo es relevante. España afronta la elaboración de unos Presupuestos sin una mayoría parlamentaria clara y con el telón de fondo de una guerra que dispara los costes de la energía. La combinación pone a prueba la credibilidad del compromiso fiscal del país ante los inversores y las agencias de rating.
La prima de riesgo española —diferencial del bono a diez años con el bund alemán— se ha mantenido estable en torno a los 65 puntos básicos en las últimas semanas, un nivel propio de un entorno de baja tensión. Sin embargo, esa calma relativa podría alterarse si el bloqueo político se cronifica o si el BCE se ve forzado a retrasar los recortes de tipos debido a un repunte inflacionista derivado del conflicto iraní.
De hecho, el mercado de deuda ya ha digerido mal en otras ocasiones la ausencia de Presupuestos. La experiencia de 2019, cuando el Gobierno de entonces no consiguió sacar adelante las cuentas y se celebraron elecciones anticipadas, se saldó con un repunte de la volatilidad en los bonos soberanos. Aunque la situación fiscal de partida es hoy mejor —el déficit público se ha reducido por debajo del 3%—, el riesgo de un vacío de política económica en un contexto inflacionista no es desdeñable.
Desde el punto de vista de las carteras de renta variable, el IBEX 35 tiene una sensibilidad especialmente elevada a los movimientos de los tipos de interés, dada el peso de la banca y las utilities. Cualquier mensaje del BCE que aplace el alivio monetario podría traducirse en caídas para el selectivo, como ha ocurrido en las últimas sesiones de incertidumbre macro. A mi juicio, el verdadero test para los activos españoles llegará en otoño, cuando se clarifique si hay Presupuestos o adelanto electoral.
La clave estará en si el Gobierno logra un acuerdo que permita una senda fiscal creíble o si, por el contrario, el bloqueo aboca a una nueva convocatoria de elecciones. En este segundo escenario, la prima de riesgo podría ampliarse ligeramente, aunque sin alcanzar los picos de crisis anteriores, gracias al colchón que proporcionan las compras del BCE y la evolución favorable de la recaudación. La pregunta abierta es si la guerra en Irán se convertirá en el factor que desestabilice tanto las cuentas públicas como las expectativas de inflación en la segunda mitad del año. Los próximos datos de ejecución presupuestaria y el detalle del cuadro macro del 29 de junio serán las primeras pistas.
Veredicto Merca2
Cotización al cierre o apertura: El IBEX 35 se mantuvo prácticamente plano en la sesión del 19 de junio, con un cierre en los 11.050 puntos, sin grandes movimientos ante el anuncio del retraso del cuadro macro y la renovación del decreto anticrisis. La sesión reflejó más expectación que reacción.
Clave técnica: El selectivo español respeta el soporte de los 11.000 puntos, nivel que ha aguantado desde principios de mes y que coincide con la media móvil de 50 sesiones. Un eventual cierre por debajo de esa cota activaría la referencia de los 10.800 puntos.
Apunte macro: La prima de riesgo española a diez años cotiza en el entorno de los 65 puntos básicos, sin tensiones adicionales tras conocerse el calendario fiscal. Las agencias de rating mantienen la perspectiva estable sobre la deuda soberana, pero el diferencial podría presionarse al alza si el bloqueo político se prolonga hasta otoño.




