Un Niño que se intensifica a velocidad récord
El ciclo El Niño-Oscilación del Sur (ENOS) no suele dar titulares tan pronto. Pero esta vez, la transición desde unas condiciones débiles de La Niña a un episodio fuerte ha sido fulgurante. El índice Niño3.4, que mide la temperatura superficial del mar en la región central del Pacífico ecuatorial, cruzó el umbral de El Niño (0,5°C por encima de lo normal) en abril, alcanzó 1°C en mayo y cerró junio en 1,6°C. Solo en las primeras semanas de julio, la anomalía se disparó por encima de los 2°C.
El informe de Carbon Brief, que reúne datos de seis registros globales de temperatura y revisa 667 simulaciones de 14 modelos climáticos distintos, apunta a que el pico del evento podría situarse entre los 2,5°C y los 3,6°C durante el segundo semestre del año. Más del 91% de esas proyecciones prevén un Niño más intenso que el récord anterior, establecido en 2015-16, cuando las aguas del Pacífico se calentaron hasta 2,75°C por encima de la climatología de referencia.
La velocidad con la que el océano ha acumulado calor extra resulta asombrosa incluso para los especialistas. “Es uno de los comienzos más rápidos de todo el registro instrumental”, sintetiza el texto. Para ponerlo en perspectiva, el Niño de 1997-98, que durante dos décadas fue el patrón de referencia, tardó el doble de tiempo en alcanzar una anomalía similar. Ahora los modelos del sistema de predicción estacional sitúan el valor máximo en torno a los 3,1°C si se utiliza el índice relativo (RONI), que descuenta el calentamiento general del océano tropical provocado por las emisiones humanas. Aún así, un 77% de los miembros del conjunto de modelos seguirían batiendo la marca histórica.
Eso sí, conviene leer estas cifras con la prudencia que exige la ciencia: los modelos pueden sobreestimar la intensidad del fenómeno cuando se basan únicamente en la anomalía bruta, porque todo el Pacífico se ha ido calentando por el cambio climático. La comparación más limpia con los eventos del siglo XX se consigue ajustando ese sesgo, y es la que fija el pronóstico en 3,1°C. Aun con ese filtro, 2026 se asoma a territorio desconocido.
Junio abrasador: Europa y el planeta bajo el domo de calor
Los primeros seis meses del año ya han dejado una huella térmica excepcional. Los seis conjuntos de datos analizados por Carbon Brief —entre ellos los de NASA, Berkeley Earth y el sistema ERA5 de Copernicus— coinciden en que el periodo enero-junio de 2026 fue el tercero más cálido de la historia, solo por detrás de 2024 y 2025. Mayo y, sobre todo, junio fueron los segundos meses más calurosos jamás registrados, apenas una décima por debajo de los picos del año pasado.
El calor se cebó con Europa. El pasado mes de junio, el occidente del continente batió su récord absoluto para ese mes, con una temperatura media 3,05°C superior al promedio 1991-2020, según Copernicus. Una cúpula de altas presiones instalada entre el 22 y el 30 de junio disparó los termómetros hasta valores nunca vistos: Francia alcanzó un nuevo máximo nacional de junio con 44,3°C, mientras que el Reino Unido encadenó tres jornadas consecutivas de récord, con 37,3°C como cénit. Las olas de calor combinadas se cobraron miles de víctimas, según las estimaciones preliminares de los servicios de salud.
El patrón no fue exclusivo de Europa. Casi el 9% de la superficie terrestre experimentó en junio temperaturas mensuales de récord, una anomalía que tiñó de rojo buena parte del oeste de Norteamérica, Asia central y la península Antártica. Al mismo tiempo, la temperatura de la superficie oceánica libre de hielo marcó un nuevo máximo para un mes de junio, según Copernicus, confirmando que el calor acumulado no solo procede del aire.

La potencia de este Niño está acelerando el termómetro planetario de una forma que ni los modelos más optimistas anticipaban hace solo cuatro meses.
¿El año más cálido de la historia? El 35% que inquieta a la ciencia
La estimación central de Carbon Brief, que combina los datos observados del primer semestre con la evolución prevista del Niño, sitúa la temperatura media de 2026 en 1,51°C por encima de de los niveles preindustriales (con un rango del 90% de probabilidad entre 1,45°C y 1,57°C). Ese valor convertiría a 2026 en el segundo año más caluroso del registro, apenas una centésima por debajo del récord de 2024 (1,52°C).
Sin embargo, la horquilla no es uniforme. La probabilidad de que el planeta rebase el techo de 2024 y firme un nuevo máximo anual es ahora del 35%, casi el doble que en el análisis de abril (19%). La diferencia se explica, casi en su totalidad, por el fortalecimiento inesperado del Niño. Aún más significativo: la probabilidad de que 2026 supere el umbral simbólico de 1,5°C de calentamiento se eleva al 63%.
Las cifras bailan según qué conjunto de datos se consulte. En las series de NASA y Berkeley Earth, la posibilidad de récord supera los dos tercios; en el reanálisis ERA5 de Copernicus ronda el 20%; y en JRA-3Q se queda en torno al 10%. Esta dispersión refleja las pequeñas diferencias en la cobertura de las regiones polares y oceánicas, pero el mensaje de fondo es el mismo: el sistema climático está recibiendo un empujón adicional en un momento en el que ya circulaba con el acelerador a fondo por la concentración de gases de efecto invernadero.
Y la onda expansiva del Niño no se detendrá en 2026. El propio Carbon Brief proyecta que 2027 podría alcanzar los 1,7°C de calentamiento, una cifra que, de concretarse, pulverizaría todos los registros anteriores. El calor acumulado en el Pacífico se libera gradualmente y, de la misma forma que el planeta tarda meses en sentir el empujón, el pico de temperatura global suele llegar al año siguiente del evento. Si el actual Niño se confirma como el más potente desde que existen mediciones, 2027 podría ser el año en que crucemos, al menos temporalmente, la frontera de 1,5°C de forma incontestable.
La ciencia climática se enfrenta así a un escenario de “doble embrague”: la variabilidad natural del Pacífico montada sobre una tendencia de calentamiento de origen humano. Cada décima de grado adicional cuenta. Y, a la vista de las últimas mediciones, las décimas se están acumulando más deprisa de lo que nadie hubiera firmado en los escenarios del IPCC.
🔬 Ficha del Descubrimiento
- Qué se ha descubierto: La probabilidad de que 2026 sea el año más cálido registrado ha ascendido al 35% (era del 19% en abril). El Niño en curso se perfila como el más intenso jamás observado, con picos previstos por encima de 3°C en el índice Niño3.4 relativo.
- Dónde: El fenómeno se origina en el Pacífico ecuatorial, pero sus efectos térmicos abarcan todo el planeta, con registros extremos en Europa occidental, Norteamérica, Asia central y la Antártida.
- Institución responsable: Carbon Brief, con datos de seis reanálisis globales (NASA GISTEMP, NOAA GlobalTemp, HadCRUT5, Berkeley Earth, ERA5 de Copernicus y JRA-3Q) y 667 simulaciones de 14 modelos climáticos.
- Cuándo: El informe se publicó en julio de 2026, con datos observados hasta el 30 de junio y proyecciones para el segundo semestre del año y 2027.
- Impacto a futuro: El episodio eleva de forma notable las opciones de superar el umbral de 1,5°C en 2026 y abre la puerta a que 2027 marque un nuevo récord absoluto de temperatura global.





