La red Bitcoin está viviendo un episodio sin precedentes. El hash rate de 30 días –la potencia de cálculo que protege la red– ha caído un 19% desde noviembre de 2025, pasando de 1.108 EH/s a 898 EH/s. Según los datos de Glassnode, la plataforma de análisis on-chain, se trata de la caída más prolongada de la historia, con nueve meses consecutivos de descenso sin señales de fondo. La razón principal no es una prohibición gubernamental, sino un movimiento de los mineros hacia un negocio más rentable: la inteligencia artificial.
El descenso más prolongado del poder de cómputo de Bitcoin
El dato de Glassnode muestra que la media móvil de 30 días del hash rate ha bajado de 1.108 EH/s (exahashes por segundo) a 898 EH/s, una pérdida absoluta de unos 210 EH/s. Para ponerlo en perspectiva: en 2021 toda la red Bitcoin sumaba menos de 200 EH/s. Esta caída es la más larga desde que existen registros, superando las correcciones que siguieron a la prohibición china de 2021 o a la purga de equipos poco eficientes tras el halving de 2024.
El Hashrate Index de Luxor revela un dato aún más significativo: la dificultad de minería (que se ajusta cada dos semanas) ha caído un 1,1% respecto al año pasado. Es la primera lectura anual negativa desde agosto de 2021, cuando la salida de China provocó una anomalía del -21,2%. Además, la dificultad global ha bajado un 19,9% desde su máximo de noviembre de 2025, situándose en 126,23 billones, una contracción rara en la era ASIC.
Mineros abandonan el hashing para servir a la IA

La diferencia con otras crisis es estructural. Los mineros están firmando contratos de alojamiento para inteligencia artificial con una duración de 12 a 20 años, utilizando la misma infraestructura eléctrica que antes albergaba los equipos de minería. Según los datos recopilados, las empresas mineras públicas tienen ya comprometidos más de 70.000 millones de dólares en proyectos de IA. Hut 8 reporta 26.600 millones en cartera, Core Scientific ha alquilado 1,1 GW a CoreWeave, TeraWulf cerró un contrato de dos décadas con Anthropic (19.000 millones) e IREN y Cipher Mining suman acuerdos con Microsoft y AWS por otros 15.200 millones.
El motivo es la rentabilidad. Un megavatio dedicado a IA puede facturar entre 3 y 25 veces más que uno dedicado a minar Bitcoin, según fuentes del sector. Con el hashprice entre 30 y 32 dólares por petahash al día, se estima que entre el 15% y el 20% de las flotas más antiguas opera ya en pérdidas. El resultado es una venta masiva de BTC por parte de los mineros: más de 32.000 bitcoins liquidados en el primer trimestre para financiar la transición.
A esta presión se suman caídas como la de Poolin, antiguo mayor pool de minería del mundo, que se declaró en bancarrota a finales de julio. La cuenta de X BitcoinArchive estima que el coste de producción de un BTC ronda los 54.939 dólares (suponiendo electricidad a 0,06 $/kWh), mientras que el precio se movía alrededor de los 64.475 dólares al cierre de esta nota. Es decir, el margen de seguridad es muy estrecho.
La minería de Bitcoin está cediendo megavatios a la IA en contratos de décadas. Lo que la red pierde en poder de cómputo puede que no regrese fácilmente.
¿Qué implica esta fuga para la seguridad de Bitcoin y sus inversores?
Históricamente, las caídas del hash rate se revertían cuando los equipos encontraban energía más barata o cuando el precio del bitcoin recuperaba atractivo. En 2021, la prohibición china desplomó la tasa un 42% en diez semanas, pero bastaron seis meses para que el hardware reapareciera en Estados Unidos y Asia Central. Esta vez la salida es ordenada, voluntaria y, sobre todo, contractual: la mayoría de los mineros que resisten tiene que operar con márgenes muy ajustados y los que se van están atados a acuerdos de hosting para IA por más de una década. La misma electricidad no volverá al hashing mientras el negocio de la inteligencia artificial mantenga primas de rentabilidad tan altas.
Eso cambia la ecuación de seguridad de Bitcoin. Un poder de cómputo a la baja significa que la red es, en teoría, más vulnerable a ataques del 51%, aunque el coste de ejecutar uno sigue siendo prohibitivo. Sin embargo, preocupa más la señal que los mercados puedan interpretar: si la dificultad interanual sigue en terreno negativo hasta el otoño, Bitcoin habrá confirmado la primera contracción sostenida del presupuesto de seguridad en su historia. En 2027, o bien nueva capacidad sustituye a los mineros que emigran a la IA, o la criptomoneda se enfrentará a su próximo rally con menos poder de hash como respaldo.
El analista André Dragosch (Bitwise Europe) advierte de que los mineros podrían arrepentirse del cambio si la rentabilidad mejora, y el CEO de Coinbase, Brian Armstrong, rechaza que esta transición energética vaya a afectar al precio. Mientras, la red se ajusta: cada corrección a la baja de la dificultad reduce el coste de producción para los que se quedan, y la experiencia dice que Bitcoin suele rebotar cuando opera cerca de su umbral de coste. La clave será si el capital destinado a IA crea o no una cicatriz permanente en el poder de cómputo de la red.




