Los primeros inversores en SpaceX desde España: ‘No dejaré escapar esta oportunidad’

La OPV de la empresa de Elon Musk despierta un interés sin precedentes entre el pequeño ahorrador español, que busca replicar el éxito de gigantes tecnológicos que dejó pasar. La banca privada, sin embargo, se mantiene cauta ante una valoración de 1,75 billones de dólares.

«Dejé pasar a Google, no lo haré otra vez». Es la frase que resume el estado de ánimo de los primeros inversores minoristas españoles que ya han comprado títulos de SpaceX antes de su esperada salida a Bolsa. La compañía aeroespacial de Elon Musk, que controla el 42% de los lanzamientos orbitales globales, ultima los detalles de su Oferta Pública de Venta (OPV), y en España el interés entre el pequeño ahorrador ha alcanzado cotas que no se veían desde los albores de las tecnológicas de Silicon Valley.

Según ha podido saber este medio, algunas entidades financieras españolas ya permiten la compra de acciones de SpaceX a través de sus plataformas de inversión internacional. Aunque la operación no se ha cerrado oficialmente, los brókeres y bancos que operan con mercados estadounidenses han habilitado órdenes condicionadas para sus clientes más proactivos. «Me costó encontrar un banco que me diera acceso, pero al final di con uno», explica un inversor entrevistado por Cinco Días.

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La OPV podría valorar SpaceX en 1,75 billones de dólares, según las estimaciones que circulan en los mercados. Una cifra que el conocido inversor bajista Jim Chanos considera injustificada, según declaró a Investing.com. Para Chanos, la compañía «no vale eso» a pesar del dominio que ejerce en el sector espacial y de los ingresos recurrentes que genera su división de internet por satélite Starlink.

No obstante, los analistas de Expansión apuntan a tres factores que podrían propiciar un debut explosivo: el monopolio virtual en lanzamientos pesados, la cartera de contratos con la NASA y el Pentágono, y el crecimiento exponencial de Starlink, que ya supera los 3 millones de usuarios. Este cóctel de expectativas ha llevado a muchos inversores a querer subirse al cohete —nunca mejor dicho— sin demasiado análisis de riesgo.

Sin embargo para los pequeños inversores españoles la barrera de entrada era alta. Hasta hace unas semanas, participar en una OPV estadounidense de este calibre exigía cuentas en bancos de inversión internacionales o brókeres especializados. Ahora, la democratización de las plataformas de inversión ha allanado el camino, aunque no todos los bancos la ofrecen. La banca privada, mientras tanto, observa con frialdad, según fuentes de El Confidencial. Prefieren esperar a que la acción cotice y se estabilice antes de tomar posiciones.

La historia demuestra que comprar en una OPV con valoraciones superiores a 1,5 billones de dólares es un deporte de alto riesgo, sobre todo cuando el inversor particular llega después del rally previo.

El entusiasmo minorista recuerda inevitablemente a otras salidas a Bolsa de empresas tecnológicas que se convirtieron en fenómenos sociales. En 2012, Facebook debutó con una valoración de 104.000 millones de dólares y tardó meses en recuperar el precio de salida. Más recientemente, Uber y Lyft sufrieron correcciones superiores al 30% en sus primeras semanas. La diferencia con SpaceX, sin embargo, es su foso competitivo: ningún competidor privado puede igualar su frecuencia de lanzamiento ni sus costes.

Aun así, conviene recordar que el propio Elon Musk ha advertido en el pasado que el camino hacia Marte está plagado de incertidumbres. La compañía aún no es rentable de forma consolidada —Starlink es el motor que equilibra las cuentas— y cualquier accidente o retraso en el desarrollo de la nave Starship podría golpear la cotización con fuerza.

Cómo participar en la OPV de SpaceX desde España

Participar en la OPV de SpaceX desde España es técnicamente posible a través de brókeres con acceso a mercados internacionales. Algunas entidades, como los bancos tradicionales que operan con corresponsalías en Wall Street, han habilitado la posibilidad de introducir órdenes de suscripción para clientes de banca personal. Sin embargo, la asignación de títulos no está garantizada: en las OPVs de alta demanda, el tramo minorista suele ser residual. Los inversores deben, además, asumir el riesgo de cambio euro-dólar y las comisiones de intermediación, que pueden oscilar entre el 0,5% y el 1,5% del importe invertido.

Para quienes no quieran esperar al debut bursátil, existen alternativas como los fondos cotizados (ETF) que replican el sector espacial, aunque la exposición directa a SpaceX sería limitada. Otra vía, apuntada por algunos asesores, es aprovechar la salida a Bolsa para comprar en el mercado secundario una vez la acción esté cotizando, con la esperanza de que el precio caiga tras la euforia inicial. Eso sí, el timing es todo un arte.

¿Qué dicen los analistas? Entre el optimismo y la advertencia

Los informes preliminares que circulan en los mercados anticipan que la OPV de SpaceX podría ser una de las mayores de la historia, superando incluso a la de Aramco en 2019. La demanda institucional es sólida: fondos soberanos, grandes gestoras y family offices han mostrado interés en tomar posiciones a largo plazo. Pero la división de opiniones entre los analistas es evidente. Mientras algunos ven un «nuevo Amazon» del espacio, otros alertan de que la valoración descuenta ya varias décadas de beneficios futuros, sin margen de error.

Chanos no es el único escéptico. Varios analistas de renta variable europea consultados por esta redacción señalan que el múltiplo de ventas —superior a 20 veces— es propio de empresas de software de altísimo crecimiento, no de un fabricante aeroespacial con márgenes ajustados. «Hay que separar la épica de la cuenta de resultados», resume uno de ellos bajo condición de anonimato.

OPV SpaceX

Más allá del hype: el riesgo de comprar en máximos y las lecciones de otras OPVs tecnológicas

Hay una máxima en los mercados que rara vez falla: cuando el taxista habla de una acción, es hora de vender. La inversión en SpaceX se ha convertido en tema de conversación de barra de bar, y eso debería activar las alarmas. La historia demuestra que los grandes debuts bursátiles suelen producirse en momentos de euforia del mercado, justo antes de correcciones. Beyond Meat en 2019, Coinbase en 2021 o Rivian en 2021 multiplicaron su valor en los primeros días para desplomarse meses después. El inversor particular que compró en la OPV y mantuvo, perdió dinero en la mayoría de los casos.

SpaceX, no obstante, tiene un activo que aquellos no tenían: un monopolio de facto en una industria estratégica. La pregunta es si ese monopolio justifica 1,75 billones de dólares. Para que la valoración tenga sentido, la compañía tendría que generar al menos 100.000 millones de ingresos anuales en un plazo razonable, algo que hoy parece ciencia ficción. La prudencia, en estos casos, suele ser la mejor consejera.


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