EN 30 SEGUNDOS
- ¿Qué ha pasado? La alta velocidad española ha transportado 18,33 millones de viajeros en el primer semestre de 2026, un 15,5% menos que en 2025.
- ¿Quién está detrás? La estadística del INE agrupa a Renfe (AVE y Avlo), Ouigo e Iryo. La caída afecta a todos los operadores por igual.
- ¿Qué impacto tiene? El descenso de 3,36 millones de pasajeros encadena seis meses consecutivos de retrocesos y presiona a las compañías en plena guerra de precios.
La alta velocidad ferroviaria en España acumula un primer semestre negro. Según la Estadística de Transporte de Viajeros del INE, los trenes AVE, Avlo, Ouigo e Iryo perdieron un 15,5% de pasajeros entre enero y junio de 2026, con 18,33 millones de viajeros frente a los 21,69 millones del mismo periodo de 2025.
Seis meses consecutivos de pérdidas
La cifra que ofrece el INE no deja margen: 3,36 millones de usuarios menos en solo seis meses. La caída es continuada y arranca en enero, cuando el servicio transportó 2,67 millones de viajeros, un 14,4% menos que en enero de 2025.
Febrero fue el peor mes, con 2,17 millones de pasajeros, un desplome del 32,1% interanual que coincide con la resaca del accidente de Adamuz del 18 de enero. Las secuelas del siniestro se dejaron notar en la confianza del viajero, aunque los operadores no han vinculado oficialmente la caída a ese episodio. Marzo marcó 3,06 millones (-17,7%), abril 3,17 millones (-15%), mayo moderó la tendencia con 3,61 millones (-7,1%) y junio cerró con 3,65 millones (-9,8%).
En conjunto, el primer semestre de 2025 había sumado 21,69 millones de viajeros; ahora, los 18,33 millones de 2026 suponen perder uno de cada seis pasajeros. La brecha se amplía respecto a los récords de años anteriores, cuando la liberalización del mercado impulsó el número de usuarios.
La comparación interanual deja seis meses sin crecimiento, un escenario desconocido desde la pandemia. La alta velocidad española perdió fuelle justo cuando los operadores privados comenzaban a consolidar su cuota. De hecho, el descenso es generalizado y no se limita a un corredor concreto: todos los ejes de la red muestran descensos, aunque el INE no desglosa por rutas.
Un sector con tres operadores en tensión
El dato agrupa a todos los competidores: Renfe, con su AVE y Avlo, y los privados Ouigo e Iryo. Fuentes del sector consultadas por MERCA2.ES reconocen que la feroz guerra de precios de los últimos años no ha logrado sostener el ritmo de captación de viajeros. Aunque las ofertas de billetes por debajo de 10 euros persisten, la demanda se ha resentido incluso en los corredores de mayor tráfico, como Madrid-Barcelona y Madrid-Valencia.
La alta velocidad ha perdido 3,36 millones de pasajeros en seis meses, una caída que no discrimina entre operadores y que obliga a revisar los planes de crecimiento
Los operadores preparan ya la segunda mitad del año con cautela. En los primeros compases del verano, la ocupación no ha remontado lo suficiente como para compensar el agujero del semestre. La alta velocidad española, que en 2023 y 2024 vivió un estallido de nuevos servicios y precios bajos, encara ahora un ajuste que podría traducirse en menos frecuencias en las horas de menor demanda.
Hoja de Ruta: Claves del Viaje
El impacto directo sobre el viajero es, de momento, una oferta de billetes baratos que se mantiene, pero que podría deteriorarse si la caída persiste. Los operadores necesitan llenar los trenes para rentabilizar los servicios de bajo coste; con una demanda menguante, las próximas decisiones estratégicas pasarán por reducir frecuencias o, en el extremo contrario, intensificar aún más la guerra de precios para recuperar al pasajero perdido.
El área cero de este ajuste son las líneas troncales de alta velocidad, especialmente el corredor Madrid–Barcelona, el que concentra la mayor competencia. Ahí el descenso podría ser el catalizador de una reordenación de los servicios, con Renfe, Ouigo e Iryo replanteándose el número de circulaciones diarias.
Los precedentes históricos no son alentadores. Tras la liberalización de 2021, el mercado creció de forma simbólica durante meses, pero el equilibrio siempre fue volátil. Ahora, con el accidente de Adamuz como posible detonante de la desconfianza del público, la fragilidad del modelo de alta velocidad de bajo coste queda expuesta. Sin embargo, cabe recordar que en 2019, antes del estallido de Ouigo e Iryo, las caídas de viajeros de dos dígitos eran impensables: la diferencia es que ahora la oferta es mucho mayor.
Desde MERCA2.ES observamos que, a corto plazo, los usuarios pueden beneficiarse de tarifas muy bajas, pero la sostenibilidad del sistema a largo plazo está en entredicho. La pregunta no es tanto si los precios subirán, sino cuándo alguno de los operadores recortará servicios para equilibrar cuentas. El hito que marcará el rumbo será el cierre del tercer trimestre, cuando se conozca el comportamiento estival y se decida la programación de la campaña de otoño.
Mientras tanto, el dato del INE deja al sector ante un espejo incómodo: la alta velocidad española, que parecía imparable, ha frenado en seco. Y el viajero, de momento, se ha vuelto más selectivo.




