Italia suspende Schengen con España por la crisis de Ceuta: controles fronterizos y pasaporte durante un mes

La decisión del ministro Piantedosi obliga a los ciudadanos extracomunitarios procedentes de España a presentar el pasaporte en los aeropuertos italianos. Los vuelos continúan operando, pero conviene revisar la documentación antes de embarcar.

EN 30 SEGUNDOS

  • ¿Qué ha pasado? Italia ha suspendido el espacio Schengen con España por al menos un mes. Todos los ciudadanos extracomunitarios que vuelen desde España deberán llevar pasaporte para entrar en territorio italiano.
  • ¿Quién está detrás? El ministro del Interior italiano, Matteo Piantedosi, amparándose en el artículo 25 del Código de Fronteras Schengen por razones de seguridad nacional.
  • ¿Qué impacto tiene? Los vuelos entre España e Italia no se cancelan, pero la policía de fronteras realizará controles selectivos de documentación. Si eres extracomunitario y viajas sin pasaporte, puedes ser retenido o rechazado en el aeropuerto de destino.

Italia ha anunciado este jueves 1 de agosto la suspensión temporal del espacio Schengen con España en plena operación salida de verano. La decisión, firmada por el ministro de Interior, Matteo Piantedosi, responde directamente a la crisis migratoria de Ceuta y estará vigente al menos un mes. A partir de ahora, los ciudadanos extracomunitarios que viajen desde aeropuertos españoles a cualquier punto de Italia deberán presentar su pasaporte en los controles fronterizos restablecidos.

Italia activa el artículo 25 del Código Schengen: pasaporte obligatorio para extracomunitarios

El Ministerio del Interior italiano ha comunicado que se trata de “controles llevados a cabo por la policía de fronteras, específicos y selectivos, con el fin de comprobar que disponen de los documentos necesarios para circular dentro del espacio Schengen”. La medida no afecta a ciudadanos de la UE ni a quienes tengan un visado Schengen válido, pero sí a los pasajeros extracomunitarios que, procedentes de España, quieran entrar en Italia o hacer escala allí.

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Roma no ha solicitado autorización previa a Bruselas. El Código de Fronteras Schengen permite a cualquier Estado miembro reintroducir controles temporales cuando exista “una amenaza grave para el orden público o la seguridad interior”. Italia justifica la decisión en el fuerte repunte de la inmigración irregular detectado en Ceuta en las últimas semanas.

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Los vuelos comerciales entre España e Italia operan con total normalidad, según según han confirmado fuentes aeroportuarias a esta redacción. No hay cancelaciones ni cambios de horario vinculados a esta noticia. Sin embargo, las aerolíneas están avisando a los pasajeros de la nueva exigencia documental, y se recomienda llegar al aeropuerto con tiempo extra si se viaja con pasaporte no comunitario.

Por tanto todo viajero extracomunitario que tenga previsto volar de Madrid, Barcelona, Málaga, Palma o cualquier otro aeropuerto español hacia Roma, Milán, Venecia o Nápoles debe asegurarse de llevar el pasaporte en vigor. De no hacerlo, podría ser detenido en el control de fronteras italiano y, en última instancia, devuelto al país de origen.

La decisión italiana, aunque quirúrgica, abre una grieta en el principio de libre circulación que más de 400 millones de europeos dábamos por garantizado.

Hoja de Ruta: Claves del Viaje

La suspensión de Schengen no es nueva en Europa: ya ocurrió durante la pandemia de covid y, anteriormente, en la crisis migratoria de 2015. El artículo 25 se ha activado decenas de veces, pero casi siempre por razones de terrorismo o grandes cumbres internacionales. Lo llamativo ahora es que sea un cruce unilateral entre dos grandes economías turísticas y en pleno agosto, el mes de mayor movilidad aérea del año.

En el trasfondo político, el ministro de Exteriores italiano, Antonio Tajani, ha criticado abiertamente el plan del Gobierno de Pedro Sánchez de conceder la nacionalidad española —y, con ella, la ciudadanía europea— a más de 500.000 inmigrantes en situación irregular. “Es profundamente erróneo y fomenta la trata de personas”, declaró Tajani, vinculando esa política al aumento de la presión en Ceuta. La operación salida de agosto se convierte así en el escenario de una disputa diplomática con consecuencias muy tangibles para los viajeros.

Desde el punto de vista práctico, Italia ha elegido un instrumento quirúrgico que no bloquea el turismo pero sí envía un mensaje contundente. Los aeropuertos afectados —Fiumicino, Malpensa, Marco Polo— activarán filtros selectivos, lo que puede generar colas y demoras en horas punta. Mientras tanto, la Comisión Europea observa sin intervenir: el código se lo permite. La gran pregunta ahora es si otros países con tensiones migratorias similares (como Austria o Eslovenia) seguirán los pasos de Roma y si esta suspensión se prolongará más allá del mes anunciado.


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