Cierre fronteras Europa: la nueva amenaza al comercio con Marruecos, según DW

La entrada masiva de migrantes en Ceuta desata tensiones en el espacio Schengen y reaviva el debate sobre los costes económicos de los controles fronterizos, mientras un experto resta impacto al comercio hispano-marroquí.

La entrada de miles de migrantes a la ciudad española de Ceuta ha puesto bajo la lupa el espacio Schengen, la zona de libre circulación sin controles en las fronteras de la UE. La reacción de varios países europeos, con Italia a la cabeza cerrando temporalmente sus puntos de entrada marítimo y aéreo a España, amenaza con tener un impacto económico aún por cuantificar. En su último análisis, DW Español explora esta situación y entrevista al profesor de economía Juan Carlos Martínez, quien sostiene que las relaciones comerciales con Marruecos, sin embargo, se mantendrán sólidas.

Una crisis con reacciones en cadena

Rosa Casals, presentadora del espacio, recordó cómo Finlandia, Dinamarca, Suecia y la República Checa se sumaron a la peticion de suspender a España de Schengen. Francia, por su parte, multiplicó la presencia policial en la frontera, mientras que Portugal no consideró necesario cerrar el espacio. Estas tensiones, según el reportaje, ponen en riesgo un pilar clave para el comercio intracomunitario.

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Relaciones España-Marruecos: un comercio blindado

Durante la entrevista, Martínez afirmó que tanto las exportaciones como las inversiones entre ambos países son ‘muy sólidas’. España es el mayor socio comercial de Marruecos y el principal inversor en la región. ‘Independientemente de estos fenómenos que ocurren cada cierto tiempo —explicó—, las relaciones económicas van a mantenerse inalterables’, insistió.

La amenaza al espacio Schengen y sus efectos económicos

El profesor restó hierro al impacto en la libre circulación, apuntando que la mayoría de los migrantes ya han retornado a Marruecos y que la crisis ‘está en vías de solución’. Sin embargo, reconoció que la permisividad del gobierno marroquí y la reciente regularización masiva en España han generado alarma entre los socios europeos, que ‘lógicamente’ sienten amenazados sus propios sistemas de control.

A pesar de las voces de alarma, los datos de comercio entre España y Marruecos muestran una resiliencia notable. España es el primer socio comercial de Marruecos, con intercambios que superan los 16.000 millones de euros anuales, y Marruecos se ha consolidado como un polo de deslocalización industrial para empresas textiles y automotrices europeas.

Las relaciones comerciales e inversiones entre España y Marruecos son muy, muy sólidas. Independientemente de estos fenómenos que ocurren cada cierto tiempo, las relaciones económicas y comerciales van a mantenerse inalterables.

— Juan Carlos Martínez, profesor de economía

¿Qué implicaciones tiene para la economía europea?

El episodio de Ceuta recuerda la vulnerabilidad de un espacio sin fronteras internas ante crisis migratorias instrumentales. Si los controles temporales se cronifican, las cadenas de suministro transfronterizas —desde la automoción en Vigo hasta el textil en Tánger— podrían enfrentar demoras y sobrecostes, encareciendo productos y reduciendo la competitividad europea. La presión de países como Italia o Finlandia para reforzar los controles podría sentar un precedente que erosione uno de los mayores logros del mercado único: la fluidez del comercio sin aduanas.

Más allá de las cifras, el coste real del cierre de fronteras se medirá no solo en euros, sino en la fragmentación de un proyecto de integración que ha sido motor de prosperidad en el continente. La diplomacia tiene ahora la palabra, mientras el gobierno español refuerza la cooperación con Rabat para evitar que la crisis se convierta en una amenaza estructural para la economía.

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