El dato que enciende las alarmas en Alemania: la población cae en 2025 por primera vez desde 2020

El saldo vegetativo fue negativo en 352.000 personas y la inmigración neta de 235.000 no bastó para compensarlo. La mayor economía de la UE se enfrenta a un déficit creciente de mano de obra y a un sistema de pensiones cada vez más tensionado.

Alemania perdió habitantes en 2025. La población residente en el país se redujo en 110.000 personas, según los datos que acaba de publicar la oficina federal de estadística Destatis. Se trata de la primera contracción del padrón desde 2020, el año de las restricciones pandémicas que desplomaron la inmigración. Al cierre del ejercicio vivían 83,5 millones de personas en territorio alemán, un 0,13 % menos que un año antes. El dato, que parece modesto en términos porcentuales, enciende las luces de alarma sobre la capacidad de la mayor economía europea para sostener su modelo laboral y de protección social.

Los números del declive demográfico

El retroceso obedece a una combinación letal que los demógrafos llevaban años anticipando. Por un lado, el saldo natural siguió profundamente negativo: en 2025 murieron 352.000 personas más de las que nacieron. Esa cifra marca el nivel más bajo de natalidad desde que existen registros. Por otro lado, la inmigración neta perdió fuelle y solo aportó un superávit de 235.000 personas, insuficiente para compensar el agujero vegetativo.

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  • Saldo natural: −352.000 (defunciones menos nacimientos).
  • Saldo migratorio neto: +235.000 (llegadas menos salidas).
  • Población total: 83,5 millones (−0,13 % respecto a 2024).

El descenso de la migración está vinculado a la ralentización económica global y a un endurecimiento de los controles fronterizos que el Gobierno de Friedrich Merz ha acelerado. Lo explico con más detalle en el bloque de análisis, pero antes dejo que los propios datos hablen.

“La población alemana se redujo en aproximadamente 110.000 personas en 2025, la primera caída desde 2020, porque el superávit migratorio de 235.000 no bastó para compensar el exceso de defunciones sobre nacimientos de 352.000.” — Destatis, comunicado del 16 de junio de 2026.

Un lastre estructural que la política ya no puede aplazar

Lo que veo en estas cifras es la aceleración de un problema que Berlín ha ido posponiendo con sucesivas olas migratorias. Durante la década pasada, Alemania ganó millones de habitantes gracias a la inmigración, lo que maquilló el desplome de la natalidad autóctona. Pero esa válvula de escape se estrecha en un momento en el que la generación del baby boom entra de lleno en la jubilación.

El resultado es una doble presión sobre el mercado laboral y las pensiones: cada año hay menos cotizantes y más perceptores de prestaciones. La economía alemana arrastra ya más de 1,7 millones de vacantes sin cubrir, según la Agencia Federal de Empleo, y el déficit se concentra en sectores esenciales como la sanidad, la construcción o la industria tecnológica. Sin un crecimiento vegetativo positivo, o sin un flujo migratorio mucho más elevado y cualificado, la productividad se resiente y los costes sociales se disparan. Esa es la ecuación que los inversores globales empiezan a descontar cuando miran al bund y a las perspectivas de crecimiento de la eurozona.

Friedrich Merz prometió durante la campaña electoral revertir la caída de la natalidad con un ambicioso plan de ayudas a la familia y guarderías gratuitas. Pero las medidas natalistas tardan una generación en trasladarse al mercado de trabajo, y el tiempo se agota. Mientras tanto, la inmigración se ha convertido en un asunto tóxico: el partido ultraderechista AfD lidera las encuestas con un discurso antiinmigración que hace casi imposible cualquier pacto de Estado para atraer talento extranjero. El propio Merz ha endurecido su retórica bajo esa presión electoral, justo cuando el país más necesita brazos y cerebros.

🌍 El impacto en España y Europa

España no es ajena a esta dinámica. El envejecimiento alemán presiona al alza los costes laborales en la locomotora europea, lo que puede restar competitividad a las exportaciones españolas de componentes industriales y automoción. Además, una Alemania estancada demanda menos bienes y servicios del sur de Europa; en 2025, las ventas españolas al mercado germano ya se moderaron un 1,8 % en tasa interanual. En el plano financiero, el encarecimiento estructural de las pensiones germanas refuerza las posiciones hawkish dentro del BCE, porque un mayor gasto público en protección social alimenta la inflación subyacente. Para las hipotecas variables referenciadas al Euríbor, esto significa que el margen para nuevas bajadas de tipos se estrecha, justo cuando las familias españolas empiezan a respirar tras el ciclo alcista de 2022-2024. El dato demográfico alemán, en apariencia local, tiene ondas expansivas que llegan hasta cualquier hogar español con una hipoteca o un empleo dependiente de la industria exportadora.


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