La herencia del futuro: mucho más que patrimonio

El verdadero legado no consiste solo en transferir riqueza, sino en preparar a quienes deberán gestionarla con responsabilidad, criterio y propósito en un mundo cada vez más complejo y cambiante.

La mayor transferencia de riqueza de la historia ya está en marcha. Durante las próximas dos décadas, cerca de 83 billones de dólares cambiarán de manos en las economías desarrolladas. Una gran herencia.

España no es ajena a esta tendencia. Las transferencias de riqueza previstas en el país durante las próximas décadas podrían equivaler al 17% de la riqueza total nacional. En términos absolutos, esto supone aproximadamente 112.000 millones de euros en transferencias intra generacionales −por ejemplo, entre cónyuges− y cerca de 1,23 billones de euros en transferencias intergeneracionales, es decir, de una generación a otra. España representaría así en torno al 1,87% del volumen global previsto de transferencias de riqueza.

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Sin embargo, lo verdaderamente relevante de este proceso no es únicamente su dimensión económica, sino el profundo cambio cultural que refleja.

Pablo Carrasco, director general de UBS Wealth Management en España
Pablo Carrasco, director general de UBS Wealth Management en España

Tradicionalmente, la sucesión patrimonial se entendía como un momento puntual: la transmisión de activos de una generación a otra. Hoy, sin embargo, las nuevas generaciones están redefiniendo por completo esa idea. El último Global Next Generation Report, que acabamos de publicar en UBS y que es pionero en analizar este hecho contando con la opinión de más de 170 herederos, líderes y empresarios de distintas regiones, muestra que el patrimonio ya no se percibe solo como riqueza financiera, sino como responsabilidad de mantener legado y propósito, con un compromiso de continuidad, pero también de amplificación. De hecho, el 41% de las nuevas generaciones asocia la sucesión principalmente a asumir responsabilidades y capacidad de decisión.

Las transferencias de riqueza previstas en España durante las próximas décadas podrían equivaler al 17% de la riqueza total nacional

Desde nuestra experiencia en Europa y, en particular, en España − donde existe una fuerte tradición de familias empresarias multigeneracionales y más de 1,2 millones de grandes patrimonios tomando como referencia el umbral equivalente a un millón de dólares−, observamos que esta dimensión resulta especialmente relevante en muchas conversaciones con clientes. En familias con varias generaciones de historia empresarial, el patrimonio suele entenderse desde una lógica de stewardship: la custodia de un legado que debe preservarse, adaptarse y proyectarse hacia el futuro.

Esa dimensión emocional y de propósito cambia completamente la forma en la que debemos entender la planificación patrimonial.

El gran reto ya no es solo financiero

En el caso español, esta reflexión resulta especialmente pertinente por el peso histórico de la empresa familiar en nuestro tejido empresarial. En nuestra experiencia, muchas familias empresarias se encuentran precisamente ahora afrontando procesos de relevo generacional en un entorno especialmente complejo, marcado por la transformación tecnológica, la internacionalización, los cambios regulatorios y la necesidad de profesionalizar y sofisticar estructuras de gobernanza.

Durante años, gran parte de las conversaciones sobre patrimonio se centraban en aspectos como la fiscalidad, la estructura societaria o la preservación de activos. Todos ellos siguen siendo importantes, por supuesto. Pero las nuevas generaciones están planteando preguntas distintas. Quieren entender cómo se construyó ese patrimonio, qué valores representa, cuál es su propósito y qué impacto debe tener en el futuro.

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Esto explica también el creciente interés por la inversión sostenible y de impacto. El informe refleja que cuatro de cada diez miembros de la nueva generación ya invierten en estrategias vinculadas a sostenibilidad, criterios ESG −medioambientales, sociales y de gobernanza− o impacto social, mientras que la exposición a activos como las criptomonedas sigue siendo relativamente reducida. Frente a la percepción de una generación puramente especulativa, lo que vemos en realidad es una aproximación mucho más reflexiva y alineada con valores de largo plazo.

Herencias como transferencia de riqueza. Imagen Merca2 con IA
Herencias como transferencia de riqueza. Imagen Merca2 con IA

La confianza y la comunicación, claves en la continuidad familiar

Al mismo tiempo, el informe pone de manifiesto que las nuevas generaciones valoran cada vez más compartir información y experiencias con familias en situaciones similares. De este modo, el intercambio de conocimiento en materia de inversiones y gestión patrimonial gana relevancia como vía para construir confianza financiera. En este contexto, la banca privada sigue siendo una fuente de asesoramiento de referencia, aunque los pares −otros emprendedores, inversores o herederos de su misma generación− ganan peso como influencia a la hora de tomar decisiones patrimoniales.

Cerca de tres de cada diez encuestados señala precisamente a estos perfiles como su principal fuente de asesoramiento, por delante incluso de gestores patrimoniales tradicionales. Y el 78% considera que las oportunidades de networking y conexión son uno de los elementos más valiosos que puede ofrecer una entidad financiera.

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Este es un dato revelador porque refleja un cambio profundo en la forma de relacionarse con el conocimiento y la toma de decisiones. Todo ello obliga también a evolucionar el papel de las entidades financieras. El asesoramiento patrimonial del futuro no podrá limitarse exclusivamente a la gestión de activos. Tendrá que incorporar capacidades relacionadas con la gobernanza familiar, la formación intergeneracional, la planificación sucesoria o incluso la gestión emocional de determinados procesos.

Preparar la herencia antes de transferirla

Muchas de las tensiones patrimoniales que vemos en los procesos de sucesión no tienen un origen financiero. Tienen su origen en conversaciones que nunca se produjeron, expectativas no verbalizadas o responsabilidades que no se explicaron a tiempo.

Imagen: Asesor patrimonial. Agencias
Imagen: Asesor patrimonial. Agencias

Por eso resulta significativo que más de la mitad de los encuestados considere que las conversaciones sobre patrimonio deberían comenzar durante la adolescencia o incluso en la infancia. No se trata de trasladar presión prematuramente, sino de normalizar el diálogo, generar cultura financiera y facilitar una incorporación progresiva a las responsabilidades familiares y empresariales.

Por nuestra relación con familias empresarias españolas, la discreción histórica alrededor del patrimonio ha llevado, en ocasiones, a pensar que proteger consiste en no hablar. Sin embargo, la realidad muestra precisamente lo contrario: cuanto antes se normaliza la conversación, mayores son las probabilidades de una transición exitosa.

Asimismo, cada vez más familias empresarias están avanzando hacia modelos de gobernanza más profesionalizados, con estructuras de family office, protocolos familiares y órganos de decisión bien definidos. Esta evolución será clave para contribuir a la continuidad de muchos proyectos empresariales en las próximas décadas.

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Porque, en última instancia, el verdadero legado no consiste solo en transferir riqueza, sino en preparar a quienes deberán gestionarla con responsabilidad, criterio y propósito en un mundo cada vez más complejo y cambiante.


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