Indra y Rheinmetall ultiman la firma de un contrato de 2.686 millones de euros para suministrar al Ejército de Tierra español un nuevo sistema de artillería autopropulsada sobre ruedas, según han confirmado fuentes cercanas a la negociación a Infodefensa. El acuerdo, que se espera rubricar en las próximas semanas, representa el mayor programa armamentístico adjudicado a la compañía española en solitario y consolida su alianza con el gigante industrial alemán.
El obús sobre ruedas: alcance y cifras del contrato
El contrato contempla el desarrollo, la producción y el apoyo logístico inicial de un obús de 155 mm montado sobre un camión táctico MAN 8×8, una plataforma que combina movilidad estratégica con una alta cadencia de fuego. La elección del sistema de Rheinmetall, basado en el probado cañón L52, permitirá al Ejército español reemplazar sus vetustos M109A5 de cadenas por una solución que ya opera en países como Alemania, Italia o el Reino Unido.
Pero el alcance de la operación va más allá de la artillería. Indra, Rheinmetall y MAN han establecido un acuerdo marco de colaboración para concurrir juntos a futuros programas del Ministerio de Defensa, cuyo valor conjunto podría alcanzar los 3.000 millones de euros en la próxima década. El obús sobre ruedas es, de hecho, el primer proyecto concreto que se desgaja de ese paraguas industrial.
Desde el Ministerio de Defensa se ha evitado hacer comentarios hasta que el contrato esté firmado, pero fuentes del Ejército de Tierra reconocen que la necesidad de un obús sobre ruedas es “acuciante”. Los M109, que datan de los años 80, presentan un índice de disponibilidad operativa bajo y su movilidad es inferior a la que requieren los escenarios actuales, como el flanco oriental de la OTAN.
Para Indra, esta adjudicación supone un salto cualitativo. La compañía, que ha pasado de ser un integrador de sistemas de tecnología dual a aspirar a contratista principal en plataformas terrestres, se apoya en la experiencia de Rheinmetall para cubrir un hueco que nunca había ocupado. “Es el contrato de defensa más relevante firmado por Indra hasta la fecha”, apuntan fuentes del sector.
La plataforma seleccionada, el camión MAN HX3 8×8, es un vehículo ya probado en otros ejércitos de la OTAN. La integración del obús corre a cargo de Rheinmetall, que incorpora su sistema de carga automática y el cañón L52 de 52 calibres, capaz de alcanzar objetivos a más de 40 kilómetros con munición convencional y hasta 60 kilómetros con proyectiles asistidos.
El Ejército de Tierra llevaba más de una década buscando un obús sobre ruedas. La apuesta por Rheinmetall deja claro que Madrid quiere interoperabilidad con los socios europeos, pero también rapidez en el despliegue.
Más allá de las cifras, lo que está en juego es la capacidad de la industria española para retener el control tecnológico de sus programas más ambiciosos. En este caso, Indra actuará como contratista principal, lo que implica que gestionará los contratos, la integración final y buena parte del soporte logístico, aunque la propiedad intelectual del cañón y del vehículo base siga en manos alemanas.
El giro industrial de Indra y la oportunidad europea
El giro de Indra no es fruto de la improvisación. La empresa ha ido pivotando hacia el sector de defensa a medida que el contexto geopolítico disparaba los presupuestos militares en toda Europa. La OTAN exige a sus miembros destinar al menos el 2% del PIB a defensa, y España se ha comprometido a alcanzar esa cifra en 2029. El contrato del obús encaja en el plan de modernización de las Fuerzas Armadas y, sobre todo, en la necesidad de sustituir sistemas de origen estadounidense o israelí por otros de cuño europeo.
La alianza con Rheinmetall coloca a Indra en una posición de fuerza para optar a otros contratos de tierra, como el programa VCR 8×8 Dragón –donde ya participa a través de su filial– o los futuros blindados de apoyo. Además, refuerza su presencia en el mercado europeo, donde los consorcios transnacionales son ya la norma. De hecho, el propio Rheinmetall está inmerso en la consolidación del sector terrestre europeo, con acuerdos con Leonardo en Italia y con KNDS en Francia y Alemania.
El tiempo corre. El Ministerio de Defensa prevé adjudicar formalmente el programa antes de que acabe el año, y las primeras unidades operativas deberían entrar en servicio en 2028. Para entonces, Indra y Rheinmetall habrán tenido que demostrar que su alianza no es flor de un día sino el embrión de un nuevo actor en el mercado europeo de sistemas terrestres. Y, sobre todo, que la factura final no se desvía del presupuesto acordado, algo que en la industria de defensa es más la excepción que la norma. En ese sentido, el contrato del obús será una prueba de fuego para la credibilidad de Indra como contratista principal y para la voluntad del Gobierno de mantener un control efectivo sobre los costes.




