Enrique Riquelme eleva su participación en Cox al 62% y consolida su control

El presidente de la energética eleva su posición del 59,62% al 62,03% a través de tres sociedades instrumentales. La operación blinda su control y se produce semanas después de cerrar la compra de Iberdrola México por 4.000 millones de dólares.

El presidente de Cox, Enrique Riquelme, ha elevado su participación en la utility hasta el 62,03%, consolidando su posición de control accionarial con un paquete que ronda los 661 millones de euros a precios de mercado.

El incremento de la participación

Según consta en los registros de la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), Riquelme se ha hecho con un 2,4% adicional del capital de la compañía, pasando del 59,62% que poseía anteriormente a ese 62,03% actual. La operación se ha ejecutado a través de sus sociedades de inversión.

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Este refuerzo no es un movimiento aislado. Riquelme, que fundó la empresa, siempre ha mantenido una posición mayoritaria. Ahora la lleva a un nivel que le otorga un control prácticamente absoluto sobre las decisiones estratégicas de la energética.

La participación total de Riquelme en Cox supera los 52,662 millones de acciones, lo que a los actuales precios de mercado supone un valor aproximado de 661 millones de euros.

La estructura de control detallada

El empresario alicantino articula su dominio de la compañía a través de tres sociedades: Inversiones Riquelme Vives, que aglutina el 57,71% del capital y de la que controla el 94,2%; Lusaka Investments, con un 3,57% y una participación del 100%; y Riquelme Capital Group, titular del 0,740% restante y también bajo un control total.

La estructura es clara. Ninguna de las sociedades instrumentales cotiza, y el dominio último corresponde íntegramente al presidente de la compañía.

El refuerzo accionarial de Riquelme no solo blinda su poder, sino que elimina cualquier incertidumbre sobre posibles controversias internas en un momento de fuerte expansión internacional.

Cox, entre el refuerzo interno y la expansión exterior

Este movimiento se produce en un contexto de transformación para el grupo. A finales de abril, Cox culminó, tras obtener todas las aprobaciones regulatorias necesarias, la adquisición de Iberdrola México por un importe de 4.000 millones de dólares (unos 3.414 millones de euros). Una operación de gran calado que redibuja el perímetro del grupo y lo convierte en un actor relevante en el mercado energético centroamericano.

El refuerzo accionarial de Riquelme se interpreta en el mercado como un mensaje de solidez interna. Con una operación corporativa de esa magnitud en plena fase de integración, no hay espacio para dudas sobre el liderazgo.

También coincide en el tiempo con la derrota electoral de Riquelme en su intento por presidir el Real Madrid el pasado domingo frente a Florentino Pérez. Un hecho que, sin vinculación directa con el negocio energético, sí ilustra la diversidad de intereses del empresario.

El valor de mercado de Cox y el precio de sus acciones apenas han registrado fluctuaciones significativas en los últimos días. El mercado parece haber asimilado el movimiento como una simple consolidación, no como un cambio de rumbo.

📊 Las Claves para el Inversor

  • Qué vigilar: La evolución de la integración de Iberdrola México y los próximos resultados trimestrales de Cox, donde se reflejará el impacto de la compra en el Ebitda y en la deuda neta.
  • Reacción del valor: La acción no ha reaccionado al alza ni a la baja. El mercado descuenta que el control mayoritario ya estaba consolidado y que el movimiento no altera la tesis de inversión.
  • Precedente sectorial: Grandes operaciones de refuerzo accionarial, como las de ACS en Hochtief o las de la familia Entrecanales en Acciona, han servido históricamente como preludio de fases de expansión agresiva.

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