Nintendo dispara su beneficio un 53,5% por el reembolso de aranceles de Trump

La devolución de los aranceles 'Liberation Day' por el Tribunal Supremo de EE.UU. impulsa un beneficio trimestral récord, mientras una demanda colectiva exige que el reembolso llegue al consumidor.

Nintendo ha cerrado el trimestre comprendido entre abril y junio de 2026 con un beneficio neto de 147.400 millones de yenes (694 millones de euros), un 53,5% más que en el mismo periodo del año anterior. El dato, que supera con creces los 77.800 millones de yenes que preveía el consenso de analistas, responde a un factor extraordinario: el reembolso de los aranceles que el gobierno de Donald Trump impuso de forma masiva en 2025 y que el Tribunal Supremo estadounidense declaró ilegales el pasado febrero.

Los ingresos totales, sin embargo, cayeron un 10% hasta los 517.800 millones de yenes (aproximadamente 2.450 millones de euros), lo que delata que el músculo del negocio recurrente se ha resentido. Nintendo ha atribuido el descenso a una comparación interanual desfavorable, aunque las ventas de la Switch 2, lanzada el año pasado, mantienen un “fuerte impulso” y títulos como Yoshi and the Mysterious Book, Star Fox o Pokémon Pokopia han rendido “de manera sólida”. En otras palabras: sin el chute de la devolución arancelaria, el trimestre habría sido más bien flojo.

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La dirección de la compañía ha evitado confirmar la cuantía exacta del reembolso recibido, pero los números apuntan a un ingreso extraordinario sustancial. Mientras tanto, Nintendo se enfrenta a una demanda colectiva en Estados Unidos que le acusa de haber repercutido los aranceles al consumidor y, posteriormente, haberse quedado con el dinero de la devolución. La respuesta de los abogados de la firma ha sido contundente:

“El precio que pagaron los clientes representa el precio de compra de los bienes que querían y recibieron.” — Abogados de Nintendo, en su defensa frente a la demanda colectiva interpuesta en julio de 2026

Un espejismo contable y la bofetada comercial de Washington

Lo que veo en estas cuentas es un recordatorio de lo volátiles que son los beneficios de las empresas globales cuando dependen de decisiones judiciales. La administración Trump ha reembolsado cerca de 100.000 millones de dólares de los 165.000 millones que llegó a recaudar con la oleada de tarifas del Liberation Day, y Nintendo no es la única multinacional que se ha beneficiado del fallo. Pero el dato preocupante es otro: apenas un mes después de que Nintendo recibiese el dinero, Trump impuso un nuevo paquete de aranceles a más de 80 países, Japón incluido.

Esta segunda ronda abre la posibilidad de una repetición del ciclo: subidas de precios, litigios y, quizás, otra sentencia del Supremo que termine en más reintegros. En ese juego de suma cero, las empresas tienen que navegar con pies de plomo. Nintendo ha optado por no repercutir el reembolso a los consumidores –de hecho, ya tiene una demanda encima–, lo que podría tensar la relación con sus clientes en el mercado estadounidense, el más importante por volumen de ventas.

Los inversores, por su parte, han celebrado la noticia: las acciones de Nintendo en Tokio se dispararon un 2,87% en la sesión posterior a la publicación de los resultados. Pero los fundamentales de la compañía, sin ayudas externas, muestran signos de erosión. Si el ritmo de caída de ingresos se mantiene, los próximos trimestres dependerán del éxito del nuevo catálogo de juegos y de la capacidad de Switch 2 para repetir el fenómeno de su predecesora.

🌍 El impacto en España y Europa

¿Qué relevancia tiene todo esto para el consumidor español? La demanda colectiva en EE.UU. no afecta directamente a los compradores europeos, pero sí lo hace la política de precios global de Nintendo. Durante la escalada arancelaria del año pasado, la compañía subió los precios en varios mercados, incluido el europeo, para compensar el coste de los gravámenes. Si ahora no devuelve esas cantidades a los clientes estadounidenses, la lógica sugiere que los consumidores europeos tampoco verán rebajas en los próximos meses.

Además, la nueva ronda de aranceles de julio podría encarecer los componentes y la distribución en Europa, un mercado donde Nintendo vendió más de 29 millones de consolas Switch en su ciclo vital anterior. Con la inflación aún rondando el 2,5% en la eurozona, cualquier presión alcista en el precio de los videojuegos reduce la capacidad de ocio de las familias. El Euríbor, en este contexto, no recibe un impacto directo, pero las tensiones comerciales entre Washington y Tokio alimentan la incertidumbre que el BCE trata de gestionar a base de cautela en los tipos.

En definitiva, los resultados de Nintendo son un triunfo contable teñido de litigios y de una guerra comercial que parece abocada a repetirse. El próximo capítulo lo escribirán los tribunales estadounidenses y la Casa Blanca; las hipotecas españolas, mientras tanto, se moverán más pendientes de la inflación y del precio del dinero en Fráncfort que de los royalties de Yoshi.


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