JP Morgan anticipa un giro en los tipos de la Fed por la inflación y Warsh

El banco de inversión retira sus previsiones de recortes de tipos para 2026 y apunta a un escenario de tipos estables. La inflación persistente y el posible nombramiento de Kevin Warsh como próximo presidente de la Fed son los dos grandes motivos.

JP Morgan ha dado un giro a sus previsiones sobre la política monetaria de la Reserva Federal. La persistencia de la inflación y la posible llegada de Kevin Warsh a la presidencia del banco central han llevado al coloso de Wall Street a retirar sus expectativas de recortes de tipos para lo que resta de 2026.

La nueva hoja de ruta de JP Morgan para la Fed

En un informe distribuido este viernes, los economistas de JP Morgan reconocen que el escenario de tres recortes de un cuarto de punto que barajaban hace apenas dos meses ha quedado obsoleto. La inflación subyacente, que mide la variación de precios excluyendo alimentos y energía, se ha estancado en torno al 3,4% interanual, según los últimos datos del Departamento de Trabajo. «La resistencia de los precios de los servicios y el mercado laboral aún tenso apuntan a un periodo prolongado de tipos altos», señala la nota.

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Además, el banco introduce un factor nuevo en su análisis: la creciente influencia de Kevin Warsh, exgobernador de la Fed y actual asesor económico del posible candidato presidencial Donald Trump. Si Trump gana las elecciones de noviembre —algo que los mercados empiezan a descontar—, Warsh es el principal candidato a sustituir a Jay Powell al frente del banco central.

Kevin Warsh, el factor hawkish que agita los bonos

Warsh es conocido por su postura dura contra la inflación. Durante su etapa en la Fed, abogó por normalizar la política monetaria antes que la mayoría de sus colegas, y en los últimos meses ha declarado que los tipos de interés deberían subir por encima del 6% si la economía no se enfría. Su llegada a la presidencia de la Fed cambiaría radicalmente el sesgo acomodaticio que los mercados esperaban para 2027.

Esa perspectiva ha provocado un reajuste en la deuda soberana. El rendimiento del bono del Tesoro a diez años ha repuntado hasta el 4,85%, máximos de once meses, y la curva de tipos se ha empinado hasta niveles no vistos desde 2023. El S&P 500, por su parte, ha cedido un 2,3% en las últimas dos sesiones.

El mercado de deuda ha empezado a descontar que los tipos altos han llegado para quedarse, y Warsh es la pieza que faltaba en ese puzle.

Análisis: ¿Puede la Fed permitirse un error en 2027?

El giro de JP Morgan no es una simple anécdota de análisis. Refleja un dilema profundo: la Reserva Federal se enfrenta al riesgo de repetir los errores de los años setenta, cuando una política excesivamente laxa permitió que la inflación se enquistara. En aquel entonces, Arthur Burns prefirió no forzar una recesión y el resultado fue una década de estanflación. Hoy, con la economía estadounidense creciendo a un ritmo del 2,8% en el segundo trimestre y el desempleo en el 4,1%, el margen para recortar tipos es nulo.

Kevin Warsh representa la vuelta al manual de Paul Volcker: mano dura y prioridad absoluta a la estabilidad de precios, aunque duela en el corto plazo. Su posible nombramiento es, a la vez, una señal de que el establishment republicano está harto de la inflación y un factor de incertidumbre para los inversores.

Creo que el informe de JP Morgan acierta al poner el foco en Warsh, pero puede estar subestimando la capacidad de la Fed para mantener la calma. La próxima reunión de septiembre será clave. Si los datos de IPC de agosto vuelven a defraudar, el debate no será cuántos recortes vienen, sino cuántas subidas adicionales habrá que hacer en 2027.


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