La escasez de vivienda nueva, el endurecimiento de la normativa europea y una demanda cada vez más exigente están acelerando la transformación del mercado inmobiliario español. El sector afronta el reto de incrementar la oferta residencial sin renunciar a la eficiencia energética, una combinación que hace apenas unos años parecía difícil de alcanzar y que hoy se perfila como una de las principales líneas de actuación de promotores y constructoras.
El contexto es especialmente visible en mercados como A Coruña, donde el desequilibrio entre oferta y demanda continúa presionando al alza tanto la compraventa como el alquiler. Según el Colegio Oficial de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de A Coruña, la ciudad seguirá registrando un encarecimiento de los precios debido a la limitada disponibilidad de vivienda. Al mismo tiempo, Galicia visó 4.839 viviendas de nueva planta en 2025, un 39% más que el año anterior, el mayor dato de los últimos ejercicios, aunque el propio sector considera que el ritmo sigue siendo insuficiente para absorber la demanda existente.
En este escenario, Jesús Tirado, director de Proyectos de Lumon España, asegura en declaraciones concedidas a MERCA2 que el gran desafío del mercado inmobiliario ya no consiste únicamente en construir más viviendas, sino en hacerlo con criterios de sostenibilidad.
«España necesita aumentar la oferta de vivienda para responder a la demanda existente, pero ese crecimiento debe realizarse bajo criterios de eficiencia energética y calidad constructiva», afirma Tirado. «La sostenibilidad ya no puede entenderse como un elemento opcional. Los nuevos desarrollos deben ofrecer viviendas más eficientes, con menores consumos energéticos, mayor confort para sus usuarios y una mejor integración con el entorno urbano.
La eficiencia energética entra en la ecuación del valor inmobiliario
La creciente presión normativa de Bruselas está obligando a redefinir la forma en la que se diseñan las promociones residenciales. Para el responsable de Lumon, el sector ya dispone de soluciones capaces de cumplir con las nuevas exigencias, aunque considera imprescindible cambiar la forma de planificar los proyectos.
«La sostenibilidad ya no puede entenderse como un elemento opcional. Los nuevos desarrollos deben ofrecer viviendas más eficientes»
«Las nuevas exigencias europeas obligan a diseñar edificios con un mejor comportamiento energético y una menor huella ambiental. El reto pasa por integrar estas soluciones desde las fases iniciales del proyecto para que la eficiencia energética forme parte del diseño del edificio y no sea un elemento añadido al final del proceso», explica a este medio.
En paralelo, la construcción continúa consolidándose como uno de los motores de la economía española. Según la Encuesta de Población Activa, el sector alcanzó 1.555.400 ocupados durante el primer trimestre de 2026, situándose entre las actividades con mayor capacidad de generación de empleo.
La sostenibilidad ya influye en las decisiones de compradores e inversores
Aunque tradicionalmente se ha asociado la construcción sostenible a un mayor coste, Tirado considera que esa percepción está cambiando. «Cada vez es más rentable. Es cierto que algunas soluciones pueden requerir una inversión inicial ligeramente superior, pero el análisis debe hacerse teniendo en cuenta todo el ciclo de vida del edificio», señala.

El directivo recuerda que una vivienda eficiente reduce el consumo energético, disminuye los costes de mantenimiento y mejora el confort de los residentes, pero también empieza a convertirse en un elemento diferenciador para el mercado.
«Compradores e inversores valoran cada vez más este tipo de prestaciones, por lo que la sostenibilidad se ha convertido también en un factor de competitividad», asegura.
Del ahorro energético a la revalorización del activo
El proyecto Náutica, promovido por Nozar en A Coruña, ilustra hacia dónde se dirige el mercado residencial. El edificio, equipado con soluciones de acristalamiento de Lumon, consigue reducir hasta un 31 % el consumo de calefacción, obtiene la calificación energética A y evita la emisión de más de 1.075 kilos de CO₂ al año, gracias a la recuperación de las tradicionales galerías coruñesas adaptadas a las exigencias actuales.
Para Tirado, este ejemplo demuestra que innovación y tradición no son conceptos opuestos. «La sostenibilidad no depende únicamente de incorporar nuevas tecnologías, sino también de saber reinterpretar soluciones arquitectónicas que históricamente han funcionado muy bien», afirma en conversación con este medio.
El nuevo mercado residencial
El responsable de Lumon considera que la evolución del mercado será irreversible. Las futuras promociones competirán no solo por ubicación o precio, sino también por su comportamiento energético, el ahorro que generan y el bienestar que ofrecen a sus residentes.

«La vivienda del futuro será más eficiente, flexible y centrada en el bienestar de las personas. No solo consumirá menos energía, sino que aprovechará mejor los recursos naturales, ofrecerá espacios más confortables y utilizará soluciones que prolonguen la vida útil del edificio», concluye Jesús Tirado,




