Consumo está investigando las estrategias con las que Volotea ha querido protegerse de la crisis del combustible generada por la guerra en Irán. La compañía de bajo coste española ha sido la primera en asumir un recargo extra para los usuarios en caso de que los precios del combustible subieran tras la compra original del billete. Esta es una política que los usuarios han señalado y criticado, y que la había puesto bajo la lupa primero de FACUA y ahora del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030.
FACUA remitió en abril una denuncia a la Dirección General de Consumo en la que pedía que abriese una investigación por este recargo adicional de hasta 14 euros en billetes ya comprados. Así, informó de que se trataba de una cláusula ilegal por incumplir la Ley General para la Defensa de los Consumidores y Usuarios.

Tras recibir la denuncia, Consumo inició una investigación y las diligencias previas asociadas para esclarecer si se ha producido una vulneración de los derechos de los consumidores durante el tiempo que ha estado en vigor este mecanismo. De momento, la investigación lleva apenas unos pocos días, aunque desde FACUA se ha insistido en que los usuarios afectados deben pedir la devolución del importe extra.
FACUA considera que hay indicios de abuso
La asociación ya advirtió de que limitar temporalmente la aplicación de este recargo a «situaciones extraordinarias» podría terminar provocando que la aerolínea lo eliminase en situaciones en las que el barril de crudo comenzara su bajada de precio, tal y como ha terminado ocurriendo.
Por otro lado, también indicó que, dado que de forma general los usuarios no saben cuánto del precio de su billete está destinado a pagar el combustible del vuelo en cuestión, no existía manera de saber si Volotea estaba repercutiendo realmente el sobrecoste que debía afrontar por la subida del queroseno o si estaba utilizando la medida para aumentar sus márgenes de beneficio.
Dicho recargo suponía también que los consumidores no pudiesen saber con exactitud el precio final del billete en el momento de la compra, ya que el recargo se aplicaba siete días antes de la realización del vuelo. Esto limitaba su capacidad de realizar comparaciones entre las distintas aerolíneas, lo que suponía un perjuicio añadido para aquellos que compraran con Volotea pensando que era la opción más beneficiosa para ellos y finalmente terminaran pagando más que con otra compañía.
Volotea y la crisis: importes por combustible y cambios en los horarios
La realidad es que los usuarios de Volotea han sufrido varios problemas por el uso de la aerolínea. Desde un principio, dentro del sector se ha considerado que la firma española era el eslabón más débil de la aviación comercial y la primera de las compañías de bajo coste que podría verse afectada por la crisis. De momento, esas predicciones se han cumplido, aunque todavía no se han cancelado vuelos ni se han eliminado destinos, y desde la empresa se ha asegurado que esto no ocurrirá hasta después del verano.

De momento, la posición oficial es que son medidas para controlar la crisis y esperan volver a la normalidad una vez que se calmen las aguas. Pero la presión sobre sus medidas se mantiene y no viene solo de España, sino que también llegan reclamaciones e investigaciones desde Bruselas.
La Comisión Europea también estudia el caso
El pasado mayo, la Comisión Europea se pronunció en la misma línea que FACUA y avisó a las aerolíneas de que no podían encarecer los billetes de avión ya comprados excusándose en la crisis o la escasez de queroseno.
La asociación confía en que Consumo abra un expediente sancionador a la aerolínea por los tres meses que ha estado aplicando esta cláusula abusiva a los usuarios. Del mismo modo, insta a los afectados a que reclamen a Volotea el reembolso del recargo adicional que hayan tenido que pagar en billetes que ya tenían comprados con anterioridad. Los usuarios pueden dirigirse a FACUA para recibir asesoramiento e información sobre cómo proceder en cada caso particular.




